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Perder el piso

21/07/2012 01:45 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

imageJugaba diario. Todos los días le daba a la pelota. El lugar único era el parque de la cuadra, sede de una cancha tapizada de cemento donde los chavos vecinos se disfrazaban de futbolistas.

Hacía tres años que asistía todos los días, con la misma ropa y calzado, para buscar retas a quien retar.

Concho le apodaban al en turno, del cual nadie sabía por qué diablos jugaba con zapatos de fútbol, con tachones, en plena dureza, y eso que el par ya estaba más molido que las rejas metálicas que encerraban las porterías. Alguien se los regaló de más niño y se aferró a su uso en cualquier cancha, así no fuera natural.

En enero pasado había cumplido 17, o sea que estaba percudido para cualquier sueño de profesionalismo. Pero el milagro visitó la cancha en forma de visor de un club grande de la capital y éste lo vio de inmediato. Concho era mejor que todos, driblaba como víbora y tenía la patada más fuerte que un caballo. Era un jugador para estar en Primera. Un talento único todavía oculto. Además tenía, lo que nunca falta en los genios, el rasgo extraño, en este caso el incomprendible uso de zapatos de fútbol en pleno concreto citadino. Pero le funcionaba.

El tipo de traje, tras ver sus ocho goles en el clásico de la cuadra, lo invitó a probar suerte en el fútbol grande. Sus regates lo maravillaron. Eran como un tarareo hecho gambeta. Fluido y espontáneo. La cita sería en la Ciudad Deportiva el domingo próximo.

Pero llegó el día para demostrar que tenía fútbol de profesional y el Concho no lució. Casi podemos decir que fue el peor de los 22 aspirantes. Se le fueron los balones, se cayó 6 veces y abanicó un gol clarito. Él no comprendía nada, y eso que usó sus siempre fieles y aguantadoress zapatos de fútbol, hechos, ahora sí, para pasto. Ni en su mente encontró explicación para tal ridículo. Y así se le negó el sueño de poder jugar a lo grande y sacar a su familia del pecado económico de la pobreza.

Tras su última gran falla durante el partido, el cuate que lo acompañó le gritó, casi en burla, la respuesta al fracaso: ‘¡Te faltó el cemento Conchito!’


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Autor:
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Fuente:
elbuenfutbol.com
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Tipo:
Reportaje
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