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El nombre, Dios y la intimidad

20/02/2012 14:40 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Dr. Miguel Ángel Núñez

Lo forma en que nos dirigimos a alguien revela la intimidady el grado de relación que se tiene con la otra persona.

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El otro día fui a un restaurante de esos que siempre estánllenos, pero, me gusta su comida y el ambiente así que opté por quedarme aesperar. El recepcionista anotó mi nombre y me fui a sentar en el lobby junto aotras personas que igual que yo, esperaban. Estaba con un libro en la manoleyendo concentrado cuando sentí que decían:

—Sr. Ángel.

Como no acostumbro a responder por ese apelativo no me sentíidentificado y seguí leyendo. De pronto el recepcionista se me acercó y un pocodubitativo me dijo:

—Usted es el Sr. Ángel.

—Miguel Ángel —respondí.

—Sí, claro —me dijo amablemente el joven— puede pasar, sumesa está lista.

Mientras caminaba en dirección a mi lugar pensaba: "Él no meconoce, así que no es problema de él, se quedó con mi segundo nombre y listo".Si hubiera sabido realmente quién era me habría llamado de otro modo porque meconocería.

El nombre revela el grado de intimidad y relación quetenemos con alguien.

Mis amigos más íntimos me llaman "Miky", y cuando algunoutiliza ese apelativo es porque me conoce desde años y tiene la suficienteconfianza para saber quién soy y cómo llamarme.

Sin embargo, si me conocieran desde niño seguramente mellamarían "Michel", que es el nombre que utilizan mis hermanos, mis padres ymis conocidos de niñez para llamarme. Así fui conocido hasta los 13 años, cuando en un acto de rebeldía decidí que en todas partes sería "Miguel Ángel".Sin embargo, mi familia nunca entendió ni aceptó eso, para ellos soysimplemente "Michel" y para mis sobrinos "el tío Michel". Así, tal como seescribe, no "Miquel" en la pronunciación inglesa.

Mi esposa me llama "negrito", cuando está contenta, pero sémuy bien que cuando dice "Miguel Ángel" es porque me va a llamar la atenciónpor algo que le molesta o está preocupada por algo que supuestamente hice odejé de hacer.

Mi hijo me llama "papu" o "papucho", incluso a veces me dice"mi viejo", es el único que lo hace, sé que cuando llega un email con eseencabezado es de mi hijo, sin duda. Mi hija me llama "papuchín" o "papito".Ambos tienen tanta confianza que me dicen sin reparos y sin anestesia: "No megustó lo que escribiste", "papi cámbiate esa corbata, no se ve bien en latele", "sal a caminar", y se los acepto, sin chistar, porque sé que sin duda meaman y sé que su amor es incondicional. Con otra persona, probablemente mepondría a la defensiva porque el grado de relación no permitiría que me dijeranalgo así.

En otros casos las personas se dan licencias y ponen apodos, no por maldad o porque desean hacer daño, sino simplemente porque hay unarelación intensa que lo amerita: "Osito", "palomita", "indiecita", "gordito", "flaquito", etc. Expresiones de cariño que denotan una relación y un vínculo que haceposible dicha forma de referirse.

Si alguien me llama "doctor" o "pastor", seguramente esporque hay una barrera, y es muy posible que esa persona no me conozca, no sepaquién soy en realidad y no tenga un grado de intimidad y relación conmigo losuficiente como para llamarme de otra forma.

Mis alumnos, que recién me conocen me llaman "profesor", conel tiempo me dicen "profe" y algunos medio en serio medio en broma me dicen"maestro". Algunos de ellos con los años se han convertido en amigosentrañables y simplemente me dicen "Miguel Ángel" porque las paredes han caídobajo el impacto de la amistad.

El nombre que usamos para referirnos a alguien revela elgrado de intimidad que se tiene con ella.

Dios y los nombres

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Todo lo anterior para decir que una de las cuestiones más extrañasque observo y que me cuesta entender es la forma en que las personas serelacionan con Dios y que revela de una manera u otra su grado de relación eintimidad con la divinidad .

Hay un pastor en la universidad en la que trabajo a quienes los alumnos llaman cariñosamente"papito", porque cada vez que ora en público (y supongo que en forma personaltambién), se dirige a Dios diciendo: "papito Dios". La primera vez que loescuché me sonreí, pero después pensé que el grado de vinculación de él conDios le hace vislumbrarlo de una manera familiar y cercana. Un amigo españolusa la misma forma.

