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En la noche del gato negro

02/11/2012 04:09 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

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Por Israel Carreón

Fue aquella noche, esa maldita noche, la noche del gato negro, la noche en que morí...

Hay un momento en que todo se vuelve negro, un momento en el que no hay y no importa absolutamente nada; y si hay algo, no importa, porque no es más necesario. En algunas ocasiones me he despertado de mi agonía en plena madrugada, asustado y sudando, podría aceptar que hasta llorando.

Y es que, ¿Quién no ha sufrido de un horrible sueño, de una terrible pesadilla como vulgarmente decimos? ¿Quién ha doblegado a esos malignos monstruos que te invaden por la noche?... ¿Quién? ¿Quién?

Desde que tengo uso de razón siempre he sufrido de parasomnia, he tenido mil diferentes tipos de pesadillas: pasando por vampiros, hombres lobo, la llorona y cualquier monstruo, hasta sueños más abstractos como el caer en un abismo sin final o saber que me encuentro en un sueño dentro de otro sueño y aún soñando. También he sufrido de malos sueños con animales, siendo mi peor miedo la imagen de una figura cuasi humana acompañada de un gato negro.

Era tanto mi miedo por la imagen del gato negro, que cuando tenía una pesadilla con ese monstruo no podía cerrar los ojos de nuevo en lo que restaba de noche. Es más, al día siguiente aún tenía mi quimera presente, me encontraba intranquilo, nervioso y con un carácter del demonio; no podía ver a nadie, si tenía que salir a la calle me horrorizaba poder encontrarme con aquél gato, ya que si eso pasara estaría obligado a verlo a los ojos, y esos ojos infernales eran lo que más me atemorizaba.

En múltiples ocasiones tuve esa maligna parasomnia, llegué al punto en que no podía dormir casi ningún día, ya que me despertaba en la madrugada con la imagen del gato negro.

Pero en aquella ocasión todo fue diferente, en esa maldita noche, en la del gato negro, fue la noche de mi último suspiro. En esa ocasión no sentí que me caía en un abismo sin final, no me soñé perdido en la obscuridad, no soñé que una presencia fantasmal se subía por encima de mí y me impedía moverme, no tuve un mal sueño o la peor pesadilla que haya podido tener algún mortal; esa maldita noche en que antes de dormir vi los ojos rojos –por efectos de la obscuridad- de un gato negro a través de mi ventana, esa noche simplemente dormí, pero dormí para siempre.

Constantemente pensé que la peor manera de morir era morir en un accidente, mi mayor miedo era morir de alguna forma en la que el dolor se prolongara por largo tiempo, la idea de sucumbir a causa del fuego me aterraba. Nunca sabré si esa forma de morir es mejor o peor a la que me aconteció; pero lo que sí sé, es que estoy muerto, perdón que insista, pero nunca despertaré otra vez. También sé que no estoy en lo que muchos llamaban el cielo, pero tampoco me encuentro en el infierno. Y por último, sé que ya no quiero ver nunca más aquellos ojos infernales del gato negro, aquellos ojos que me han estado observando desde hace más de un mes, cuando morí, aquellos ojos que son lo único que veo. Espero y quiero no volver a verlos nunca más y simplemente que todo se vuelva negro.


Sobre esta noticia

Autor:
Tótua Nia (652 noticias)
Fuente:
impunemex.com
Visitas:
319
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Creative Commons License
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