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¿Un País sin futuro? o ¿ Una Revolución que inicia?

09/11/2014 11:00 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

imageUn País sin futuro

Los mexicanos están atrapados entre el nulo Estado oficial y el que opera a su antojo a la sombra de la supuesta legalidad.

Ambos estamentos conviven y se confunden entre sí. Cuando la noche del 26 de septiembre seis de los estudiantes fueron asesinados a tiros y los otros 43 se desvanecieron, fueron víctimas de la connivencia entre el cártel de Guerreros Unidos con la policía municipal, el ejército local y el alcalde de Iguala y su esposa.

Es desde el fondo de este fangal infinito en que se ha convertido México que hoy se eleva el clamor que provoca el deplorable manejo de la desaparición de los muchachos de la Escuela Normal de Ayotznipa.

El Estado mexicano no funciona, en ninguno de sus tres niveles, porque es fallido de una punta a otra y la sociedad desconfía de unas instituciones putrefactas que, lejos de proteger a los ciudadanos, los arroja al desamparo.

O, peor aún, es un estado que acaba siendo cómplice del imperio del crimen que domina ese otro estado paralelo que pervive en México, el de las mafias de los cárteles. Y que como cómplice va tan legos que comete crímenes de estado.

Las instituciones que debían proteger a los estudiantes presuntamente se encargaron de entregárselos a sicarios que, según ha declarado el fiscal general, los ejecutaron y luego lanzaron sus cuerpos a una pira donde ardieron durante horas. Algo que ya había denunciado el sacerdote y activista Alejandro Solalinde tras recibir informaciones de testigos que tenían miedo a hablar.

Un títere al frente del Estado

Enrique Peña Nieto aparece como un 'títere' al frente de un Estado que es una entelequia. Todos sus pasos en esta crisis han sido torpes y divorciados de la insoportable realidad que pesa sobre los mexicanos.

El ejército federal tardó 10 días en tomar cartas en el asunto y el propio mandatario esperó más de un mes para reunirse por primera vez con los desesperados familiares. Sabemos que esté atado de pies y manos por fuertes grupos de presión en una nación donde reina la impunidad, pero al menos los gestos deberían contar.

Por ejemplo, debería haber demostrado y, no lo hizo, el compromiso absoluto con los padres de los chicos. ¿Cómo? Llegar al día siguiente de la desaparición y emplear todos los recursos para buscarlos hasta en el último rincón. Brindar a las familias atención continua. Dar la cara y decir abiertamente "Basta ya". Pero dejó el caso durante los 10 primeros días en manos de Aguirre y sólo se movió bajo presión de la calle y bajo presión internacional.

Pero el "basta ya" sale de las gargantas de los 'indignados' que se manifiestan contra el gran fracaso de un Estado que no los representa ni los cobija. Los padres de los jóvenes de Ayotzinapa no se consuelan con que les digan que hay una bolsa llena de ceniza que podría ser parte de los restos calcinados de sus hijos. Quieren pruebas fehacientes y nadie se las ha dado hasta ahora. No creen en el Estado porque no se puede tener fe en lo que no existe.

La gran escritora Elena Poniatowska, que hasta el día de hoy arrastra la herida de la matanza de estudiantes hace 46 años en la Plaza de las Tres Culturas, ha dicho, "A tantos años del 68, los estudiantes y los jóvenes no tienen un lugar en México".

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La autora de 'La noche de Tlatelolco' puntualiza que un gobierno que no protege a su juventud no está cumpliendo con su deber y se pregunta, "¿Cuál es el futuro de un país donde el Estado mata a sus estudiantes?".

La respuesta es muy dura. Hoy México es un país sin futuro si no inicia una revolución, un cambio radical de comportamientos, de instituciones que inicia por una profunda limpieza del aparato político federal, estatal, local.

La cólera de los Padres de los 43 desaparecidos

Los padres de los 43 estudiantes desaparecidos en la localidad mexicana de Iguala el 26 de septiembre se niegan a aceptar las cambiantes versiones de la Procuraduría General. Desde el principio han exigido transparencia y eficacia por parte del Gobierno de Enrique Peña Nieto, pero sólo han recibido informaciones contradictorias y exentas del rigor que se espera de un Estado de Derecho.

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La PGR presentó el viernes dos testimonios de quienes supuestamente participaron en el asesinato y calcinación de los jóvenes pero la única prueba tangible fue una bolsa llena de cenizas y restos humanos que todavía tiene que ser analizada. Por eso los familiares insisten que hasta que no haya pruebas científicas no creerán al ejecutivo. Se sienten "engañados" y "torturados" y llaman a nuevas movilizaciones.

"El lunes vamos a ocupar el aeropuerto de Acapulco", sentencia. "Creemos que el pueblo nos apoyará si cabe con más fuerza. La gente está muy encabronada. Luego empezaremos la caravana por todo el país".

El hashtag #YaMeCansé, que recupera una de las muchas frases infelices de Murillo Karam, que comenzó a arrasar el viernes por la noche en las redes sociales ante la nueva versión oficial, la transforma en una muestra de este hartazgo y recuerda el 'Estamos hasta la Madre' del Movimiento por la Paz que recorrió México en 2011 como un grito de guerra.

"Estamos ante la mayor barbarie cometida desde 1968, hechos propios de los gobiernos militares que América Latina parecía haber superado", dijo en entrevista el director para las Américas de Human Right Watch, José Miguel Vivanco.

Crímenes de Estado

Iguala y la ejecución de 22 personas a manos de militares en Tlatlaya, cerca de Guerrero, en junio, son claros "crímenes de Estado" en los que hay que investigar no solo la negligencia de las autoridades de todos los niveles de Gobierno sino sus "posibles complicidades". En Tlatlaya hay constancias de que el Ejecutivo "encubrió la masacre" y en Iguala "las máximas autoridades de Guerrero supieron lo que estaba pasando en tiempo real" y no lo impidieron, añadió el experto.

Vivanco pidió al Ejecutivo federal mayores evidencias que corroboren su versión, por ejemplo, "garantías de que se ha respetado el debido proceso" con los detenidos puesto que el país tiene "un historial conocido de confesiones arrancadas a base de apremios, torturas y manipulación".

Asimismo, propuso una "auditoria internacional" que pueda verificar todos los pasos de la investigación y dé así un poco de tranquilidad a las familias.

Los afectados, recordó Vivanco, "son mexicanos ante los que hay obligaciones jurídicas del Gobierno federal" pero, sin embargo, el Ejecutivo se escudó en que era una cuestión local de Guerrero para no actuar. "¿Por qué? Porque considera la seguridad pública y los derechos humanos temas tóxicos que generan una imagen negativa del país".

"El Estado de Derecho en México es de papel y usan la legalidad para excusar la negligencia. Que el procurador dijera que si hubiera actuado el ejército en Iguala, cuyo comandante en jefe es el presente, lo hubiera hecho para apoyar a los policías criminales refleja el problema tan grave que tiene México donde el clima de impunidad total es la regla y estamos ante fuerzas públicas acostumbradas a actuar de manera abusiva".


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Autor:
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Fuente:
grupocronicasrevista.org
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Reportaje
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