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Los oprobios de la “narco guerra”

19/12/2010 03:26 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Del anecdotario popular mexicano, surge un dicho que asegura “se vale ser puerco, pero no trompudo”, frase que le viene como anillo al dedo a la nueva ola de la criminalidad “made in México”

Por Roberto Díaz Ramírez

Del anecdotario popular mexicano, surge un dicho que asegura “se vale ser puerco, pero no trompudo”, frase que le viene como anillo al dedo a la nueva ola de la criminalidad “made in México”, esa que en los primeros días de diciembre, hace poco más de una semana, vino a estremecer lo más recóndito de los sentimientos de la Nación, al suscitarse crímenes ominosos en agravio de inocentes, en Morelia, capital de Michoacán y en Tecaliltlan, Jalisco.

<a href="http://www.flickr.com/photos/90809455@N00/5255512084/" mce_href="http://www.flickr.com/photos/90809455@N00/5255512084/" target="_blank">lavocado@sbcglobal.net</a> via Flickr

El asesinato a mansalva de una adolescente de 16 años, atribuida por sus familiares a las “fuerzas del orden” y de un bebé que apenas contaba con ocho meses de vida, en Michoacán, durante los fieros combates entre agentes federales, marinos y militares contra pistoleros de “La Familia”, más la masacre ocurrida en el pueblo de Tecalitlan, Jalisco, son el fiel reflejo de qué tan bajo han caído autoridades y delincuentes, en su intento por derrotar a sus oponentes.

Los cruentos ataques de Michoacán y Jalisco, llevan a recordar otro trágico suceso, el atentado con granadas de fragmentación en contra de la población que la noche del quince de septiembre de 2008, acudía a participar en la celebración del Grito de Independencia en Morelia, hecho que, todo indica, ha quedado en el olvido al que le han desterrado las autoridades federales, consecuencia directa del clima de perpetua impunidad que agobia a todo México.

En Jalisco, por ejemplo, que la agresión se haya presentado durante los festejos previos a la celebración del 12 de Diciembre, día consagrado para venerar a la Virgen de Guadalupe, da una idea de la calidad moral de los gatilleros en pugna, quienes no tuvieron reparo alguno en disparar, hiriendo y matando a inocentes en la plaza central de Tecalitlan, a las puertas de la iglesia del pueblo, que la madrugada del sábado 11 recibía a cinco mil creyentes.

La balacera, que incluyó entre sus víctimas a un niño de dos años de edad, Gustavo Llamas Santillán, hijo del alcalde, Rogelio Llamas Rojo, hoy es el vivo ejemplo de la ausencia de rumbo del país que teníamos, rumbo que se perdió en algún momento de los últimos treinta años, quizás antes, siendo dudosa su recuperación, al menos durante la administración calderonista, que no ha sabido o no ha querido hallarle la cuadratura al círculo de violencia, si acaso éste la tiene.

La problemática, de suyo grave, reclama acciones creativas y eficaces, que seguramente existen, pero son difíciles de aplicar, dada la ausencia de liderazgo y el exceso de miopía

La situación, compleja per se, afecta lo mismo a Jalisco que a Tamaulipas, Monterrey, Sinaloa, Chihuahua o Baja California, de ahí que la exigencia de soluciones para el prevaleciente clima de violencia, sean parte del clamor popular, que ve en esta oleada criminal a un monstruo de mil cabezas que amenaza la estabilidad emocional de la población, porque simple y llanamente, hoy por hoy, ya no se sabe en dónde va a ocurrir el siguiente acto de violencia, ni quiénes serán sus futuras víctimas.

Y surgen las preguntas: ¿Qué harán, que no hayan hecho ya, Calderón y sus bien pagados funcionarios, (con tan exiguos resultados, denuncian sus más severos críticos), para enfrentar esta nueva escalada de la delincuencia organizada, actora feroz en la crisis de seguridad por la que atraviesa el país? ¿México tiene futuro, dado el estado de indefensión que se percibe en Michoacán, Jalisco, Chihuahua y Monterrey, últimos perjudicados por la violencia irracional?

La problemática, de suyo grave, reclama acciones creativas y eficaces, que seguramente existen, pero son difíciles de aplicar, dada la ausencia de liderazgo y el exceso de miopía presentes en Los Pinos, puesto que existe la siguiente percepción: si el Presidente no es capaz de brindarle orden y seguridad a sus coterráneos, los michoacanos de paz, ¿qué pueden esperar el resto de sus gobernados?

En efecto, la respuesta, aunque terrible, es bastante realista: Nada. Frente a esta realidad, sólo resta apelar a Dios, a Jesucristo y a la Virgen de Guadalupe, eso en lo que toca a los creyentes y los que no, pues que se encomienden a su buena fortuna, con la esperanza de que la pesadilla termine pronto, antes de que el estrés o las balas perdidas que hoy se mueven, cual rémoras, a la sombra de la delincuencia, sigan dando tremendos sustos.


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Autor:
Roberto Díaz Ramírez (122 noticias)
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Opinión
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