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Perdura en Internet el legado del escritor Julio Garmendia

08/01/2012 05:52 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La obra completa del escritor Julio Garmendia, quien nació el 9 de enero de 1898, en Venezuela, perdura y está disponible en una biblioteca virtual donde se pueden encontrar libros suyos como "La tienda de muñecos" o "Difunto yo". Igualmente, en este portal llamado "Ciudad Seva" se puede leer el último volumen de cuentos "La hoja que no había caído", el cual recoge algunos de los textos inéditos, de quien fuera el introductor del realismo fantástico en la ficción hispanoamericana. Oriundo de la ciudad del Tocuyo, en el estado Lara, de Venezuela, Julio Garmendia fue hijo del doctor Rafael Garmendia y de doña Celsa Murrieta; luego de la muerte de su madre, fue trasladado hasta la casa de su abuela materna, Celsa de Murrieta, en Barquisimeto. El contacto con la naturaleza contribuyó a forjar en el escritor una aguda capacidad de observación y amor por los árboles y los animales. A la edad escolar fue inscrito en la escuela dirigida por el maestro Ramón Wohnsiedler, hermano del compositor del Himno a la Divina Pastora. A su lado fue despertando su inclinación por la belleza, la cultura y la poesía, como cuenta la biografía de Garmendia que aparece en el libro "La tienda de muñecos", primer texto que le da el título de introductor del realista fantástico en Hispanoamérica. A los 10 años Garmendia había escrito algunos textos poéticos, que fueron publicados en el diario vespertino El eco industrial, dirigido por Lorenzo Álvarez. El 24 de diciembre de 1914 murió su abuela y tres meses después Garmendia y su padre se trasladaron a Caracas, donde escribió el homenaje poético "El jazminero de la abuela". Estando en Caracas estudió durante algunos meses en el Instituto de Comercio, dirigido por el señor Dellay, un suizo que había venido a Venezuela, contratado por el Gobierno Nacional para aquel fin. Poco tiempo después, Garmendia abandonó sus estudios e ingresó a trabajar como redactor en un reconocido diario de circulación nacional. Mientras explotaba su gran creatividad narrativa en el periódico, Garmendia sostuvo una estrecha relación amistosa con el crítico y escritor venezolano Jesús Semprum, quien le prestó innumerables libros y lo animó a seguir escribiendo. Al marcharse a Nueva York, Garmendia le envió a Semprum una copia de aquellos cuentos, entre ellos "El Alma"; Semprum los leyó y escribió el prólogo que desde entonces acompaña las ediciones de "La tienda de muñecos", terminado en 1922, y a la que se le atribuye ser la obra que inauguró el género fantástico en Venezuela. Se trata de una publicación que transgredió la corriente literaria predominante en su país, que aún se encontraba muy apegada a las formas y temáticas propias del criollismo y modernismo. La narrativa de Garmendia logró romper con el realismo y criollismo de la época en la que le toca desarrollarse, creando su propio perfil bajo la atmósfera de la ficción, lo fantástico, lo imaginario, en donde predomina lo ingenuo, el profundo amor a la naturaleza y también el humor. La obra de Garmendia no fue extensa ni tan periódica, por lo cual ha sido su calidad la que le ha merecido el puesto de honor al escritor. Tras haber recorrido los países nórdicos, comenzó a trabajar en lo que sería su segundo libro "La tuna de oro", que no terminó hasta 1961. En este texto, según la crítica, es evidente un tono narrativo mucho más oscuro, el cual no había sido explorado con anterioridad por el escritor y que estuvo ayudado por el ambiente de la posteridad que presencia en sus viajes por Europa y que incide en sus lineamientos estéticos. Años más tarde, en 1973, obtuvo el Premio Nacional de Literatura en Venezuela y tan sólo tres años después le fue otorgada la medalla Honor al Mérito; sin embargo, justo cuando comenzaba a cosechar reconocimiento y fama internacional Garmendia murió en Caracas el 8 de julio de 1977, a los 79 años.


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