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Norte de México, el lugar de las carnes asadas

23/05/2018 22:50 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Para carnes asadas, el norte de México. Cultura y tradición dentro de una parrilla

Hoy precisamente, que no estoy en mi tierra, el norte, los recuerdos se apoderan de mi mente hasta hacerme llegar al punto de escribir lo siguiente. 

El más poderoso de los recuerdos cuando se está lejos de la tierra que nos vio nacer, creo que algunas personas estarán de acuerdo conmigo, es el de "Las Carnes Asadas".

A lo largo de mis veintitantos años de edad, he logrado sumar una cantidad exagerada de "huesitos" en los que me ha tocado ser el anfitrión, el invitado, ir de gorra, de traje y hasta ser parte de "La coperacha".

Me ha tocado prender el bote en patios, balcones, techos, calles, ranchos, estacionamientos, parques, plazas, hoteles y panteones; Eso sí, a todas horas. En Nuevo Laredo da igual si son las tres de la tarde, las siete, las diez de la noche o las dos de la mañana; No importa el clima, con calor, lluvia y frio; a veces fajita, costillas, brisket, pollo, camarones, tiburones, extraterrestres, chupacabras, venados y grillos... todo se asa, obviamente acompañado de tortillas, queso, salsa y limón.

Como bien sabemos, la cultura norteña gira en torno al asador.

Un día, el político, pensador y escritor mexicano, José Vasconcelos, dijo: “En el norte, la cultura termina donde comienza la carne asada”, seguramente para hacer referencia a lo super aficionados que somos. Vasconcelos estuvo en un error. Las carnes asadas representan gran parte de nuestra cultura, pero nunca el final.

La verdad es que nos faltan pretextos para prender el carbón. ¡Uy, cuidadito con quien no sepa prenderlo¡, Ese pedo es una blasfemia que origina una serie de burlas y ataques directamente al sentimiento del neolaredense.

¿Cumplió años la tía Pancha? Prendemos el asador. Prendemos el asador. ¿Se graduó la niña del kinder? Prendemos el asador. ¿Regresaron los amigos de vacaciones? Prendemos el asador. ¿Mayela aprobó el examen? Prendemos el asador. ¿Mayela reprobó el examen? Prendemos el asador ¿Es miércoles? Prendemos el asador… Y así, cualquier pretexto es bueno.

El que sepas hacer una buena carne asada es herencia de nuestros padres. Gracias a ellos, aprendemos los más íntimos secretos. Las recetas son discretamente reveladas. Y así, de generación en generación.

El parrillero es el alquimista del fuego, cuya maestría es capaz de crear los más deliciosos manjares que adornan la mesa, alrededor de la cual circula la vida social norteña, entre música, cervezas, felicidad y nostalgia.

Todo empieza cuando limpias la parrilla con la cebolla, el aroma que se produce te hipnotiza.

La neta es que, cuando la casa huele a humo, todo es mejor. Cuando ese olor a mezquite o carbón se distribuye hasta en los íntimos rincones, provoca una serie de sensaciones jamás explicadas por los científicos chilangos.

¿Por qué, en el norte de México, las carnes asadas pueden durar hasta 10 horas?, muy fácil de explicar.

Porque nos encanta escuchar a papá gritarle a mamá todo estresado: "Pásame las pinzas y tráete unas servilletas".

Porque nos encanta ver a nuestros abuelos conviviendo con los nietos.

Porque nos encanta escuchar los chismes de la familia.

Porque nos encanta escuchar gritar los gritos de enojo de la abuela cuando dice: "Quien chingados metió la coca al congelador".

Porque nos encanta encontrarnos con gente que hace mucho tiempo no veíamos.

Porque nos encanta ver como la tía se pone toda intensa cuando están jugando lotería.

Porque nos encanta llegar con las cheves y meterlas al refrigerados, mientras decimos: "Para que estén bien muertas".

Porque, de niños, nos encantaba que mamá nos gritara: "Quítate de allí cabrón, te vas a quemar".

Porque, entre hombres, se juega a ver quién come más salsa.

Porque conoces gente nueva que, al final, termina siendo tu compadre.

Porque es allí, donde se originan los apodos.

Por esto, y muchas cosas más... arriba el norte. 


Sobre esta noticia

Autor:
Marco Reyes (1 noticias)
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Tipo:
Opinión
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