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¿Un partido político tauromaco español?

29/07/2016 04:50 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El descenso en votos de partidos políticos que normalmente defienden los derechos de los aficionados a la fiesta brava, tal como el PP, ha dado la idea de crear una formación política dedicada a defender al toreo y sus intereses

Un comentarista taurino ha echado un jarro de agua fria sobre las cabezas de los aficionados que aún creían en una resurrección de la fiesta brava que no se venía por ningún lado. Pablo San Nicasio parecía confesarse: “la situación es calamitosa. Peor cada día. Con una aceleración notoria del declive de la imagen pública de los taurinos y del toreo, algo que además se ha puesto ya de manifiesto y sobre la mesa como algo verdaderamente serio con los recientes resultados electorales en España.

Si echamos un ojo al balance del 20-D comprobamos el doble movimiento antitaurino: por un lado el ascenso de partidos políticos que llevan en su programa electoral la abolición de la tauromaquia (ascenso significa tener mucha, muchísima representación parlamentaria), el ascenso a la vez de partidos cuyo lema y hasta razón de ser es el antitaurinismo (hablamos de cientos de miles de votos a un paso del escaño).

Por otro lado, el descenso de partidos  políticos, que se supone, defienden los derechos de los aficionados al toro. Digo se supone porque realmente la dejadez y ambigüedad es realmente lo que ha marcado sus políticas con respecto a la causa.

Es decir, que mucha demagogia y mucha unidad escenificada, pero ni fundaciones, ni meter al toro en el Ministerio de Cultura, manifestaciones, organizaciones o lo que se quiera, han funcionado. Y siempre que se ha dado un paso ha sido por iniciativa de los propios profesionales, por su presión a la desesperada.

Toca el paso siguiente: crear un partido taurino. Idea que desconozco si había sido apuntada antes, pero que, si lo estudiamos bien, no es tan descabellada.

Se ha demostrado que ahora sí, la avalancha antitaurina va más allá de la simple protesta y los debates televisivos de cada temporada. Ahora hay agresiones físicas, al patrimonio, interrupciones de espectáculos, boicot a otros, declaraciones de ciudades antitaurinas y, si eso parece poco o inofensivo, llegarán las aboliciones “a la catalana” en sitios más cercanos de los que sospechamos.

También es evidente la total impunidad cuando no alevosía de los ataques, la inacción de las autoridades y el deterioro de la situación general en lo que respecta a las relaciones entre estas y los sectores taurinos. No hay más que recordar esas reuniones para pedir explicaciones, ayuda o una simple información. Encuentros que se hacen prácticamente en la clandestinidad.

O los taurinos se unen y ejecutan su verdadero poder numérico en estos tiempos en los que cada escaño vale, o sus demandas no tendrán eco y simplemente esto se acabará en nada.

Cierto que de entrada el toreo no es de derechas ni de izquierdas. Precisamente por eso hace falta más que nunca una organización que desmarque al toreo del tufillo retrógrado fascistoide que muchos le endosan. Si el toreo crea su partido automáticamente de desvinculará de los demás y se pondrá a la misma altura que los que plantean la batalla y dejará de servir en la sombra a los que nunca se han mojado de verdad.

Unan a profesionales de la ganadería, matadores, banderilleros, monosabios, industrias periféricas y abonados de las plazas. Simplemente sumen. Si una décima parte de todos los que han ido a los toros (plazas o encierros) votasen por algo en lo que se juega su futuro, su sustento, su modo de vida (y no sólo, que también, el amor a un animal como se supone que une a la militancia de los partidos antitaurinos) a lo mejor su voz se hacía oír. Simplemente porque les interesaría a los que realmente van a tomar las decisiones. Está claro que la representación sería mínima, pero no queda otra que arriesgar y ver cuánta gente es capaz de unirse para, de una vez, contar en la toma de decisiones. A lo mejor más de uno se bajaba del carro y, ahora sí, se le vería el plumero. Quién es taurino y quién no.

