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Los paramilitares en México: ¿Por qué miente Calderón?

03/10/2011 03:25 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Guadalupe Lizárraga

El paramilitarismo en México no es un asunto nuevo ni desconocido. Tampocoes un tabú o un secreto gubernamental del que tengamos ambiguas referencias. Esun hecho conocido en la vida pública del país que ha operado contra el pueblo, con el fin de exterminar cualquier raíz insurgente, paralizar a las masas ocontrolar las comunidades indígenas para expropiar sus tierras. Nada hay deimprovisado en una situación que deja varias decenas de cadáveres amontonadoscada determinado tiempo.

Los ejércitos en Centroamérica, en los años ochenta, optaban por la técnicade las masacres cuando no veían ya otra opción de recuperar el control de lasmasas. El comandante en jefe era la oligarquía política, en subordinación a lasdirectrices de la inteligencia estadounidense. Y las bandas paramilitares eranentrenadas por los ejércitos centroamericanos para matar a sus propios pueblos, de manera fría y metódica, como política de seguridad contra movimientosinsurgentes.

Hoy no es muy diferente, salvo que en México hay que agregar el componentedel narcotráfico. Un facto que desvía con éxito las investigaciones sobre homicidiosmúltiples y masacres, cada vez perpetradas con mayor frecuencia y cinismo en elsexenio de Felipe Calderón. Su desgobierno y falta de poder estratégico paramantener apaciguada a los miembros de quienes formaban la voraz coalicióndominante, ha sido el marco de estos crímenes en que la mayoría de las víctimaseran personas inocentes. Esta violencia específica ha resultado funcional parareprimir y aterrar al país y mantener a las masas paralizadas con la presenciade los militares en las calles, especialmente en las zonas en disputa.

El efecto del terror, por ejemplo, en la masacre del Casino Royale, parecería haber sido cuidadosamente estudiado. Los hechos fueron de tal modoque provocaron un desplazamiento violento de las personas al grado demultiplicar el número de víctimas. Muchos muertos y heridos fueron poraplastamiento y asfixia. Y llama la atención que en esos momentos de pánico, nilos soldados se hicieron presentes ni protección civil llegó a tiempo paraayudar a quienes podrían haber sido salvados. De acuerdo a testimonios, setardaron dos horas en empezar a abrir los boquetes de las paredes, cuando launidad más cercana de protección civil estaba a 14 minutos de distancia (8, 2kilómetros aprox.) y las unidades de los bomberos que llegaron no traíanescaleras para bajar a la gente de los niveles superiores del edificio enllamas.

Otro de los casos más recientes es el de la masacre de Veracruz, dondeencontraron menores de edad sin antecedentes delictivos entre las víctimas.Fueron golpeados y asfixiados, y tirados los cuerpos sobre una calle principaldel puerto. La Procuraduría General de la República (PGR) da la versión del"ajuste de cuentas" del narcomenudeo. Otro grupo de supuestos paramilitares, llamados los Matazetas, se atribuye la ejecución masiva de esas 35 personasacusadas de ser presuntos narcotraficantes, entre los que se encontraban 23hombres y 12 mujeres, entre éstos dos niños. La madre de uno de los menores, gritaba inconsolable que a su hijo se lo habían llevado policías del Estado deVeracruz y que el adolescente estaba por entrar a la escuela. Pese a lasversiones encontradas, Calderón optó por la misma estrategia que ha venidosiguiendo, "reforzar la seguridad con el ejército en la calles".

Lo mismo ha sucedido en el puerto de Acapulco, donde las decapitaciones yel carneo humano tirado en las calles forma parte de las tácticas de guerraentre cárteles. Acapulco es otro territorio en disputa entre tres supuestos gruposde narcotraficantes, entre éstos, La familia que se enfrenta contra el Cártelde Sinaloa; o en Ciudad Juárez, donde el cártel La línea (el cártel de ex policíasdel Estado de Chihuahua y federales) apoyaba al Chapo Guzmán y ahora pelean suautonomía reclutando ex militares (a quienes se refieren como Zetas) parafortalecer su cártel. En Michoacán, es otro territorio donde las extorsiones alos pequeños y medianos empresarios por grupos armados ha generalizado elpánico entre la población, en un momento electoral clave en que Luis MaríaCalderón, hermana del presidente, aprovecha del miedo ciudadano para que nosólo se acepte su presencia en el gobierno, sino que además se acepte el de lasfuerzas militares.

