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Pemex vs. Pemex

20/10/2012 03:56 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Es normal que la sociedad de la comarca de Ferrolterra se niegue a comulgar con ruedas de molino por mas que los oficiantes sacramentales vengan ataviados de casulla estatal

El controvertido contrato naval que la mexicana Pemex, parece mantener con astilleros gallegos, lejos de afianzar su veracidad, cada día que pasa, por los continuos desmentidos y el secretismo de unas estipulaciones que impiden publicitar su certeza, aún suponiendo fiable el alcance de sus términos, por esa envolvente de dogma de fe que rodea el asunto, es normal que la masa crítica dependiente del naval se afiance en la sucesión de artificios y astucias que caracterizan el histórico del sector, y en buena lógica, decidan acogerse al escepticismo para desechar el factor de riesgo de la vía crédula.

La actual llamada a la confianza tras la dinámica del pretexto continuado hace que la certidumbre haya perdido fuerza de validez; treinta años de prolongado deterioro, tres décadas mermando la potencialidad de unos cualificados astilleros por indolencia política, originan que se evapore la creencia y que la convicción se ciña estrictamente a lo evidente.

Hay fórmulas sobradas para demostrar la certeza de cualquier acuerdo contractual. Claro que si como resulta ser el caso, existen limitaciones al mediar cláusulas secretas que impiden conocer el alcance de su contenido, entonces tal restricción además de negar toda veracidad probatoria, adjudica al contrato nula fiabilidad. Eso es así, a pesar del empeño inútil de quien políticamente intenta demostrar lo contrario aportando por todo referente la categoría institucional de los contratantes, este extremo además de poco serio es un completo disparate, pues que la petrolera Pemex, sea controlada por el gobierno mexicano, y la española Navantia sea dirigida por el ejecutivo español, tal condición, para nada añade rango de solvencia, mas bien acentúa el riesgo por intervención de una deficiente representación política.

Es normal que la sociedad de la comarca de Ferrolterra se niegue a comulgar con ruedas de molino por mas que los oficiantes sacramentales vengan ataviados de casulla estatal, pues en consideración a los reveses cosechados en la articulación de medidas para la recuperación del sector y los nulos resultados alcanzados en la reconquista del mercado naval convencional, el solo hecho de pensar que la solución del futuro del sector depende en exclusiva de la gestión política, es para echarse a temblar.

Nada hay que discutir sobre un contrato inexistente, si embargo, si debemos volcarnos en lograr que el actual protocolo tome cuerpo de documento contractual revestido de garantías

Por conveniencia, no se debiera validar el procedimiento alguno con Pemex, sin analizar previamente como contraste de referencia el estrepitoso fracaso cosechado 23 años atrás tras la formalización y gestión del contrato internacional establecido en aquel entonces entre el gobierno español de Felipe González y el trasalpino de Giulio Andreotti, en cuyo contenido el holding público italiano Efim, comprometía instalar en suelos de la factoría Astano cedidos por su homónima española INI, una planta fabril denominada SIV atlántica cuya inversión afrontaban las arcas publicas españolas por cuantía superior al 75%. de un coste de implantación sobrevalorado.

También en aquella ocasión existía una cláusula de confidencialidad, una estipulación secreta que curiosamente fue la única parte del contrato que se llevó a término en el marco de una estrategia de diseño por parte italiana, consistente en incrementar la potencialidad de la firma de automoción Fiat por absorción de la española Pegaso, planificando esa consecución en coincidente temporalidad con la renuncia a afrontar la obligación contractual de mayor calado, dejando así sin efecto la construcción de la fábrica de vidrio. Todo ello con el agravante añadido que supuso la inversión de reordenación de las instalaciones de la factoría y la formación en Venecia de unos recolocados que nunca lo serían, es decir, las consecuencias resultantes de cuando unos indocumentados se meten a ejecutivos.

El presidente electo Peña Nieto en su reciente visita a nuestro país dijo que el acuerdo para construir buques-hoteles era de "ganar-ganar";expresión genuina del visitante cuyo encaje es utilizado por aquellas latitudes cuando alguien se refiere a negociaciones en las que se persigue el mutuo beneficio, y de origen esta contrapartida de equivalencia es coincidente con el fin previsto, pues se ha de explicar, que las unidades navales que se barajan construir en los astilleros gallegos es el aporte de reciprocidad de una operación de gran escala cuya finalidad es desarrollar los yacimientos en aguas profundas del Golfo de México. La envergadura de este proyecto excede tecnológicamente y financieramente la capacidad de la paraestatal mexicana, para ello Pemex requiere asociarse con otras empresas petroleras; coyuntura aprovechada por la española Repsol para afianzar su estatus preferente. Es evidente pues, que la construcción de las unidades navales en colación, está hilvanado con la entrada de iniciativa privada española en Pemex, objetivo que por obviedad jurídica es inviable en tanto no se modifique la Constitución del país azteca que impide toda participación foránea.

Por tanto nada hay que discutir sobre un contrato inexistente, si embargo, si debemos volcarnos colectivamente en lograr que el actual protocolo tome cuerpo de documento contractual revestido de plenas garantías.


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Galdo Fonte (271 noticias)
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