Esta fuerza política sería clave para bajar el IVA cultural, para potenciar el modelo ecológico sostenible, para tantas y tantas cosas que no sólo afectan al sector de la tauromaquia. Sería una oportunidad, quizá la última, de generar un vuelco sociológico porque daría visibilidad a algo que la debería tener pero que se le niega por decreto, salvo cuando hay cornadas y carnaza en prime time.

¿Y el resto de programa? Se vota por consenso, por asamblea, primarias, como ustedes quieran, será por sitio, fincas, peñas taurinas o fundaciones, aquí ya no hace falta construir sedes ni casas del pueblo. La infraestructura social está más que hecha. Hay demarcaciones para el aficionado donde uno menos se imagine. Y asambleas en cada plaza de toros. O es que los toros no son democráticos. Lo tiene el sector “a huevo”.

Masa social y potencial hay. Y no digo toreros, a quienes no se les imagina uno en un mitin o un debate, o quizá si, pero son los menos. Aquí hay periodistas, intelectuales, gente preparada que puede hacerlo tan bien como el que más para exponer y defender con uñas y dientes unas ideas mucho más que legítimas y que mueren en el desamparo. Si luego no se atreven, fin de la historia, pero la idea ahí quedó.

Tenemos partidos políticos de todo tipo que, seamos claros, tienen una sola bandera, como mucho dos, que les hace identificables. Lo cual no hace legítimo que los taurinos enarbolen la suya y exista el partido de la tauromaquia, o incluso si me apuran, el de todas aquellas ideas, prácticas o tradiciones españolas que se sientan amenazadas por el hecho de serlo. Si fuéramos tan listos y tan egoístas como los antitaurinos…

Y a ver quién identificaba ahora el toreo con la derecha o la izquierda. Maduren esto, madúrenlo…

Pero las cosas están aún peor de lo que pensaba Pablo Nicasio: el simple anuncio de que la Sra. Manuela Carmena y su ayuntamiento va a proceder a preguntar a los ciudadanos sobre la viabilidad de los toros en la ciudad de Madrid, ha hecho que la Asociación Internacional de Tauromaquia trabaje ya sobre algo totalmente ilegal y contrario a las disposiciones que protegen la Tauromaquia como es una consulta de ese tipo. ¿Por qué no, se preguntan muchos?

Los antitaurinos replican que el ayuntamiento de Madrid carece de competencias para una consulta de ese tipo que solo demuestra una clara mala fe.

Los servicios jurídicos de la AIT implicarán penalmente a los distintos grupos políticos que presten su apoyo. Y ahí estaría sin falta el partido taurino… si se hubiera fundado.

Si desde las instituciones no hay respeto a la legalidad, mal se puede exigir éste a los ciudadanos, terminan los taurómacos.

No se sabe si los protagonistas de los párrafos anteriores, el fundador de un partido político taurino, Manuela Carmena y lo taurómacos habran leido un trabajo publicado en ‘Menéame’ que dice así: “Matadores de toros reconocen el dopaje en los toros de lidia” y literalmente “piden que se luche contra el dopaje: “Y pensamos así porque hay reacciones del toro en la plaza que no son normales; se le ve sin fijeza, como si tuviera cara de loco, y eso en nosotros crea una incertidumbre grande, porque resulta imprevisible». Gómez Escorial, que dijo recoger el sentir de otros espadas, comentó: «Preferimos enfrentarnos a un toro que te está avisando de que te quiere coger, antes de que a otro que te coge y no sabes por qué».

Francisco R. Villatoro, escribió el Jueves 6 de octubre de 2005, en el El Mercantil Valenciano, bajo el titulo “Doping en el mundo de los toros” lo siguiente: “Los programas de prensa rosa nos bombardean con noticias sobre las “irregularidades“ en el mundo de los toros. La prensa taurina parece querer olvidar una noticia aparecida en la prensa internacional (diario “USA Today“) en 2002, que en España tuvo muy poco eco.

