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Arturo F. AchahuiMiembro desde: 25/06/16

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29/07/2019

Inteligencia y Amor, al servicio de la patria

La mañana del 27 de julio me fue imposible soñar con triunfos, me fue imposible imaginar cómo me sentiría al ver prevalecer la sencillez, el sacrificio, o ese blando sueño que consiste en observar a tu bandera elevándose sobre las que, aparte de ella, están en el mismo recinto; aguzar cada sentido y contagiarse de ese núcleo maravilloso, esa fuerza interna contenida en su forma más elemental y que pareciera derramarse de peruanos como Gladys Tejeda y Christian Pacheco, dos auténticos cazadores de sueños, dos almas que nacieron para el brillo propio y para irradiar con ese mismo brillo a todos sus coterráneos.

Muy diferente fue la mañana del 28 de julio, las imposibilidades del día anterior habían desaparecido, supongo que por los triunfos experimentados por mi país el día anterior, temo me subí también “al coche” de los festejos, comentando sobre la prolijidad deportiva de ambos atletas y haciendo un cálculo superfluo e inconsciente acerca de cuantas lágrimas y derrotas previas pudieron haberles costado tales galardones, pero claro, era el día en que mi país cumplía años, apenas ayer, más lo que aconteció en aquel día tal vez no se repita en muchos años más, dos atletas apasionados y un avispado político, entregando sus respectivos obsequios al dueño del santo.

Para Martin Vizcarra las cosas fueron un tanto diferentes, salió poco sonriente muy temprano ayer desde palacio, revistiéndose de la solemnidad que la fecha demandaba, elucubrando tal vez ideas que le permitieren salir de los nervios y congojas que naturalmente impone el rendir cuentas a 32 millones de personas, los minutos pasaban y el momento de la verdad dejaba ver su silueta, las especulaciones giraban en torno a la disolución del congreso. ¿Tendría el carácter Vizcarra para pronunciarse sobre un eventual cierre del parlamento? La prensa jugaba con todas las posibilidades y parecía incluso haber ensayado algunas notas periodísticas producto de cada escenario posible, más cuando el presidente soltó el proyectil: “…Presento al congreso una reforma constitucional de adelanto de elecciones generales, que implica el recorte del mandato congresal al 28 de julio del 2020…”, todos quedaron patidifusos, no era para menos, la somnolencia que se había apoderado de los presentes durante la primera hora de discurso, repentinamente, se convirtió en una sacudida colectiva de rostros.    

Tal reacción indujo también a que sucedan cosas por las cuales experimente vergüenza ajena, observar a la congresista Arimborgo balbucear una nada inteligente reacción contra la propuesta formulada por el presidente, casi similar a su tesis sobre la asimetría entre el sexo y la felicidad; o por otro lado escuchar a la congresista Chacón declarar que lo ocurrido obedecía a un “show mediático”, como si el actuar de sus colegas de bancada en los últimos meses no fuera un espectáculo digno de un análisis circense; fue en ese momento que pude preverlo, talvez a tales declaraciones debo atribuir las intensas jaquecas, así como las consolidadas náuseas que sentí y creo sentimos la mayoría de peruanos al observar a políticos tan tercamente asidos a sus propios intereses, a personas cuya falta de escrupulosos los convierte en una especie roña funesta la cual tenemos el deber de enjabonar permanentemente, hace un año que no escribo sobre política, lo sé, pero el ejercicio de la indignación puede que sea una forma obligatoria de iniciarse en esto del amor a la patria, posiblemente el gen del patriotismo se fecunde más fértilmente en ese caldero, y verter en este último el repudio hacia los que asesinan con sus actos a nuestra nación sea posiblemente el acto de iniciación para los que quieran emprender el largo camino de servir al país.

"...hace décadas que esperábamos actos de este tipo, observar el paso arrollador de esa mancuerna tan perfecta e inusual, la mente de un político y el corazón de dos atletas..."

Pero no quiero hacer de esto una apología, el presidente Vizcarra hizo lo que tenía que hacer, desplegó algo que difícilmente pueda recordarse respecto de cualquier otro presidente en los últimos 40 años, se condujo con dignidad, una palabra evidentemente proscrita de la política peruana en las últimas décadas, hizo una propuesta irreverente pero constitucional, desenfadada pero legal, y hasta “pícara” dijeron algunos, dado lo impensado e inverosímil de su formulación, y aunque algunos sostengan que tal vez fue un golpe repentino de inspiración o un contagio involuntario de la mística que horas antes le transmitieron Tejeda y Pacheco cuando les colocó sus medallas, lo cierto es que el presidente hizo de su mensaje de reforma política una especie de obsequio, envolviéndolo con temple y agallas, virtudes las cuales – en mi humilde opinión - fueron desplegadas durante su presentación en el hemiciclo.

Pero, paradójicamente, todo esto me ha generado más confusión, creo que nunca lograré entender que es lo que en verdad hace tomar tales decisiones a los hombres con grandes responsabilidades, que es lo que los hace distinguirse unos de otros, que es lo que les mueve las entrañas, veo que es más complejo de lo que parece, no sé si hacer caso a los que dicen que es la mente lo que los gobierna en comparación de los que sostienen que es el corazón lo que los reviste, más los productos que están vinculados a ambas estructuras biológicas, inteligencia y amor, suelen ser virtud y motivación para otros hombres de mucho más humilde condición intelectual, creándose así nuevas sociedades virtuosas.

Tal vez no haya nada más extraño y maravilloso de ver como se juntan ambas características, observé el corazón de Gladys Tejeda y Christian Pacheco el día 27 de julio, así como también pude darme cuenta de la masa meníngea de Martin Vizcarra durante su discurso de fiestas patrias; me rehúso a pensar que haya sido coincidencia, hace décadas que esperábamos actos de este tipo, observar el paso arrollador de esa mancuerna tan perfecta e inusual, la mente de un político y el corazón de dos atletas, ambas tipologías al servicio del país; tal vez a eso se referían con eso de que: “El Perú esta primero”; ayer 28 de julio, dos atletas y un político, colocaron al Perú en lo mas alto del podio.

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