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¿Por que nos oponemos a la planta de gasificación en Empalme?

20/05/2014 23:44 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

SONORA.- Los planes del ayuntamiento de Empalme es pasar de un relleno sanitario (en realidad un basurero a cielo abierto que a SEMARNAT le conviene presentarlo como tal para así mantener sus números en una posición que puedan acceder a fondos internacionales ya sean del BID, FIM o al Banco Mundial) a un complejo de gasificación.

El basurero de Empalme amenaza la salud ambiental y humana, tanto que debe ser cancelado. Esto si se cumplieran con las normas establecidas. No lo hacen, convirtiendo este espacio en un foco de riesgo para la salud ambiental y humana.

Después de una serie de denuncias por parte del ejido que está siendo afectado por el relleno y con un nuevo boom de la incineración de RSU en el país, la empresa West Fab de México está negociando con el ayuntamiento de Empalme para cambiar el relleno sanitario por una planta de gasificación con lo cual no solo se acabaría (en palabras de ellos) el problema de la contaminación que produce el relleno, sino que además producirán energía limpia que pretenden venderle al municipio.

Para esto la empresa ha ofrecido 25 millones de pesos al ayuntamiento para manejar la disposición final de los RSU; la recolecta y los gastos de la misma siguen siendo responsabilidad del municipio. La administración actual ha sido deslumbrada por el proyecto, que sumado a las denuncias por la contaminación que genera el relleno, lo están viendo como la alternativa mas viable.

Pero aclaremos las cosas, la empresa West Fab cuando presenta su proyecto lo hace desde su propia lógica. Una lógica basada en el modelo actual de producción donde los costos socio-ambientales los absorben las poblaciones más vulnerables, mientras que ellos se quedan con las ganancias económicas. De los impactos que generaría su proyecto, de esos ni hablar, sólo se presenta información incompleta y sin fundamento científico.

Veamos, cuando se habla de gasificación, ¿de que estamos hablando? Es una tecnología que calienta los residuos a altas temperaturas convirtiendo ciertas partes de estos residuos en gas, que luego se usa como fuente de energía. A pesar del discurso de muchas empresas, la gasificación esta considerada como un método de incineración por la Unión Europea. Este es el primer mito de la industria de la incineración al tratar de convencer de que no es incinerar. Estudios hechos en Europa y Estados Unidos han logrado que esta practica se considere incineración.

El segundo mito y/o argumento es que son una industria limpia que no genera emisiones. Este mito se derrumba sólo, puesto que una de las razones para tipificar a la gasificación como incineración es por que emite los mismos contaminantes que la incineración común; contaminantes como son el monoxido de carbono, cloruro de hidrógeno, dióxido de azufre, metales pesados, dioxinas y furanos entre otros.

Mediciones recientes en una planta de gasificación en el sur de California fueron superiores a las que presenta una incineradora común. Cabe mencionar que el listado de contaminantes arriba mencionados son altamente tóxicos incluso en concentraciones pequeñas o muy bajas, causando enfermedades que van desde afectaciones a los sistemas respiratorios, inmunológicos, reproductivos, cardiaco, retraso mental, enfermedades congénitas, cáncer y la muerte.

Lo mismo pasa con la contaminación ambiental, afectando sistemas productivos como la agricultura, ganadería y hasta el turismo. Nadie quiere ir a pasear a una comunidad con una incineradora en operaciones.

A pesar de que uno de los argumento que más enarbolan las empresas dedicadas a la incineración de residuos es su contribución a reducir las emisiones de Gases de Efecto Invernadero con lo que aportan a la lucha contra el cambio climático. Estudios recientes en Europa demuestran que la realidad es totalmente opuesta a este argumento pues la incineración y todos los procesos térmicos, aumentan las emisiones no sólo de CO2, sino de otros gases que si bien en concentración en la atmósfera son menores sus afectaciones en la temperatura son mayores que los producidos por el CO2.

De igual forma este argumentando contabiliza el transporte para llevar los RSU a las plantas, ni los nuevos procesos para la producción de materiales que al ser incinerados pierden su vida útil como productos reciclados y/ reutilizados.

A pesar de que la gasificación produce energía, la cual es parte del discurso, lo que no se dice es que esta industria consume más energía de la que puede producir. Esto sumado a los altos costos de mantenimiento que necesitan las plantas, cuestiona la viabilidad económica de un proyecto de estas características. El cierre de muchas empresas de este tipo en Europa y Estados Unidos por problemas técnicos y económicos son un factor importante a considerar, si este proyecto no terminara siendo absorbido por el ayuntamiento generando una deuda con la ciudadanía.