El presidente Calderón, por otra parte, no sólo enfrenta los grupos denarcotraficantes rivales al cártel del favorecido Joaquín Chapo Guzmán, delcártel de Sinaloa, sino también enfrenta los grupos paramilitares de seguridadde los gobernadores, grupos de choque que rivalizan contra el Chapo. El poderde cada gobernador se ha potenciado al grado de desafiar con éxito las órdenestradicionales del presidente de la República en turno. Hoy, cada mandatario estatalpuede pactar con cierta libertad y garantía con los cárteles y grupos desicarios reclutados como fuerzas de seguridad. El entrenamiento de estosgrupos, proviene de jerarcas militares escindidos del ejército, judicialesretirados y en campos de entrenamiento paramilitar privados en Estados Unidos, como el que dentro de poco tiempo operará en Nomirage-Ocotillo, California, acinco millas de la frontera bajacaliforniana.

Los narcoparamilitares

La política de seguridad nacional, desde Carlos Salinas de Gortari, habíaconsistido en controlar los cárteles de drogas de las diferentes regiones delpaís, sembrar el territorio con retenes militares, y entrenar paramilitares queactuaran en operativos estratégicos en el combate contra el narcotráfico. Loszetas fueron, en 1992, un grupo paramilitar entrenado por militares israelíes conestos propósitos para el combate por la frontera de Tamaulipas. Ésta es lainformación ya conocida y difundida por los medios de comunicación. Pero seolvida generalmente que en esta región, en tiempos del capo mayor del cárteldel Golfo, Juan García Ábrego, los lazos directos llegaban a Raúl Salinas deGortari. imageRaúl Salinas, fuerte presencia en Tamaulipas

El cruce de la heroína de Tamaulipas hacia Estados Unidos era el principalobjetivo, aunque el cártel del Golfo operaba también con cocaína, marihuana, goma de opio y pastillas psicotrópicas, según investigaciones periodísticaspublicadas en ese tiempo por medios como El Financiero, La Crisis o editorialesindependientes. Si seguimos la información, podemos confirmar que Raúl Salinas tampocodesatendió a los capos de Chihuahua, Coahuila ni Nuevo León. El secretariogeneral de la Interpol, Raymond Kendall, en una de sus declaraciones a laprensa internacional dijo que Estados Unidos alcanzaba cifras de 35, 200millones de dólares ese año por el tráfico ilegal de drogas que entraban porMéxico. Lo declaró en la sede francesa, Lyon, y se puede consultar en línea: "Entran por México dos tercios decocaína, el 20% de la heroína y hasta el 40% de la marihuana que se consume enEstados Unidos".

En 1991, EEUU prohíbe el tráfico ilegal de estupefacientes fuera de suterritorio, y Carlos Salinas de Gortari acuerda el combate al narcotráfico conGeorge Bush padre, quien estaba en medio de la guerra contra Irak. En 1992, secrea el grupo paramilitar de los zetas. Pese al fortalecimiento del combate alnarcotráfico y las ayudas económicas de EEUU a México, contrariamente elmercado creció de manera exponencial, sobre todo por el noreste mexicano, conel hermano Raúl, convirtiéndose en la frontera más codiciada por los otroscárteles con operaciones multinacionales. Y la llamada Familia feliz, integradaen ese entonces por José Córdoba Montoya, Manlio Fabio Beltrones, Emilio GamboaPatrón y Justo Ceja, los hombres clave de Carlos Salinas de Gortari, nuncafueron llamados a cuentas por lavado de dinero, asesinatos ni masacres, aúncuando había indicios suficientes como para ser sujetos de investigación. Losparamilitares se habían convertido en narcoparamilitares y los políticos ennarcopolíticos.

José Córdoba Montoya, olvidado

Para el periodista e investigador exiliado, Miguel Eduardo Valle, "l a institución gubernamental más importante para las empresascriminales multinacionales no es la Procuraduría General de la República, sinola Secretaría de Comunicaciones y Transportes...Sin la complicidad de la SCT, lasempresas criminales del narcotráfico enfrentarían graves problemas deoperación. Y la persecución se facilitaría en extremo." Emilio Gamboa Patrón fungíacomo secretario de esa institución en tiempos de Salinas.

