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Donato GratiaMiembro desde: 02/02/19

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23/02/2019

Sin entradillas y sin comentarios

El libre albedrío que postulan las tres religiones abrahámicas es una nana de cuna

Por Bruno Perera

Desde tiempos prehistóricos, mientras la raza humana experimentaba terremotos, lluvias torrenciales, truenos, relámpagos, sequías incendios y otros tantos desastres naturales, comenzó a pensar que lo que veía y palpaba debía ser algo que creaba algún Espíritu Maligno con gran poder que moraba en el cielo. De ahí que por temor  a ese supuesto ser comenzaran los individuos a hacer chamanismos y sacrificios para contentar a ese Espíritu sediento de castigo.

Haciendo la historia corta, poco a poco, según la gente fue adquiriendo más sabiduría, comenzó a crear religiones más sofisticadas y más de acuerdo con la naturaleza que los rodeaba, y así hasta la actualidad consiguió crear varias religiones que hoy día se contradicen con la ciencia que  confirma que ningún dios religioso creó el universo o universos y todo lo semi vivo y vivo habido en él. Lo último que conocemos de la ciencia, expone que el universo o universos y todo lo habido, fue creado en el (Vacío de la Nada) a partir del bosón descubierto por Peter Higgs, también llamado partícula de dios, que dio lugar a que se produjera hace unos 14 mil millones de años luz el Big Bang, y a seguir cuanto conocemos y no.

Y en todo este conflicto de evolución, las tres religiones abrahámicas, la  Judía, la Cristiana y la Islámica, postulan que los humanos desde que nacemos recibimos del (Creador) el (libre albedrío) para tomar libremente las decisiones que queramos, y por ello, si optamos por llevar o no a la práctica las que permite y/o prohíbe alguna de las religiones mencionadas, entonces en el Juicio del Día Final, el Creador, nos resucitará, nos juzgará y nos premiará, o nos castigará según las acciones que hayamos hecho. Y después del Juicio, los buenos y nobles  cumplidores de lo mandado en las Escrituras Religiosas, irán a gozar la dicha del Cielo con el Padre Dios, y los malos desobedientes y no cumplidores de las Escrituras Religiosas, serán enviados al Infierno donde se quemarán eternamente con Satanás.

¡Qué horrible! Cuanta hipocresía manipuladora y chantajista exponen dichas religiones para mantener como esclavos religiosos a sus creyentes, y así ellos, los líderes religiosos vivir una vida de lujo sin trabajar arduamente.

El supuesto Espíritu Creador que los Judíos llaman Yahú= Yo soy quien soy, etc= al de los cristianos Padre Dios y Jesu-Cristo, etc= a de los musulmanes Ahlá, etc. Y yo que llamo a la fuerza creadora (Cosmo Poder); no creo que ninguno diera el libre albedrío a los humanos, a los animales, etc., ni tampoco a la materia o antimateria habida en el universo o universos;  porque ese Espíritu Creador, si era y es sabio, fuera quién fuera, o llámese como queramos llamarle, sabía de antemano que la materia, antimateria, y las criaturas que creaba con vida inteligente y no, estarían sujetas a actuar según su composición de átomos y genética; por lo tanto nada ni nadie posee libre albedrío porque todo se rige a través de su hechura molecular y genética que se modifica con la evolución.

Sin sumarios

Nada ni nadie posee libre albedrío por causa de que todo cuanto hay creado en el universo o universos está sujeto al conjunto universal, y cada parte de la Creación Total se interrelaciona una con otra, dando lugar a que la materia, antimateria y cada individuo o animal no tenga la libertad de (libre albedrío). Los humanos somos un conjunto molecular y genético que desde que nacemos entramos en el camino de la modificación y aprendizaje, y en ese viaje de vida las decisiones que tomamos son secuencias de nuestro sistema molecular y genético,  del sitio donde vivamos y del conjunto universal que nos afecta.  Y cuando nos llega la muerte, se  nos acaba nuestra composición y toda huella que hayamos creado en este mundo, que a seguir entra en la oscuridad eterna donde no hay  ningún Yahú, ni Dios, ni Ahlá que nos reciba.

Somos criaturas que nos creemos señores en el universo o universos, pero la verdad es que somos unos ignorantes desamparados por una Naturaleza incomprensible y que jamás comprenderemos). Cuando la muerte nos llega, es igual al fin de todas las vanidades que hayamos acumulado en este mundo, y por mucho que hayamos practicado una religión, o hayamos hecho bien o mal, de todas formas nuestra alma morirá en la Tierra y no iremos a ningún otro sitio porque la Gloria e Infierno no existen.

Quizás quien lea esto dirá: Bruno que tristeza nos das. Respondo, no es tristeza lo que expongo, contrario es la felicidad (post mortem) que es igual a la paz eterna. Y cabe preguntarnos: ¿Para qué más vida post mortem? ¿Quizás para seguir existiendo en otro mundo espiritual donde la vida es un seguir sin fin? ¿Vale la pena tener como castigo semejante eternidad? Ahí dejo la respuesta para que cada cual la responda según sus creencias.

(1). Ver artículo acerca del libre albedrío basado en la Torah Judía:

https://www.tora.org.ar/el-libre-albedrio/

(2). Ver artículo acerca del libre albedrío basado en el Nuevo Testamento:

https://www.jw.org/es/ense%C3%B1anzas-b%C3%ADblicas/preguntas/libre-albedr%C3%ADo/

(3). Ver artículo acerca del libre albedrío basado en el Korán:

http://www.faq.islamoriente.com/node/300

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