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Ofrece la Orquesta Filarmónica de la Ciudad Concierto para los niños

08/10/2012 03:50 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

En un concierto dedicado al 50 Aniversario de la asociación de apoyo educativo Renovación A.C, la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México -director huésped José Areán— ofreció, el fin de semana pasado, una gala de acusado propósito didáctico con la ejecución de las obras “Guía orquestal para los jóvenes”, del británico Benjamin Britten (1913–1976), y “Tochín, el conejo de la Luna”, del mexicano Leoncio Lara Bon (1965). Benjamín Britten fue un virtuoso pianista y compositor inglés, interesado en compositores como Mahler y Stravinsky. Escribió “Guía orquestal para los jóvenes” en 1946 por encargo del gobierno británico, para una película educativa narrada y dirigida por el afamado músico y locutor de la BBC Malcolm Sargent. Acompañamiento instrumental que Britten subtituló “Variaciones y fuga sobre un tema de Henry Purcell” por la recreación del “Rondó de Abdelasar”, que el músico inglés del barroco, Henry Purcell (1659–1695), compuso para acompañar la puesta de la obra “Abdelazer” (“La venganza del moro”), de Aphra Behn. Divertimento en estructura de conmutaciones instrumentales que conforma una de las composiciones más relevantes en la historia de la música pedagógica: “Guía orquestal para los jóvenes” está concebida para ser interpretada por un narrador que va explicando la serie de variaciones que concluye con una fuga en exposición de los sonidos de las secciones instrumentales de una orquesta (cuerdas, madera, metales y percusiones). Esquema sencillo de lógica recurrente y estructura elíptica que primero presenta a toda la orquesta interpretando el tema de Purcell para enseguida, bajo la guía del narrador, irlo mostrando en forma parcial por las cuerdas, madera, metales y percusiones con remate de transiciones libres sobre el motivo de Purcell. El músico mexicano Carlos Jesús López (1960) tuvo el encargo de “relatar” este periplo al interior de la sonoridad sinfónica y lo hizo desde locución cordial: los niños presentes lo seguían con atención sigilosa. La OFCM fue “desarmándose” en un “lúdico strep tease” orquestal para finalizar con fuga de toda la orquesta, y coda de los metales que recobran fragorosamente, el tema de Purcell. Parrandeada exposición de la OFCM con un director huésped relajado, y preciso narrador de instructiva arenga. Recinto invadido por niños, adolescente y jóvenes en su mayoría miembros del Programa Niños y Niñas Talento del DIF-DF, quienes aplaudieron con delirio esta singular ronda concertina. Intermedio. Algarabía de infantes que corretean por el vestíbulo de la Sala Silvestre Revueltas del Centro Cultural Ollin Yoliztli. “Lo que más gustó fue ver el tamañote de la tuba y el eco de los tambores y los platillos. Sí, me divertí mucho: qué bueno que mi mamá me trajo”, dice un sonriente niño de siete años quien confiesa: “quiero estudiar director de orquesta cuando yo sea grande”. Y llega un conejo que desde la Luna saluda a los niños de la sala. Comienzan los conformes de “Tochín, el conejo de la Luna” -estreno mundial, encargo de la OFCM- que recrea el mito náhuatl de la creación del Sol y la Luna: Quetzalcóatl lanza a Tochín (conejo en lengua náhuatl) a la faz de la Luna para apaciguar su brillo. Música del ex rockero mexicano Leoncio Lara Bon (fundador de la banda Bon y los enemigo del silencio), destacado creador de soundtracks del cine mexicano: “Don gato y su pandilla”, “La virgen de la lujuria”, “La perdición de los hombres”, “Así es la vida”, “Terror de la mafia”... Texto de Paula Jauffred y narración enfática y puntual del percusionista y director mexicano Antero Chávez. Retomando las consonancias del Sergei Prokofiev (1891–1953) de “Pedro y el lobo”, Bon entrega una singular ronda orquestal de improntas instrumentales de exuberante textura y tonalidad elocutiva que los infantes disfrutan, más que todo, por el suculento y juguetón “beat” que merodea el fraseo de sus proporciones instrumentales. Narrador de facundia exaltada que puso en vilo a los niños desde pureza y recurrencias inflexivas que remiten a los antiguos contadores de cuentos: magia oral superpuesta a la música y pródiga gestualidad teatral. Intensa prosodia de colores orquestales sujetados en politonía contemporánea que el director Areán trasmite con afanes a la OFCM. Ausencias del facilismo desaborido presente en muchas composiciones musicales para niños: “No se trata tampoco de escribir piezas musicales para los niños demasiado largas o demasiados complejas, sino encontrar un punto medio”, ha dicho el también guitarrista y cantante, Lara Bon. Retumbos tonales del Aaron Copland de “Scherzo Humoristique” y del George Gershwin de “Rhapsody in Blue”, “Tochín, el conejo de la Luna” es una hermosa exposición armónica para niños que los adultos también acogen como suya. Elocuente programa de fin de semana de la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México que niños y padres recibieron con entusiasmo desmedido. Enhorabuena y que se repita.

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