Los grupos de sicarios de la región llamados "narcosatánicos", por la formatan violenta con que protegían las bodegas, el tránsito terrestre y a sus caposfueron señalados como si tuvieran un entrenamiento especial para matar de esamanera. Sin embargo, no se difundía mayor información al respecto. Hoy, podríaespecularse que varias de las masacres y asesinatos que habrían cometido enesos años, quedaron en las fosas comunes con cientos de esqueletosrecientemente encontrados.

Los paramilitares del PRI

Con ex presidente Ernesto Zedillo, en 1997, el ejército mexicano tuvo susfisuras. Los entrenados del grupo de los zetas se incorporaron de lleno a lasactividades del narcotráfico. Las organizaciones criminales de las otrasregiones norteñas empezaron a rivalizar en fuerza y a disputarse sanguinariamentelas plazas, entre éstas, la codiciada Tamaulipas. Pero no sólo el norte sefragmentaba. El sur, después del Ejército Zapatista de Liberación Nacional(EZLN) y del Ejército Popular Revolucionario (EPR), no dejaba de ser unconstante dolor de cabeza para Zedillo. Fue en ese contexto cuando ocurrió l a masacre del 22 de diciembre de 1997. Grupos paramilitares, armados, financiados y entrenados por miembros de las fuerzas armadas mexicanasy del Partido Revolucionario Institucional, como parte de un plan decontrainsurgencia, asesinaron a 45 hombres, mujeres y niños de la villa deActeal, en el estado de Chiapas. México estaba completamente en shock por el hecho tan abominable. Elblanco no fueron las organizaciones revolucionarias. Fueron los indígenasinermes, mujeres y niños, con el deliberado propósito de paralizar toda luchaen el futuro por el terror. Las espeluznantes escenas de caos y carniceríavolvieron a hacer necesaria la presencia del ejército mexicano, ahora en lascalles chiapanecas.

Recientemente, díasdespués de que la portavoz de Felipe Calderón negara la presencia de paramilitares en el país, Estados Unidos desclasificó varios documentos con este hecho:

  "El secretario de la Defensa Nacional puso en activo cinco mil soldados en Chiapas, después de la masacre de indígenas tzotziles. Estas fuerzas federales han sido puestas en alerta por el posible levantamiento de la población.

El secretario de la Defensa Nacional ha puesto a las militares en máxima alerta, después de la masacre de 45 indígenas tzotziles por grupos paramilitares apoyados por el Partido Revolucionario Institucional. Los asesinatos ocurrieron en el pueblo de Acteal, aproximadamente, a unos 23 kilómetros al norte de San Cristóbal de las Casas.

De acuerdo a las fuentes de información, las unidades militares federales no respondieron cuando los residentes locales pidieron su intervención porque estaban asesinando a los indígenas tzotziles. Se reportó que el tiroteo duró unas cinco horas, después de que autoridades locales y federales reaccionaran al incidente. En meses recientes, el grupo revolucionario indígena anti-zapatista ha destruido propiedades, asaltado y asesinado a varios indígenas totztiles y a simpatizantes del movimiento zapatista. Por dos meses, el gobierno de México en conjunto con las autoridades de Chiapas han intentado negociar un acuerdo de paz con las fuerzas paramilitares sin éxito". (Traducción propia).

Documento desclasificado por EEUU

Después de lasmasacres del norte o del sur, por paramilitares narcotraficantes oanti-revolucionarios, los militares han estado puntualmente en las calles deMéxico. La industria del combate ha sido tan fructuosa en utilidades y poder político, como lo ha sido el propio mercado ilegal, desde Salinasde Gortari hasta Calderón. Con cada masacre de paramilitares, no sólo seintensifica la represión, sino también se justifica, con militares, con leyes y con cualquier instrumento que valga la "seguridad" del país. Un estado de terror quesólo puede culminar en una dictadura formal para destruir cuanta fuerzaorganizada surja del pueblo. 


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Fuente:
guadalupelizarraga.blogspot.com
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Reportaje
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