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PEMEX, el Objeto del Deseo /Columba Arias Solís

01/07/2013 16:31 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

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Columba Arias Solís

Setenta y cinco años ha cumplido la empresa paraestatal mexicana surgida de la rebeldía de las compañías petroleras extranjeras contra el laudo de la Junta de Conciliación y Arbitraje, que favoreció a los trabajadores, luego de que la Suprema Corte de Justicia de la Nación negó el amparo promovido por las petroleras contra el fallo de la Junta.

Ante el desacato de las compañías al mandato judicial, el presidente Lázaro Cárdenas del Río decreta la expropiación de los bienes muebles e inmuebles de 17 compañías petroleras en favor de la nación el 18 de marzo de 1938, y el 7 de junio del mismo año se crea Petróleos Mexicanos. En 1942, Pemex y el Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana firman el primer Contrato Colectivo de Trabajo.

A partir de entonces la empresa mexicana ha generado recursos que constituyen una parte importante del Producto Interno Bruto del país y en las últimas décadas ha contribuido al presupuesto nacional con porcentajes que van del 37 al 40 por ciento de los ingresos del sector público.

En la historia de la empresa se entremezclan los señalamientos de malos manejos de directores, alguno de los cuales pasó unos años de su vida en prisión, sin saberse con seguridad si cometió los delitos de que lo acusaron o solamente fue el chivo expiatorio presidencial para desviar las sospechas sobre el primer mandatario de la nación.

Corrupción, saqueo, desviación de recursos, tráfico de influencias son algunos de los ilícitos que en forma constante a lo largo de los años han sido señalados en contra de sus directores y de los dirigentes sindicales de la empresa, entre los más connotados, los millonarios recursos que en presuntos préstamos cierto director entregara al dirigente sindical, así como los también muchos millones que este último donara a cierto candidato presidencial hace ya algunos años, los manejos irregulares en el otorgamiento de contratos de que se acusa al ex director jurídico en el gobierno calderonista, y el terrible accidente en la torre de Pemex que ocasionara la muerte a varias personas y que todavía no ha sido aclarado.

No obstante, la contribución de Pemex al presupuesto nacional es incuestionable, pues de cada tres pesos que gasta el gobierno federal y los gobiernos locales y municipales, alrededor de uno proviene de los ingresos derivados del petróleo y van destinados -según informa la propia paraestatal- entre otros rubros, a proporcionar servicios educativos y de salud, construir carreteras y viviendas, apoyar el desarrollo del campo, generar y distribuir electricidad, garantizar seguridad nacional, procurar e impartir justicia, transferir recursos a los estados y municipios, entre otros servicios.

Pesan sobre la petrolera, además de los señalamientos de mala administración gubernamental y corruptelas, las críticas por la falta de desarrollo, por su incapacidad para explorar en mares profundos y para transformar la materia prima en otros productos susceptibles de exportarse y generar mayores ingresos, como si fuera responsabilidad única de la paraestatal la decisión gubernamental de exprimirla y no permitir su desarrollo y mejor desempeño.

Pese a los actos de corrupción y saqueo, a la carga impositiva que el gobierno le impone sobre sus utilidades brutas, sobre las ventas totales y demás conceptos, a las acusaciones de que a cambio de ser la caja grande del gobierno federal, se le permite ser una empresa ineficiente dominada por uno de los sindicatos más poderosos y corruptos, Pemex sin embargo ha sido y sigue siendo el objeto de deseo privatizador especialmente de los últimos cinco ex presidentes y tal parece que el actual pretende transitar por el mismo camino.

Varios han sido los afanes de privatización, pero no hay el registro de ninguno por modernizar a la empresa del estado, partiendo de aligerarle las onerosas cargas contributivas, de fincarle responsabilidades a directivos y líderes sindicales corruptos que han hecho de esa industria su negocio, de dejarle los recursos indispensables para renovar y ampliar equipo, modernizar tecnología, por limpiarla de lacras sindicales y gubernamentales, a fin de que siga siendo palanca del desarrollo nacional.

En estos días es tema de controversia la iniciativa sobre reforma energética anunciada por el presidente Peña Nieto, en el centro de la cual se encuentra la paraestatal Pemex y sobre la cual, por la opacidad o la falta de información al respecto se tejen las especulaciones, contribuyendo a éstas las declaraciones del presidente en el extranjero que luego ha tratado de matizar.

Hay por supuesto quienes se frotan las manos suponiendo la venta a particulares de la ya única joya de la corona de la administración federal, imaginándose los nuevos cresos que encabecen las listas de Forbes, desbancando a quien con la compra de la empresa estatal telefónica hace unos ayeres, sobrepasó a los magnates de los países más ricos del mundo. Sin embargo, no hay nada seguro todavía, hay mucho camino por transitar. Ya se verá.


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Autor:
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Fuente:
grupocronicasrevista.org
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Reportaje
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