Globedia.com

×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Redliteraria escriba una noticia?

Orosa Díaz: entre poesía y periodismo

23/03/2012 17:11 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Por Jorge Cortés Ancona

Un centenario que se cumple este año es el del nacimiento del escritor yucateco Jaime Orosa Díaz (1912-1986), autor de una amplia obra que comprende temas históricos, literarios, de artes plásticas y periodísticos. Fue un intelectual muy activo tanto por su obra como por sus tareas universitarias, pero en los tiempos que corren puede decirse que es una figura injustamente olvidada. Va aquí nuestro grano de arena, hablando acerca de algunas de sus aportaciones.

Una de sus primeras obras se titula "Trece puntos suspensivos y un punto final". Data de 1939, fue publicado en Mérida y cuenta con grabados de Rubén Pérez Morales y un prólogo de Leopoldo Peniche Vallado. Este delgado libro se compone de textos que en pocas frases constituyen escenas de la vida diaria, con lo cual se forma una galería de personajes de la vida urbana de la capital del país. La categoría literaria aplicable es la de estampa, es decir, una breve descripción de un hecho con escasa acción narrativa y mucho cuidado estilístico. Un apunte anecdótico que se extiende un poco más allá de lo que está diciendo.

imageMadero y la revolución mexicana.

En los textos se bosquejan peculiaridades de oficios y acciones rutinarias pero también se trazan rasgos de carácter y orgullosas falsificaciones biográficas. Lo mismo aparecen la arribista casera gallega y la solterona, presuntuosas de sus inventados blasones, que la explotación de los trabajadores descrita por medio de la indiferencia de un patrón ante un accidente laboral sufrido por uno de sus operarios.

Orosa Díaz presenta los hechos en pocas líneas, a menudo con parlamentos y diálogos, en un estilo reticente, que hace uso de sobreentendidos. No hay una intrusión expresa del autor, salvo en "El crimen callejero", donde apunta una reflexión acerca de las actitudes populares, tales como "la enfermedad detectivesca del pueblo metropolitano, resultado de ese afán de los diarios de convertir en simples rompecabezas, las más hondas tragedias". Estos textos extreman la síntesis para reflejar un hecho, por lo que constituyen una forma de periodismo donde refulge una imagen lírica.

En el prólogo, Peniche Vallado diserta acerca de la diferencia entre poesía y periodismo, entendiendo que la primera se sirve de la propia emoción el poeta mientras que el segundo es inmune a toda emoción y trabaja bajo "el imperativo de la exactitud". Considera a Orosa Díaz un "periodista vocacional y militante" y previene acerca de la frialdad, insustancialidad e intrascendencia con que podrían ser considerados estos textos, para después llegar a la conclusión de que no se trata de poemas, pero que, en cambio, "tienen, sí, cierto agridulce sutil y una suavidad amable y acogedora; llegan al espíritu en veces mansamente y en veces hiriendo como alfilerazos, pero siempre arrancando una vibración emocional honda y cálida". Aun más, menciona el "marcado sabor de haikais" de estos textos periodísticos que lindan con "la lucubración onírica".

En una visión contemporánea, en la que nos despreocupamos bastante acerca de la división de géneros, sobre todo por la hibridez (notada por el propio Peniche Vallado), la polifonía y el traslape de fronteras genéricas, miramos el pleno sentido lírico de estas estampas y podemos considerarlas tanto como crónicas breves, poemas en prosa y, en algunos casos, también como cuentos cortos. Un mismo texto con riqueza genérica. Aunque tampoco compartimos sus ideas de limitar la poesía a la transmisión de emociones y aun menos de que éstas sean las propias del poeta. A pesar de todo ello, este breve prólogo de Peniche Vallado es interesante como reflexión sobre los procesos de escritura, las analogías entre poesía y periodismo y la conciencia del papel del lector.

La obra se refuerza con los grabados de Pérez Morales, un grabador y pintor activo en la década de los treinta y perteneciente a la agrupación EAR (Escritores y Artistas Revolucionarios), filial yucateca de la LEAR. Los grabados, realistas con expresiones emotivas y corporales de los personajes constituyen un complemento de cada una de las estampas de Orosa Díaz, e incluso, luego de la portadilla aparece un retrato del escritor, en esa misma técnica plástica que habría de historiar en cuanto a lo realizado en Yucatán desde "Picheta".

Por esto!, 19 de marzo de 2012.


Sobre esta noticia

Autor:
Redliteraria (173 noticias)
Fuente:
redliterariadelsureste.blogspot.com
Visitas:
197
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Distribución gratuita
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.