Otros se acercan a Dios de manera impersonal:"Todopoderoso", "Padre", "Señor de los cielos", expresiones técnicamentecorrectas, pero que en el fondo revelan el tipo de relación que tienen con ladivinidad, en este caso, viéndolo tan lejano y omnipotente que no tienen laconfianza para expresarse de una manera diferente.

Una persona conocida suele decir en sus oraciones: "Jueztodopoderoso que todo lo escrutas", muchas veces he pensado que su vinculacióncon Dios es la de alguien atormentado que no puede percibir a la divinidad deuna manera diferente. Vaya a saber qué vive o qué le ha pasado.

En esta discusión que se está dando en diferentescongregaciones y denominaciones sobre la adoración una cuestión que me estáinquietando cada vez más es que el grupo más conservador, de los que defiendenlo que ellos llaman "la verdadera adoración" (como si tuvieran el monopolio dela verdad total), presentan a Dios en términos de una divinidad presta acastigar a cualquiera que se salga de los linderos supuestamente absolutos enlos cuales es preciso dirigirse a su "majestuosidad".

Constantino (272-337), a partir de una cosmovisión pagana, introdujola idea de un Dios lejano, presto a castigar, al que había que conmover contemplos fastuosos, homilías cargadas de ritos y había que dirigirse hacia élcon la pompa propia con la cual los súbditos se dirigen a un emperador. Algunosaún no salen de ese mito aterrador y lo reflejan en la manera en cómo sevinculan con Dios y también en la forma en que le adoran.

El "Papa" Gregorio el Grande o también llamado Gregorio el Magno (540-604), cuya mayor grandeza estuvovinculada a introducir la mayoría de los dogmas y errores teológicos que seenseñan en el catolicismo hasta hoy, introdujo la idea de una adoraciónsolemne, con cantos cantados de manera monocorde, con un ritmo estructurado ycon una mesura digna de tan "majestuoso" momento, lo que se conoce comúnmentecomo música gregoriana, que no es exactamente la que fue popularizada desdeIrlanda hace algunos años y que se convirtió en música popular.

El cristianismo medieval introdujo la idea de especialistasen la adoración, cantantes y coros exclusivos para adorar, tomando fuera decontexto cultural y textual algunas expresiones de la Biblia y de algunosexcesos en los que cayó Salomón y que luego se convirtieron en tradición. Coneso se perdió la espontaneidad y la libertad para adorar, cuestión que aúnperdura hasta hoy en algunos círculos que creen tener la "única verdad" sobrela forma de adorar.

Si concibo a Dios como un dios castigador, que quiere músicaque le alabe de una determinada forma, sería como decirles a mis hijos: "No mellamen papucho, y cuando quieran hablar conmigo pidan cita, y vístanse de unamanera digna de la investidura que yo tengo". Ciertamente si hiciera esoestaría demostrando que no soy padre, ogro tal vez, desequilibrado mental lomás seguro. Seguramente mis hijos me quedarían mirando y luego soltarían una carcajada, porque saben que ese no es su padre.

Dios, es padre, pero cercano. Dios me ama tanto que arriesgó todoel cielo para "disfrazarse" de humano. Claro, vino a los suyos y no le reconocieron porque sus mitos no le permitíanverlo. Seguramente pasaría lo mismo hoy... algunos tan preocupados para adorarlo"correctamente", capaz que no lo verían si se vistiera a la usanza de hoy, queseguramente no sería con corbata (invento macabro que seguramente inventó unamujer que quería ahorcar al marido).

Una de las grandes bendiciones de la Biblia y de larevelación es que nos muestra a un Dios cercano que arriesgó todo el universoen la encarnación.

Cristo, el modelo viviente de lo que debe ser la vinculacióncon la divinidad llamaba a Dios padre con la expresión aramea "abba", que enbuen castellano sería "papito". Es decir, rompía con todos los moldes de sutiempo, conocía a Dios, y no se andaba con rodeos ni vinculaciones que suponíanlejanía.

David, en algunos de sus salmos llega a parecer blasfemo porsu manera de dirigirse a Dios, seguramente los del movimiento de la "verdaderaadoración" lo censurarían, pero también harían lo mismo con Abraham, Job, Habacuc, Jonás, Jeremías y otros que no tuvieron empacho de reclamarle a Dios, de dirigirse a él en términos casi irrespetuosos, pero que no lo son cuando lavinculación y la intimidad es tal que amerita que eso sea posible.