La profesora Inmaculada González Martín, del departamento de Química Analítica de la Universidad de Salamanca, especialista en el análisis nutricional de la carne para consumo humano, publicó en la revista internacional ‘Journal of Chromatography’ sus resultados de un estudio de 200 toros de lidia de plazas de segunda y tercera categoría en la provincia de Salamanca. Encontró que alrededor del 20% de los toros dieron positivo a un test de fenilbutazona, sustancia antiinflamatoria que está calificada como «doping» en humanos y que está prohibida en los animales para consumo humano. Estas sustancias enmascaran el dolor que el animal sufre, posibles cojeras y otras lesiones del animal, y pueden minimizar su agresividad.

El dopaje con fenilbutazona es una práctica fraudulenta. La administración de este fármaco al toro antes de salir a la plaza, queda reflejada en el control veterinario posterior a su sacrificio ya que el animal no tiempo de metabolizarlo y eliminarlo. El Reglamento de Espectáculos Taurinos, Real Decreto 1451/1996 de 2 de febrero, impone la obligación de realizar controles a todos los toros de lidia posteriores a su sacrificio y previos a su posible uso para el consumo, especialmente, desde 2003, como consecuencia de su prohibición temporal a raíz del mal de las vacas locas, ya resuelta.

Si Ernest Hemingway volviera a nacer se bebería dos botellas de vermouth para no ver lo que está viendo

Sin embargo, hasta el momento los resultados de dichos controles no han sido publicados. Más aún, la fenilbutazona también se ha utilizado para dopar caballos y galgos de competición. La Federación Equestre Internacional (FEI) prohibió estas sustancias en 1993, aunque permite dosis muy pequeñas como parte de una medicación controlada en caso de enfermedad, con la correspondiente autorización veterinaria.

El aficionado al arte de la tauromaquia se preguntará si el dopaje de los toros es una práctica generalizada en España. No lo sabemos. La doctora González Martín trabaja actualmente en el análisis de la carne de cerdo ibérico salmantino tras abandonar el estudio de los toros de lidia. Los aficionados se quejan de que los toros de ahora ya no son tan bravos como los de antes. Uno de los deberes de la Ciencia es estudiar el porqué.

FOXNews.com en la nota titulada “Bulls on Steroids? No More“, (No más toros con esteroides) y “Bullfighting Officials Say”  del 26 Abril de 2008, comenta noticias sobre los controles anti-dopaje en “Las Ventas” este año, aparecidas en ‘El Mundo’ y en ‘El Pais‘, sobre los controles para detectar esteroides, pero la fenilbutazona no es un esteroide. Noticia similar en 'Popular Science'.

‘Fox News’ puntualiza el hecho descrito en párrafos anteriores y lo sitúa este año en el festival taurino de San Isidro, Madrid. Dice que los toros serán sometidos a diversos controles de doping para demostrar que no se les ha administrado ninguna droga. Es un aspecto moderno de la lidia.

Sin embargo, los técnicos de laboratorio no estarán en busca de esteroides, la droga que usan lo atletas para conseguir aumentar su masa muscular, sino que lo que temen los responsables es que a los toros se les den tranquilizantes para hacerlos menos agresivos, dándole al matador una ventaja durante la lidia.

El prolongado festival empieza el día 8 de Mayo. Será la primera vez que se realizan tests de doping en la plaza de toros de Las Ventas considerada por los aficionados como el santuario de este deporte. De acuerdo con el periódico 'El Mundo', solo se examinará a los toros que hayan mostrado una conducta extraña “strange behavior” en el ruedo. Se les analizara en Madrid muestras de sangre, orina y saliba. Si los tests dan positivo a esas sustancias serán apartados y chequeados contra una muestra “B“. Los ganaderos creen que todas esas pruebas enfrentan multas y la pérdida del prestigio de sus ganaderías.

La imagen de valentía del bravo matador enzarzado en una danza contra la muerte como lo inmortalizó Ernest Hemingway, se ha hecho sinónima de España. Muchos aficionados al toreo se quejan, sin embargo, de que los toros son una sombra de las bestias de ayer y tienen pocas probabilidades de vencer contra el matador.

Uno de los mejores críticos del toreo en España acaba de decir que los toros de Sevilla en meses recientes fueron de “verguenza”, simplemente vaquillas, y que es "mejor olvidar la corrida de esa tarde”.

