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No estamos solos

11/09/2009 02:35 1 Comentarios Lectura: ( palabras)

Una parcial segunda parte de lo que la incansable búsqueda de nuestros objetivos me llevó a pensar. Siempre hacia adelante, a pesar de los obstáculos que en el camino nos podamos encontrar

No todo en la vida es color de rosa y, por lo tanto, no creo conveniente pasar la vida pintando nuestras debilidades en tonalidades agradables. Como seres pensantes estamos plagados de miles de vicios y fallas en el comportamiento, condición natural y de la que nadie estamos exentos, al grado de considerar – por lo menos de manera personal – que la “normalidad” de una persona, no es más que el grado de aceptación social en un entorno en donde la conveniencia rige los estándares y otorga el sentido de pertenencia.

Tampoco no todas nuestras aventuras pueden culminar de manera satisfactoria, conforme a lo planeado y sin mayores contratiempos. Habemos tantas personas en este mundo aportando factores que al cruzarse con otros se vuelven significantes, e impiden consumar algunas de nuestras actividades. Si a esto le sumamos que el enemigo número uno podemos ser nosotros, nos encontramos en un escenario abrumador y poco prometedor.

Bajo la premisa de que no podemos comenzar por lamentarnos de nuestra condición – o suerte, como la llamarían algunos – y que cualquier acción tiene como respuesta una reacción, la mejor manera de tomar las cosas sugiere serenidad, madurez y comprensión.

Cuando emprendemos algo surge una serie de opciones por dónde avanzar hacia el objetivo. La vida sugiere un amplio abanico de posibilidades para considerar según nuestras posibilidades. Conjunto de fortalezas y debilidades, aliados y detractores. Una selva en la que nos debemos adentrar con la convicción de avanzar y la fortaleza para no rendirnos.

Nunca entenderemos esa condición humana que nos empuja al fracaso, a regocijarnos con el malestar ajeno, a desear (conciente o inconciente) que los planes de los demás fracasen a pesar de que no tengan la más mínima repercusión de nuestra persona. Aquel sentimiento que no tiene otro nombre más que la envidia, que nos corroe al ver que alguien va por más, aunque nosotros nos neguemos a hacerlo.

Suficiente complicación tiene ya lo complicado de nuestras complicaciones como para complicarnos más la vida con los complejos de los demás. Enfoquémonos mejor en protegernos de esos malos augurios ajenos con una buena dosis de confianza en que somos los únicos participantes (responsables e interesados) del acertijo que buscamos superar.

Como tampoco podemos – por favor – pasar la vida dándonos golpes pecho, lo único que hay qué hacer es poner manos a la obra. La mejor manera será iniciar con todos los ánimos a pesar de todo. Aun sea la enésima vez que nos adentramos, siempre con la mejor disposición. Tiene su recompensa, y si fracasas, por lo menos podrás conocer que hiciste mal con un panorama y una visión más amplia que si las acciones fueron tenues y miedosas. Pasos galantes, acciones decididas. Resultados garantizados.

No estamos solos, sea para bien o para mal, pero solo nosotros somos beneficiarios de nuestro camino.

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Sobre esta noticia

Autor:
Fabio Geneva (10 noticias)
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347
Tipo:
Opinión
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lector (11/09/2009)

Hola Fabio, te felicito por tu columna siempre me lleva a la reflexión y la encuentro como una constante invitación a la trascendencia; me siento totalmente en sintonía con tus palabras, y esto de verdad que me pasa pocas veces, de hecho sólo contigo y con Ximena Peredo, una excelente columnista del Norte que al igual que tú, denotan su expertise y conocimiento en cada palabra que emiten.