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Orquesta del IPN acerca con éxito la música sinfónica a los sordos

25/08/2012 03:38 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Al lado izquierdo del auditorio, pero justo frente a la intérprete de Lengua de Señas, se fue formando un numeroso grupo de personas sordas quienes llegaron al auditorio Alejo Peralta del IPN con el ánimo de vivir por primera vez un concierto sinfónico, pensado expresamente para ellos. El concierto fue interpretado en Lengua de Señas Mexicana (LSM) por Patricia Santín para las personas sordas, y su vehemencia logró que pudieron percibir innumerables ánimos y sentimientos, desde súplica, anhelo, aceptación, amor, alegría, gusto, hasta angustia, rechazo, tragedia, dolor, lágrimas y devastación. En el concierto de la Orquesta Sinfónica del Instituto Politécnico Nacional (OSIPN), dirigida por Gabriela Díaz, participaron la soprano Irasema Terrazas, la mezzosoprano Cassandra Zoé, el tenor Alan Pingarrón, el barítono Ricardo López, además del coro Alpha Nova. Estuvo la intérprete de LSM Patricia Santín, y acompañó con su narración el doctor en ciencias Adolfo Martínez Palomo. Erik Arellano, sordo de nacimiento, estuvo en el concierto y explicó que al estar frente a la orquesta, el coro, los cantantes de ópera, la intérprete, todo a la vez, "al principio la verdad me sentía un poco confundido, porque nunca había estado en un concierto así, pero fui captando todo en el escenario y empecé a sentir una emoción muy grande”. "El sentimiento mayor fue al percibir los sonidos más intensos, el canto del tenor, la elevación de la voz, las percusiones con el tambor y los platillos, todo", expresó el joven Erik en entrevista que Santín también interpretó después del concierto. "La música de Beethoven la siento con mucha energía y decisión, pero también con alegría y, con la explicación del doctor Adolfo Martínez, veo que a pesar de todas sus enfermedades, de todo lo que le pasó no se dejó vencer, eso aprendí de él en este concierto", expresó Erik. Al final hubo un estilo de música diferente, recordó, "el mambo fue muy emocionante, hubo luces que fueron combinadas con el ritmo, y el movimiento del cuerpo, el baile de la intérprete creó una emoción muy grande. Fue maravilloso". Rosalinda Montes de la Oca, también sorda, confió que cuando se encaminó al concierto aún tenía dudas de cómo se daría, de qué forma iba a "entender" la música, "puesto que yo nunca había asistido a algo así, y me preguntaba si me produciría alguna emoción". "Cuando empecé a ver el concierto estaba un poco tensa, pero conforme fue pasando empecé a sentir tranquilidad por la música y luego me vinieron muchas emociones, también con la ópera. En la televisión lo había visto, en el periódico había leído sobre estos temas, pero sentirlo en vivo fue muy diferente", aseguró . Recordó que ella ha visto a tantas personas que usan audífonos para oír música, "y yo pensaba: ¿qué sentirán?, ¿qué sentimientos tienen de usarlos?, y me producía hasta risa, pero finalmente hoy entendí". Hacia el final del concierto Rosalinda se paró a bailar, porque el movimiento de la intérprete la invitó: cuando vi que era mambo quise moverme, y "desde niña siempre me ha gustado bailar, mi familia me animaba a hacerlo, estoy acostumbrada, me da energía y lo disfruto, es algo favorito aun siendo sorda". A su vez, Cuauhtémoc Corona, explicó que aunque en el escenario había mucho por ver, "nosotros los sordos tenemos amplia visión, estamos acostumbrados a abarcar los 180 grados, y percibimos la vibración de la música en el cuerpo, todo interviene para sentir la música del concierto". Adolfo Martínez Palomo, doctor en ciencias médicas y apasionado de la música, narró a lo largo del concierto información sobre sus indagatorias en torno a la historia clínica de los grandes compositores que fueron interpretados por la OSIPN. A una pregunta en torno a la experiencia que tuvieron las personas con discapacidad auditiva durante el concierto, Martínez Palomo comentó que "que valdría la pena inclusive que investigáramos cuál puede ser la sensación que percibe un sordo al escuchar una orquesta sinfónica". Obviamente la audición es un fenómeno físico, pero si no existe conexión entre el oído y el cerebro, de cualquier forma las ondas sonoras que produce la orquesta llegan al cuerpo y, "tal vez, se perciben de forma que todavía no sabemos". “Recientemente fui a un concierto de una gran orquesta que interpretaba una sinfonía de Tchaikovsky. Estaba cerca y por primera vez sentí claramente una sensación muy emocionante de percibir la música no sólo con mis oídos, sino también con mi cuerpo, de alguna forma que no acierto a explicar”, recordó. Según las investigaciones del doctor Martínez Palomo, Mozart, compositor de más de 600 obras musicales, nació con lo que los músicos llaman oído absoluto, aunque éste estuviera acompañado de una malformación congénita. Rossini, recuerda Martínez Palomo, quien de pequeño fue rebelde y pendenciero, escribió sus célebres "Seis sonatas a cuatro" para violín, violonchelo y contrabajo. Mientras que para Verdi, su gran fracaso fue reprobar el examen de ingreso al Conservatorio de Milán, lo que tornó en una ventaja que lo llevó a aprender de manera libre de la rica vida musical de esa ciudad. La música de Richard Wagner revolucionó al mundo de la ópera, aun cuando desde joven padeció enfermedades crónicas, en la piel y un padecimiento abdominal doloroso, para al final morir de un infarto que, dicen, hizo que se le rompiera el corazón, explicó. De acuerdo con el médico de profesión, Shostakovich, uno de los grandes genios de la música del siglo XX, fue un individuo retraído, tímido, nervioso y con una vida triste, y parte de esa tristeza fue porque en los últimos años padeció un mal neurológico raro, la esclerosis lateral amiotrófica. La sordera de Beethoven llegó a ser total en términos de funcionamiento social y comprensión de una conversación, explica el doctor Martínez Palomo, pero él transformó todas sus derrotas en victorias, alcanzando las cimas más excelsas del arte de la música. Ya para el final del concierto, Santín renovaba su energía, luego de interpretar para los sordos la música de la sinfónica, el canto del coro, la operística y las narraciones del doctor Adolfo Palomo. La orquesta logró una grata respuesta del público cuando en unión con el coro Alpha Nova, tocaron y cantaron un mambo que hizo que la intérprete y hasta algunos sordos bailaran al ritmo de la música, para terminar con efusivo aplauso, que éstos manifiestan agitando sus manos arriba.


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