Mi hija el otro día me dijo: "Papi, no me gustó eso quedijiste..." y sin esperar reacción alguna de mi parte se largó a explicarme loque no le había parecido. No pidió permiso para hacerlo, no tuvo miedo deexpresarlo y seguramente, seguirá haciéndolo porque sabe que yo, su padre, soycercano, incondicional, que ella es la niña de mis ojos, y que todo, absolutamente todo lo que le pase y sienta, me interesa. Daría mi vida porella, si mañana me dicen que tiene una enfermedad incurable y para que sobrevivanecesita mi riñón se lo doy sin pensarlo ni una vez. Es lo que hace el que ama.

Mi hijo hace unos días me dice "viejo, quiero charlarcontigo, así que hacé tiempo porque es largo". Me reí. Me da órdenes. Lo hacesin pensarlo. Es mi hijo, me ama y sabe que lo amo y que al igual que me hijasoy su hincha más grande. Lo mismo hace mi esposa, mi madre, mi sobrino Lucas, unentrañable amigo que me suele llamar a las horas más extrañas... con todos elloshay vínculo, relación, amor incondicional...

¿Por qué debería dirigirme a Dios de una manera que supusieralejanía? Si estoy contento lo expreso, de la forma en que sé y con la manera enque lo conozco.

La forma en que me dirijo a alguien denota la manera en cómolo percibo y la vinculación emocional y la intimidad que tenemos.

Si con Dios necesito protocolo, es simplemente porque no loconozco. Si a Dios tengo que hacerle una música que tenga patrones que "sólo aél le gusten", entonces, eso no es relación, es imposición y Dios deja de sermi padre y se convierte en mi emperador.

Una vez escuché a una persona decir que había que vestirsede una manera especial para ir a ver a un presidente... y que lo mismo debíamoshacer con Dios... Perdón, me parece un chiste. A un presidente lo consume laambición, la pompa y el protocolo, por supuesto que iré vestido de una maneraespecial, porque él no me conoce y definitivamente no le interesa hacerlo. ConDios es distinto, es mi papá, no es ambicioso y lo único que quiere esexpresarme cuánto me ama. ¿Por qué tengo que andar con protocolos? ¿Por quétengo que poner distancias si no las hay? ¿Por qué le hacemos invitaciones a lagente para que se "acerque" a Dios y luego las alejamos para que su relación nosea tan familiar? ¿Quién lo entiende?

Hace tiempo le envié una canción a mi hija, de un cantantepopular, sentí que ese hombre había captado lo que yo sentía por mi hija. Séque le di un momento de alegría a ella y me sentí bien al saber que alguienhabía logrado poner en música y palabras un sentimiento común.

Estuve en el recital que dio Jesús Adrían Romero en TuxtlaGutiérrez, en Chiapas. Un momento emocionante se vivió cuando el Pr. Romero(porque lo es a despecho de que alguno no le guste), contó lo que habíaocurrido después de grabar la canción "Mágicas princesas" que escribió pensando en sus hijas.Narró que había recibido cientos de emails de hijas que habían sido abusadas, maltratadas, humilladas y violentadas de todas las formas inimaginables, y quemuchas de ellas le habían dicho que le agradecían por escribir esa canción, porque podían comenzar a percibir cómo sería la vinculación con una padre queama, experiencia que no tuvieron. En ese momento Jesús Adrían quiso hacer una oración, invitando a todos los que habían tenido padres maltratadores y abusadores, aacercarse a Dios, quién nunca haría algo para dañarlos. Fue un momentoconmovedor, una oración honesta sanando corazones heridos. Cuando terminó lamayoría de las 5000 personas que había en el recinto estaba llorando, incluyéndome.

Cuando Dios es cercano, lo expresamos con alegría. Cuando eslejano, entonces, me sale una música depresiva, inexpresiva, lejana, estructurada, vacía de relación, sin intimidad, llena de miedo, pavor a ladivinidad, triste, hueca, porque no se puede vivir una relación de cercanía desdeel cerebro sino desde el corazón, y a la emoción y al amor ¿quién le ponereglas?

Copyright: Dr. Miguel Ángel Núñez


Sobre esta noticia

Autor:
Miguel Ángel Núñez (58 noticias)
Fuente:
alpasarlashoras.blogspot.com
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Tipo:
Reportaje
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