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Nicaragua, Argenta y Venezuela bajo el prisma de la crisis financiera y humanitaria

01/09/2018 11:50 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Pero Ortega no acepta los hechos, inventa su propia realidad alternativa

El Reportero del Pueblo

Nicaragua, Argenta y Venezuela bajo el prisma de la crisis financiera y humanitaria

Daniel Ortega y Rosario siguen equivocándose en las estrategias políticas de Nicaragua y la opinión pública internacional ha reaccionado con estupor a la brusca expulsión del grupo de trabajo de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Esto, ha sido una respuesta irracional, sobre las violaciones a los derechos humanos cometidas por la dictadura en el curso de las protestas que se iniciaron el dieciocho, 18, de abril y, siguen hasta ahora.

El informe ha sido muy objetivo, pues consigna tanto las violaciones a los derechos humanos perpetrados por fuerzas represivas del régimen, como también los abusos cometidos por algunos manifestantes opositores que recurrieron a la violencia para defenderse de la represión gubernamental.

Pero Ortega no acepta los hechos, inventa su propia realidad alternativa en la que todas las personas que se le oponen son terroristas y “perros rabiosos”, que como tales no tienen derechos que deban ser respetados. A partir de ese criterio, cualquier atrocidad contra las personas que participan en las protestas pacíficas, inclusive delitos de lesa humanidad —como la desaparición forzada de personas, la tortura, la quema de familias enteras, el asesinato atroz y las ejecuciones sumarias—, es considerada normal por los gobernantes.

Pero no es así. Todas las personas tienen derechos humanos reconocidos universalmente y por la Constitución de Nicaragua, derechos que deben ser respetados ante todo por quienes ejercen o detentan el poder. Quienes hacen lo contrario deben atenerse a las consecuencias, entre las cuales la primera es la denuncia pública internacional, como se ha hecho en el informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y en el de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.

Por cierto, que esta institución es una de las más prestigiosas y respetadas en el sistema de las Naciones Unidas y en todos los ámbitos de la comunidad mundial de naciones y gobiernos. Se puede discrepar de sus informes y recomendaciones, pero no es admisible poner en duda su honestidad y mucho menos descalificarla con acusaciones e insultos como los que ha usado Daniel Ortega.

 pero, nunca lo han sido, y cuando el pueblo confía en ellos, de una manera prepotente desean aplicar su ley, sin importar las orientaciones de las comunidades, el ejemplo más claro lo tenemos en Venezuela con los pensionados y jubilados, una burla burda con los mayores de tercera edad que son pocos atendidos en las oficinas bancarias por el asunto de las tarjetas de débito y el cobro en efectivo de sus pensiones.

Todo esto, es en contra de los convenios y tratados internacionales y, donde los ancianos son prácticamente obligados a participar en actividades públicas. Estamos aturdidos. En mi caso, he ido varias veces a Banesco y se niegan a cancelarme la pensión de mi trabajo de treinta y tres años en el Ministerio de Educación y me mandan a trece kilómetros a desbloquear mi tarjeta, cuando tengo dos agencias a una altura máxima de dos kilómetros.

América Latina, viene siendo violentada por presidentes llamados progresistas,

Todos queremos mediar por la paz, tantos aliados políticos, testigos y opositores.

El informe sobre las violaciones a los derechos humanos en Nicaragua, ocurridas en los últimos meses, ha sido el último acto de impacto internacional realizado por el diplomático jordano Zeid Ra’ad Al Hussein como alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, cargo que ejerció durante cuatro años. A partir del 1 de septiembre, esta responsabilidad será desempeñada por la expresidenta socialista de Chile, Michelle Bachelet, quien tendrá la obligación de darle al informe sobre las violaciones a los derechos humanos en Nicaragua el seguimiento que corresponde en la ONU.

La señora Bachelet vivió en la Alemania comunista, donde recibió su formación política e ideológica. Además, ha sido o es amiga de los dictadores totalitarios Raúl Castro, Nicolás Maduro y el mismo Daniel Ortega. Sin embargo, las dos veces que fue presidenta de Chile, gobernó democráticamente y al menos con respecto a Venezuela ha dicho que la situación en ese país es preocupante, y que “en América Latina debemos defender la convivencia democrática de nuestras sociedades”.

El cargo que ocupará Bachelet es muy delicado y objeto de presiones de los gobiernos violadores de derechos humanos. Ortega posiblemente apelará a su amistad y supuesta afinidad ideológica con la nueva alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, para presionarla a que no dé seguimiento al informe de su antecesor sobre las violaciones a los derechos humanos en Nicaragua. Esperamos que no lo consiga.

A estas alturas, doña Rosario Murillo debería saber que Joseph Goebbels no es infalible. Que hay mentiras que las puede repetir mil veces, un millón de veces, 10 millones de veces, y no se van a convertir en verdad por eso. Lo de Goebbels, doña Rosario, no es un conjuro. No es que al llegar a la repetición número mil, la mentira se vuelve verdad por arte de magia. Así que podrán seguir diciendo, una y mil veces cada día que quienes protestan son golpistas o terroristas y no por eso alguien con tres dedos de frente lo tomará por verdad.

Pero también en este punto, el informe de la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos ha dejado claro cuál es la posición de las Naciones Unidas, al incluir en sus recomendaciones la de que se debe “reanudar el Diálogo Nacional de una forma debida e inclusiva, para lograr acuerdos basados en los derechos humanos y principios democráticos”.

La naturaleza política de la crisis tendrá a partir de hoy mayor presencia internacional. El demoledor informe del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos sobre la represión de Ortega, será el insumo fundamental para la reunión del Consejo de Seguridad de esa organización. Y en el Congreso de los Estados Unidos y en la Organización de Estados Americanos (OEA) se retomará el caso de Nicaragua, después del receso de agosto, tanto en torno a la Magnitsky nica y la Nica Act, como en el Grupo de Trabajo de países de la OEA. Y si, como parte del aspecto político Ortega pretende que Nicaragua pase desapercibida, los focos de la atención internacional se encargarán de iluminar sus atrocidades.

 

 

 

 

 

 

 

 


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Emiro Vera Suárez (1479 noticias)
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