×
×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
28
Posición en el Ranking
4
Usuarios seguidores
Sus noticias
RSS
  • Visitas
    1.619.856
  • Publicadas
    339
  • Puntos
    78
Veces compartidas
1.963
¡Consigue las insignias!
Trimestrales
  • 10º
  • 14º
Recientes
  • 14º
Visitas a noticias
Hace 6d

Difícilmente se puede hablar de cambios y progreso en la esfera municipal cuando institucionalmente se mantiene invariable el modelo urbanístico que dio origen al escenario de crisis que estamos a padecer; siendo impensable mutación alguna sin reorientar la ordenación territorial

A pesar que la explosión de la burbuja inmobiliaria dejó patente las desmesuradas previsiones de crecimiento urbanístico; pasada una década  desde aquella contingencia causada por la disparatada  Ley del Suelo  de Aznar, el resultado en forma de cicatrices territoriales se sigue percibiendo actualmente a través del cuantioso parque de viviendas sin vender, o en su caso, en los múltiples sectores residenciales paralizados o inacabados; aun así, los municipios en trámite de revisión de su planeamiento genuino  se reafirman  en dar continuidad a aquel modelo sin aplicar corrección a sus sobre dimensionadas propuestas, no pareciendo tomar lección de lo acaecido, ni entendiendo al parecer, la función pública que debe cumplir el urbanismo como herramienta de racionalización del suelo.

Siendo contrastable tal consideración, cuando los responsables políticos  no reparan  en posicionarse a favor de la irracionalidad territorial, que presupone, el hecho de prestar legitimación a aquello que en buena praxis urbanística  debieran rechazar de plano.

Pues en  la actual coyuntura, al afrontar la revisión o redacción de toda figura de planeamiento, las pautas de ordenación no debieran ser ajenas al  escenario socio económico existente, siendo conveniente  guardasen   ajuste  a criterios de racionalidad territorial y sociodemográficos, que de partida, lejos de prorrogar los estándares  de la época de opulencia, , habrían  de reorientar su rumbo hacia dinámicas de "decrecimiento" en el contexto de una ordenación  urbana mas  racional y reflexiva que defina nuevas lógicas de planificación, como única opción sensata a los desacertados postulados de un l crecimiento sin ton  ni són.

Medidas que debieran tomar carácter urgente si lo que se pretende es propugnar un cambio de modelo urbanístico, en suplencia del expansionismo especulativo que al amparo de desmedidas  previsiones e indebida cobertura legal del planeamiento nos condujo al actual desastre, como demuestra, el hecho del excedido crecimiento residencial de los últimos años de euforia del boom inmobiliario, que generó en su desenfreno una cuantía de viviendas construidas seis veces superior a las necesarias para satisfacer la actual dinámica demográfica, sin que por lo tanto, exista argumentación ninguna para seguir manteniendo propuestas de desarrollo urbano, que por descontextualizadas con la realidad entran en colisión con los criterios de equidad, cohesión social y sostenibilidad que debe refrendar la consecuente aplicación de la teoría urbanística.

Por responsabilidad institucional corresponde a las corporaciones locales como competentes en materia, darle un giro a la planificación y la ordenación territorial, en pro de posibilitar el surgimiento de un urbanismo de nuevo cuño que bajo el liderazgo corporativo y la implantación de sistemas mas adecuados de participación ciudadana, se pueda establecer de forma eficiente un formato actualizado de cómo organizar la ciudad, para así, revirtiendo las desigualdades espaciales existentes y neutralizando la influencia ideológica del neoliberalismo imperante, cerrar definitivamente todo acceso a las apetencias y deseos de unos agentes especulativos para los que el territorio es un simple soporte desde donde obtener plusvalías derivadas de su renta.

Sin mediar un cambio de perspectiva acerca de la innovación política en el territorio y el urbanismo, es impensable un cambio efectivo en el hacer municipal

Si el urbanismo como instrumento político continua supeditado a la hegemonía de los mercados, por más voluntad renovadora que manifiesten los gobiernos de progreso, nada podrán hacer en cumplimiento de sus compromisos electorales, pues si la práctica  dominante en materia  no se erradica y se  mantiene la especulación como forma hegemónica de hacer ciudad, confiriendo a las administraciones públicas mera función testimonial, difícilmente se podrá  garantizar que la  gestión urbanística revierta en beneficio del interés general; y por tanto se estará ante un impedimento que obstaculizará cumplir con objetivos políticos de vanguardia

Sin mediar un cambio de perspectiva acerca de la innovación política en el territorio y el urbanismo, es impensable un cambio efectivo en el hacer municipal, pues para que tal posibilidad pueda alcanzarse, mas allá de alardes de conciencia  progresista, es obligada  la puesta en práctica de remedios efectivos   sobre ordenación del suelo, que desde la transversalidad contengan ingredientes participativos permitiendo aflorar nuevos modelos de gestión y una dialéctica urbanística renovada; pues sin darse esa premisa, sobra decir, que toda retórica sobre la mutación  en la función política, mas que resultar efectiva   acentuará  la continuidad  de lo infructuoso.

Los experimentos  desarrollistas tocaron a su fin,   el urbanismo de siglo XXI tiene que  suponer una ruptura con la versión de planificación que dio origen a la explosión de la burbuja inmobiliaria, tanto en  sus aspectos técnicos, jurídicos cómo financieros

En cualquier caso, la situación demanda  una óptica renovada con enfoque meditado  de acciones  sobre el territorio dirigidas a consumar    una transformación general del actual urbanismo, pues supuesto contrario, la influencia  de los planteamientos  en la reactivación económica será estéril y la continuidad de la crisis interminable

Más recientes de Galdo Fonte

Indra, escrutadora electoral

Indra, escrutadora  electoral

Tras ser sancionada por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), por crear un cártel para encarecer la contratación pública, la Administración debe impedir que la empresa Indra concurra a licitaciones a la vez de rescindirle los contratos vigentes 08/08/2018

Municipalismo regeneracionista

Municipalismo regeneracionista

Cuando la lucha entre los de abajo y la oligarquía es sustituida por trifulcas políticas internas, los litigantes, por su carencia de liderazgo para conducir el progresismo político, deben desaparecer de escena, por representar su continuidad la mejor receta para el fracaso electoral 29/07/2018

RTVE en clave de esperpento

RTVE en clave de esperpento

Contrariamente a lo que se nos quiere hacer creer, el fiasco generado en la renovación de RTVE no fue un "despiste" de votación, sino un boicot del PSOE; una equivocación intencionada por plegamiento a la extorsión de la trama mediática 23/07/2018

La peste Borbónica

La peste Borbónica

A pesar del blindaje mediático y constitucional, la envolvente de impudor y corrupción que acorrala a la casa real, hizo que la monarquía perdiese todo valor institucional, y que la república mas que una opción sea la solución 14/07/2018

La 'marcha fúnebre' del PP

La 'marcha fúnebre' del PP

El PP que ahora con la euforia de las primarias se llena la boca de democracia, está abocado al descalabro dada su imposibilidad a afrontar con éxito su apremiada regeneración, por la dificultad que entraña la negativa implicación que mantienen con el pasado sus pretendientes renovadores 07/07/2018

Mostrando: 1-5 de 338