La gasificación o cualquier tratamiento térmico va en franca competencia con el reciclaje, la reutilización, en pocas palabras con las tres erre's que tanto nos venden los medios de comunicación, pues el material que más valorización energética tiene es también aquel que por su propia naturaleza es más factible al reciclaje y/o la reutilizaron, como son los plásticos, las telas, el papel, la madera.

Tenemos que recordar que estas plantas no permiten cerrar el ciclo natural de los residuos por lo tanto afectan a las personas que viven del reciclaje que son desde los pepenadores hasta las empresas familiares, los intermediarios que compran materiales reciclados para revenderlos.

Además esta tecnología afecta a la naturaleza al tener que extraer más bienes naturales para producir nuestros materiales que al desecharlos se convierten en material para las plantas de gasificación. Entonces aún si la incineración o la gasificación fueran seguras queda este argumento del costo de seguir extrayendo bienes naturales para seguir produciendo materiales que serán desechados aumentando la sobreexplotación del planeta.

Otro, pero no el último argumento contra estas practicas, es que los procesos térmicos sólo cambian de estado físico a los RSU, por lo tanto cambia la disposición final. Es decir que pasan de estar enterrados contaminando mayormente el aire, la tierra y el agua (el aire en menor medida) a contaminar vía el aire los mismo elementos que en el enterramiento.

Lo único que verdaderamente pasa es que al cambiar de estado (recordar la máxima de química: "la materia no se crea ni se destruye, sólo se transforma") sólido a un estado gaseoso este puede viajar más lejos, concentrarse de mayor forma y así aumentar sus impactos.

Al rechazar categóricamente un proyecto de tratamiento térmico para el manejo de los residuos, no estamos aprobando u olvidando los graves riesgos ambientales que ya están ocurriendo en Empalme por la situación de un relleno sanitario que nunca cumplió con el mínimo de las normas ambientales para su funcionamiento; al contrario pensamos que es el momento propicio para que las autoridades del municipio busquen alternativas seguras, sustentables y de mínimo impacto en la salud.

Apostamos por proyectos de basura cero que puedan ejercer practicas "río arriba" es decir: reducción del consumo, rediseño de productos, procesos y producción industrial limpia, reducción de los residuos de envases, incentivo a los envases reutilizables, y reducción del uso de tóxicos, entre otros y "río abajo" como son compostaje, reciclaje, y recuperación de materiales, entre otros.

Lo que proponemos no es una fantasía, sino una realidad en muchos países del mundo. Incluido México. Proponemos un plan de Basura Cero que entre muchos de los beneficios que genera, está la generación de empleos. Tan solo en Estados Unidos la industria del reciclaje emplea a 1.1 millón de personas generando 236 millones de dolares anuales. Estudios en Europa muestran que un cambio en el modelo de gestión de RSU es capaz de revertir hasta en un 60 por ciento la crisis que se vive en muchos países de este continente.

Un plan de Basura Cero ahorra recursos naturales, pues promueve y reduce la producción de nuevos artículos a partir de la extracción, siendo el reciclaje el nuevo motor de las industrias. Cierra el ciclo de los residuos que deben de regresar a la fabrica para ser reutilizados, reciclados.

Un plan de Basura Cero ahorra energía. Estudios de la Enviromental Protecction Agency de los Estados Unidos han demostrado que el reciclaje es mucho más eficiente en el ahorro de energía que la combustión.

Los proyectos de gestión de RSU donde intervienen procesos térmicos, no sólo generan nuevas formas de contaminación a las comunidades, sino que a la larga van generando impactos en la economía local que no permiten un desarrollo local. Las propuestas de las autoridades no pueden ir en daño para los y las habitantes, sino todo lo contrario. Es por lo mismo que estas decisiones deben de tomarse con la mayor información posible, de lo contrario la irresponsabilidad por ignorancia se convierte en complicidad.

Escoger entre un plan de Basura Cero, aunque este tenga un espacio para enterrar el mínimo de material no recuperable es una opción mucho más viable social, económica y ambientalmente hablando. La incineración o cualquier proceso térmico como alternativa al manejo de los RSU genera impactos mucho más graves que los que pretende solucionar.

*Jorge Tadeo Vargas, coordinador del Colectivo Revuelta Verde, miembro de la Alianza Global para Alternativas a la Incineración.

Contacto: jtadeo@revueltaverde.org


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