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El Nido, un sueño que nació para volar

27/12/2010 04:18 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El aviario El Nido es resultado de un sueño que nació para volar, gracias a la entrega de un hombre, el reconocido ornitólogo aviculturista Jesús Estudillo López. La tercera más grande y diversa instalación de su tipo en el mundo está ubicada en el centro de la zona habitacional en Ixtapaluca, estado de México, pero su interior permite a las personas transportarse a otra realidad, a un entorno lleno de belleza, vida y sensaciones diversas. El lugar se debe a horas y horas de investigación a las que le ha dedicado Jesús Estudillo López, quien desde niño se cautivó por la belleza de las aves y trabajó para que especies amenazadas por las actividades del hombre no desaparecieran. "No he conocido a nadie con una idea tan clara de lo que quería hacer en su vida como mi padre, (quien creó El Nido) simplemente por amor a las aves. Cuando tenía seis años le cambió una bicicleta que le trajeron los Reyes Magos, sin estrenar, a un vecino por una guacamaya", narró Estudillo Guerra, actual director general de El Nido. Relata que durante una expedición de tres meses por el Istmo de Tehuantepec su abuelo comentó a su padre que era una pena, pero que le tocaría vivir “el principio del final de todo esto (la naturaleza)". “Fue quizá aquí donde inició este proyecto enfocado en cuidar la naturaleza y principalmente las aves”, reveló Estudillo Guerra en una charla con Notimex. Hace 47 años Jesús Estudillo López estableció una granja avícola en Ixtapaluca, que como broma en sus inicios se llamaba La Siberia porque cuando llegaba a este rincón del valle de México, el doctor "se perdía" semanas para estudiar el comportamiento de las aves. Como resultado de sus investigaciones transformó la granja en un refugio para los que surcan los aires y ahora alberga a más de tres mil ejemplares, de 320 especies del planeta. Las aves no habitan en jaulas, sino en “hogares” que recrean microecosistemas de selva, pastizales, desiertos, bosques y pantanos. En el centro de este rincón verde, que tiene una extensión de ocho hectáreas, se ha logrado la reproducción de seis mil ejemplares y más de 500 especies de aves; incluso los visitantes pueden tocar y alimentar a algunas. Jesús Estudillo destacó que a través de convenios internacionales y nacionales se han logrado reproducciones de especies amenazadas como las grullas, originarias de China, y se han conseguido ejemplares de países latinoamericanos e incluso del país. Este sitio es hogar de una pareja de quetzales, ave nacional de Guatemala que habita también las selvas de Chiapas y que según leyendas es la reencarnación del dios Quetzalcóatl; sus plumas adornan el penacho de Moctezuma. Estar en ese lugar genera sensaciones diferentes, como algunos comentan “es una selva realmente; sientes el calor, la humedad, el olor y la sensación de estar en Chiapas” y con un poco de suerte, puedes ver a las aves a menos de un metro de distancia, libres, no detrás de una reja o un cristal. También se puede estar a centímetros de un casuario, animal milenario que no está en exhibición en ningún otro lugar de la República y cuyo plumaje es tan delgado que parece pelo. Algo que puede cautivar a todo visitante es el contacto con los agapornis, pequeñas aves de diversos colores, amarillos, con manchas en colores verde y rojo. Se les conoce como las aves del amor porque una vez que eligen a su pareja, no la dejan y van a todos lados de dos en dos, aunque se caracterizan por ser indiscretas. Al llegar a este refugio los guías te advertirán que "el número de aves que se posen sobre ti es equivalente al número de amores que tienes", así que tú deberás decidir si corres el “riesgo" de darles de comer de tu mano. Las sorpresas no acaban ahí. El biólogo Julio César Mendoza, quien encabezó la visita guiada por senderos y hogares, explicó que a este lugar al que de vez en vez entran invitados indeseables como gatos, se encuentran aves de los continentes africano, asiático y americano. Al llegar a la Casa de Vuelo Libre de los Faisanes, lo impresionante son los coloridos plumajes con azul, rojo y verde. En Oceanía esta ave es conocida como el alma de los nativos que el Sol quemó al regresar a la Tierra que amaban, señaló el biólogo. Mendoza comentó que 40 por ciento de las aves que viven en esa "arca" se encuentran en peligro de extinción, mientras que ocho por ciento están en grave peligro, como es el caso del pavón, las águilas real y arpía, el guajolote ocelado originario del sureste mexicano, entre otros, con los que también se podrá uno cruzar en el recorrido. El biólogo, que llegó a este aviario desde hace seis años y quien no creía que existiera un lugar con esta diversidad de especies, comentó que el tráfico de especies es una de las principales causas de la extinción de la biodiversidad mundial. De acuerdo con la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), hay en total mil 96 especies de aves en el país, que representan casi 12 por ciento de las que hay en el mundo; de ellas, 371 especies tienen algún riesgo de desaparecer por las actividades del hombre. Este organismo gubernamental identificó entre las principales amenazas a la biodiversidad en México a la destrucción de hábitat, el tráfico ilegal y la introducción de especies exóticas, situación que provocó la extinción de por lo menos 717 especies de animales y 87 especies vegetales desde el siglo XVII a la fecha. En tanto, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) aseguró que México por ser un país megadiverso es un exportador de vida silvestre y recursos genéticos, mientras que dentro de este mercado uno de los mayores consumidores es Estados Unidos. Las aves son uno de los principales grupos de especies que se trafican ilícitamente en México. La Secretaría del Medio Ambiente del Distrito Federal aseguró que 20 de las 22 especies de pericos registradas en el país están en peligro de extinción y que por cada animal ilegal que llega al consumidor, cuatro mueren en el trayecto. Ante este comportamiento, el fundador de El Nido volcó su vida a estudiar a las aves para poder reproducirlas en cautiverio; fue así que descubrió lo primordial que son las bromelias, planta tropical, para que el quetzal tenga crías en cautiverio. De igual forma pasó horas y horas cuidando huevos y alimentando a crías para lograr que sobrevivieran. Con sus logros ganó la confianza de Japón, quien le encomendó la reproducción del "tsuru", garza emblemática de esa nación amenazada por la destrucción de su hábitat y que también se puede admirar en este sitio, tal y como lo han hecho Carlos Slim, los reyes de España y Jacques Cousteau cuando visitaron El Nido. En este lugar cada visitante también aprenderá que la culpa de la fragilidad de los dientes la tiene el hocofaisán, conocerá al ave que llora sangre, cómo es el cortejo de las grullas, a las especies infieles, además de ver algunos de los ejemplares que pasan más tiempo volando. Será fácil pasar frente al "Dios de los mil ojos", que puede predecir el futuro, verá al ave cuyo corazón late 70 veces cada segundo, descubrirán cuáles son los ladrones del vuelo y a la paloma más grande del orbe, además de que podrá acercarse a carnívoros alados. Así pues El Nido, un lugar que fue pensado para salvar a los que surcan los aires, ofrece un sinfín de sensaciones en un recorrido que dura de cuatro a cinco horas, aproximadamente.


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