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Camilo EduardoMiembro desde: 14/12/11

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14/12/2011

La honestidad, cosa que las familias y colegios se encargan de inculcar en todos los jóvenes, hoy está prácticamente pasada de moda y laboralmente la deshonestidad es usada como una herramienta más. Encuestas y entrevistas así lo han demostrado. Los invito a leer este artículo

Vivimos en una sociedad dominada por la mentalidad de los mercados, en donde obviamente esta presente el mercado de la personalidad, en donde más allá del trabajo especializado que realice una persona, son sus rasgos personales, incluso íntimos, los que son llevados al mercado del intercambio y han demostrado tener un gran potencial. Pero en el ámbito de las personalidades podemos encontrar la honestidad.

“La honradez en el mundo de los negocios es algo que casi se considera un hecho del pasado, o algo que simplemente pasó de moda, y quienes se esfuerzan por demostrarla quedarán condenados al fracaso” (Stephen, Estados Unidos).

Así es, hoy a muchos les gustaría ganar un poco más de dinero para darse lujos extras o para los estudios de sus hijos, etc. Y cuando se da la oportunidad de obtener beneficios económicos por medios que son bastante dudosos, o poco éticos por decir lo menos, llega a ser bastante difícil resistirse.

Bien sabemos que en los últimos años las empresas alrededor del mundo han tenido que funcionar en medio de crisis económicas graves, y junto con los avances de la tecnología y la competencia local y global, pareciera muy difícil mantener una compañía en pié y de ahí que pudiese surgir como buena alternativa al actuar con falta de honradez.

“La falta de honradez se considera algo normal, necesario y aceptable, siempre que no te descubran” (Tomasi, República Democrática del Congo).

Obviamente no todas las personas son así, la mayoría de las familias se preocupa de inculcarles valores y principios a sus hijos para que sean personas decentes y honradas pero lamentablemente la presión influye demasiado en la actitud que llega a manifestar la gente. Una encuesta realizada en Australia reveló que 9 de cada 10 gerentes consideran los sobornos y la corrupción como “un mal necesario” y también llegaron a reconocer que estarían dispuestos a pasar por altos sus principios con tal de firmar algún contrato o cualquier beneficio para la empresa.

Sea que se de cuenta de ello o no, si una persona tiene fama de honrada, sus probabilidades de triunfar en la vida, serán mayores

Y lamentablemente la gente no se avergüenza de este hecho. La revista Journal of Marketing Research se refiere a esto mismo de esta manera: “Las personas actúan lo suficientemente mal como para obtener beneficios, pero lo suficientemente bien como para engañarse pensando que son honradas”. Justificarse parece algo recurrente. Una de las justificaciones con las que me encontré cuando hacía la investigación de este tema fue la siguiente: “Para muchos, la honestidad no significa defender la verdad, sino salirse con la suya sin violar las leyes”. Siendo que el diccionario de La Real Academia Española define a la persona honesta como justo, recto y decente.

Hoy las personas consideran brillante a los que encuentran la manera de conseguir lo que quieren, y llegan a admirar su creatividad.

El otro aspecto que influye en la deshonestidad es la competitividad que reina en el mundo laboral, en donde los empleos escasean y las personas deben hacer lo que sea para poder conseguir un contrato. Muchos llegan a creer que la deshonestidad es indispensable para alcanzar una elevada posición económica.

Ahora, hay que mencionar el otro lado de esta “moneda ética” y señalar que ser honesto es bastante positivo. Es más, lo más probable que al demostrar ser un empleado honrado, sus superiores depositen confianza su confianza en usted, lo que conllevará a mejorar la relación laboral y económica. Y se sentirá bien al sentir que está haciendo las cosas de manera correcta y que le están dando buenos resultados. Aunque, muchas veces el ser honrado no le dará las ganancias que las malas conductas pueden dejar. Es una conducta totalmente desvalorizada y considerada como anticuada.

Para finalizar este artículo quiero citar las palabras de Franz, un encargado de los contratos en una gran empresa del oriente medio.

“Sea que se de cuenta de ello o no, si una persona tiene fama de honrada, sus probabilidades de triunfar en la vida, serán mayores”.

Esctritor de este artículo:

Camilo Bravo

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