“A primera vista parecían toros de lidia” -escribió Antonio Lorca en el periódico ‘El País’, “pero de hecho eran vaquillas. En vez de mugir maullaban. Provocaban compasión en vez de respeto”.

Ha habido una larga tradición de amansar a los toros en un esfuerzo de inclinar la balanza a favor del matador. La práctica comenzó en los años 40, en los que se produjeron protestas de que los empresarios habían empezado a sedar los cuernos de los toros, práctica que desorientaba al toro y los colocaba en situación de desventaja. La Protectora de Animales (WSPA), el grupo que protege a los animales, lo comparó con arrancar a alguien los dientes sin anestesia. La WSPA fue puesta fuera de ley por el gobierno español en 1992.

En 1952 el matador Antonio Bienvenida denunció públicamente esas practicas y se negó a lidiar con cualquier toro que hubiera sido amansado. Muchos otros toreros le negaron la palabra y se quedó aislado. En 1985 en los corrales de Las Ventas hizo pública una queja de doping cuando vio que algunos toros perdían el equilibrio durante la lidia. Los tests que se practicaron a los toros revelaron la presencia de tranquilizantes en la corriente sanguinea. Manifestaciones contra el toreo clamaron la necesidad de tests y la desigualdad entre el toro y el matador en el ruedo.

Alyx Dow, la portavoz de WSPA contra los programas taurinos dijo “que estamos preocupados porque los organizadores están subiendo un nuevo escalón para distraer los métodos aún mas crueles que los usados en el ruedo debilitando al toro en los corrales y últimamente prolongando su sufrimiento y una muerte dolorosa“.

Las estadísticas publicadas  por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, reflejan un descenso del 38% en la celebración de festejos taurinos entre 2007 y 2011.

En el período interanual (2010-2011) los considerados como festejos taurinos “estrella” (corridas de toros, rejoneo y novilladas con picadores) han tenido un descenso conjunto del 14% y acumulan un descenso del 46 % hasta 2012.

Según los datos que manejan las entidades taurinas (mundotoro.com), de enero a noviembre de 2012 se habría producido otro descenso del 15%, respecto al mismo período de 2011 y en estas mismas modalidades.

Con ello, las corridas de toros realizadas en 2012 estarían serían menos de la mitad de las realizadas en 2007.

Asimismo, la encuesta de hábitos y prácticas culturales, estadística oficial elaborada con periodicidad cuatrienal por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, refleja un descenso en los asistentes a este tipo de espectáculos, pasando del 9, 8% de la población en el periodo 2006-2007 al 8, 5% del período 2010-2011.

Este importante descenso, sería aun mayor si se proporcionaran datos oficiales, en lugar de encuestas, dado que estas también recogen la asistencia a espectáculos sin lidia, como vaquillas y encierros.

Estos resultados contrastan con el empeño de algunas administraciones,    principalmente gobernadas por el Partido Popular, por blindar los festejos taurinos y dotarles de mayor ayuda pública. De nada servirá, dado que el principal enemigo de estas prácticas es el desinterés de la ciudadanía, cada vez más sensibilizada contra el maltrato animal.

La gente reclama a las instituciones públicas que no se empeñen en mantener prácticas aberrantes y crueles con animales y sigan el camino abierto por la amplia mayoría de la sociedad española de acabar con esta actividad.

Malas cifras para el mundo del toro

El Ministerio de Educación, Cultura y Deporte hizo pública la Estadística de Asuntos Taurinos de 2015 y la conclusión que se debe extraer desde el sector taurino es que se ha producido una disminución de espectáculos con respecto al año anterior.De esta forma, y pese a la supuesta recuperación económica del sector, se produjo un descenso de 132 espectáculos taurinos,   pasándose de los 1.868 de 2014 a los 1.736 de 2015, lo que se traduce en un descenso interanual del 7, 1%. Parece que la causa del descenso de la presencia social de la Tauromaquia no se debe solamente a una mala coyuntura económica generalizada, sino a otros motivos.

 

 


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