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Participaron ocho coros en un festival juvenil

12/07/2010 01:58 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Con la participación de ocho coros de las delegaciones Azcapotzalco, Cuauhtémoc, Magdalena Contreras, Benito Juárez, Gustavo A. Madero, Tlalpan, Iztapalapa y Venustiano Carranza, se realizó el Festival de Coros Juveniles en el Centro Cultural Ollin Yoliztli. La Sala Silvestre Revueltas de ese espacio, se engalanó con diferentes cánticos, desde los religiosos, hasta los espirituales, pasando por los populares y tradicionales mexicanos. El programa coral estuvo integrado por piezas como “La barca de oro”, con arreglos de Blas Galindo; “El cascabel”, de Lorenzo Barcelata; “Señor ten piedad”, “Misa criolla”, de Ariel Ramírez; “Adiós mi chaparrita”, de “Tata” Nacho”, y “Vapensiero”, de la ópera “Nabucco”, de Giuseppe Verdi, entre otros. Acompañados por la pianista Greta Licona, cada uno de las agrupaciones además del glamour, ofreció una pequeña probadita de su repertorio coral, los cuales fueron aplaudidos por un público en su mayoría de la tercera edad. En una muy buena entrada, el coro Magdalena Contreras fue el encargado de abrir la velada musical con un par de obras del compositor dominicano Juan Luis Guerra tituladas “Ojala que llueva” y “Rigurosas escarchas”, esta última de autoria anónimo. Minutos después apareció el coro Gustavo A. Madero, que bajo la dirección de Juan de Dios Hernández Aupart, interpretó canciones del conjunto argentino de Los Hermanos Abalos y de Lorenzo Barcelata. Continuó el coro Iztapalapa, que con un buen timbre vocal deleitó a los presentes con obras de repertorio japonés, entre ellas, Alai Hana, Shiroi Hana y Momji, del autor nipón Mie Nakabayashi. Tocó el turno a la agrupación perteneciente a la Delegación Cuauhtémoc, que con gran sonoridad cantó un par de piezas espirituales, las cuales fueron ovacionadas una y otra vez. En la segunda parte, los cerca de 100 coristas participantes, interpretaron obras de compositores, como Rubén Fuentes, Ariel Ramírez, Heitor Villalobos y Nicandro Castillo Gómez, entre popurrís y sones veracruzanos. El Coro Chapultepec fue de los que mejor se pararon en el escenario, sus 21 integrantes deslumbraron a un auditorio que al final, los reconoció con fuerte aplauso. Además de presumir un elegante vestuario conformado por trajes de etiqueta para los caballeros y pantalón de vestir y blusa blanca para las damas, estos virtuosos de la buena música tuvieron un buen juego de voces. Otra que también brilló fue la agrupación de Tlalpan, que de la mano de sus ocho coristas interpretó “Umbra” y “Nana del Capirucho”, de Juan Domingo Tercero y Ramón Noble, respectivamente. Si de música y canto litúrgico se trata, los coristas de Azcapotzalco lo hicieron muy bien con las obras “Señor ten piedad” y “Credo”, (de la Misa Criolla), ambas de Ariel Ramírez. Con tintes de canto gregoriano, sus 13 integrantes robaron la atención de chicos y grandes, pues durante su participación cantaron de una forma recitativa, misma que fue del agrado de los asistentes. La velada concluyó con el coro Venustiano Carranza, quien sorprendió con “Va pensiero”, de la ópera Nabuco, del compositor italiano Giuseppe Verdi. Dicha ópera fue gestada durante la gran ofensiva italiana contra el invasor, las tropas del Imperio Austro-Húngaro, a mediados del siglo XIX. El coro de los esclavos hebreos cantando a su libertad perdida se convirtió inmediatamente en el himno patriótico extraoficial de la aún no nacida Italia, aunque en la actualidad se interpreta por parte de las hinchadas de los campos de fútbol, en reuniones políticas y sociales de todo tipo, y hasta se canturrea espontáneamente en las esperas de paradas de tren, autobús, metro, etcétera. Coros Juveniles es un movimiento musical que inició en 1988 y está dedicado a la atención de nueve coros de las delegaciones antes mencionadas. El programa cumple con un propósito de alto contenido social, ya que tiene como finalidad la participación de la comunidad en la expresión artística y la cultura. Los Coros Juveniles de la Ciudad de México se han presentado en importantes salas de concierto, como el Palacio de Bellas Artes; la Sala Netzahualcóyotl, en Ciudad Universitaria, y las salas Silvestre Revueltas y Hermilo Novelo, del Centro Cultural Ollin Yoliztli. Lo mismo que en el Teatro de las Artes y en el Auditorio Blas Galindo, del Centro Nacional de las Artes; el Teatro de la Juventud y el jardín Hidalgo, en Coyoacán, entre otros.


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