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Ofrece “Ecos de nuestro pasado” experiencia sensorial en dos funciones

24/05/2011 11:30 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La puesta en escena “Ecos de nuestro pasado”, que desde hace más de una década ha recorrido escuelas y comunidades, captando un público de más de 10 mil espectadores, ofrecerá una experiencia sensorial con dos funciones este fin de semana. Hace más de 16 años, Mónica González se planteó convertir al teatro en una herramienta educativa y mostrar a las nuevas generaciones la riqueza del pasado histórico de México, con base en el libro de Miguel León Portilla, “Visión de los vencidos”. “Sólo había un inconveniente, cómo construir en escenografía la ciudad de Tenochtitlan, cómo revivir las batallas de los soldados españoles con los guerreros aztecas, la riqueza de sus ceremonias y las tradiciones; era algo inabarcable”. Con alumnos de preparatoria de su natal Jalisco, González conformó una compañía teatral y encontró que la mejor manera de entrar en contacto con la historia era a través de los sentidos. “En cada función le cubrimos los ojos al público con un antifaz, para invitarlo a imaginar lo que aconteció en nuestra nación hace 500 años. En pocas palabras, es una obra que no se puede ver, pero que se puede sentir a través de las voces, las interpretaciones, la música, los efectos especiales e incluso los aromas”, señaló al respecto. “Ecos de nuestro pasado” es una puesta en escena con duración de 50 minutos y está conformada por un “staff” de 24 personas, entre actores, músicos y encargados de ambientar con sonidos cada función. La obra se presentará el sábado en la Capilla Gótica del Centro Cultural Helénico, además de ofrecer una función especial en la Biblioteca Vasconcelos para personas con ceguera y debilidad visual, un día antes. “A lo largo de estos años nos hemos presentado en universidades, en escuelas, en comunidades indígenas y centros culturales, ante más de 10 mil personas. Es un proyecto que ha ido creciendo y perfeccionándose, hemos realizado una gran investigación sobre el período histórico que se aborda", indicó. Mónica González afirmó que cada función representa un reto, pero a la vez una experiencia para quien alguna vez ha imaginado la historia de México, más allá de los libros de texto o las películas. "A través de su imaginación las personas pueden pasearse por el Templo Mayor, recorrer el tianguis de Tlatelolco en la época prehispánica, asistir a ceremonias indígenas, e incluso conocer la crueldad de las batallas entre los pueblos originarios y los españoles.” Cada presentación está enriquecida por el olor de verduras frescas que remiten a los mercados antiguos, el sonido de armas, cantos ceremoniales e incluso el público puede imaginar los cuarteles de las huestes españolas, gracias al aroma de vino viejo que los asistentes esparcen en cada función. “Son efectos aromáticos y de sonido que parecen sencillos, pero nuestro equipo tiene sólo unos segundos para hacer partícipe a más de 100 personas, por ello nuestro staff se distribuye en todo el teatro y se integra al público, transitando entre las butacas para ilustrar sensorialmente cada pasaje”, explicó. De acuerdo con González, parte de la investigación de la obra se centra en la idea de que el mexicano aún no asimila el trauma de la Conquista. "Consultamos a un etnopsicoanalista llamado Raúl Páramo Ortega, autor del libro ‘El trauma que nos une’, quien tiene la tesis de que la marginación de los indígenas en el mundo contemporáneo, se debe a que como sociedad vemos en ellos un símbolo de la derrota”, relató. Expuso que entre las experiencias más gratificantes de su compañía ha estado el dar funciones ante indígenas de la sierra wixaritari (huichola), así como para comunidades chiapanecas. “Nuestro propósito principal es despertar sensorialmente el interés por nuestras raíces como mexicanos, 500 años son en realidad muy poco tiempo para asimilar tal cantidad de acontecimientos, por ello, para nosotros no hay mejor satisfacción que cuando vemos a la gente llorar al final de cada función. “Esa es la magia de la capacidad imaginar, de no imponer escenografías o vestuarios, sino dejar a cada persona que construya su propia versión del pasado", acotó. El equipo que participa está integrado por el grupo musical dirigido por Ernesto Cano, la productora Lorenza Petersen, así como los actores y creadores de efectos sociales: Andrés Rodríguez, Diego Camacho, Cristina López, Andrés Sánchez, Jesús Alberto Pérez, Rodrigo González, Alejandro Tamayo y Paloma González, entre otros. Después de la experiencia con esta obra, González y su equipo de trabajo han decidido crear una nueva producción, acerca de los acontecimientos de 1968 en la plaza de Tlatelolco. “Nuestra idea es tapar los ojos con un antifaz para despertar esa otra mirada, la de la mente. Creemos firmemente que el teatro es la mejor herramienta para la educación, cada espectador se convierte en un creador y juntos emprendemos la aventura de revivir la riqueza de nuestra historia”, finalizó.


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