Goreme
Poeta. Diseñador de moda. Estilista. Decorador e Interiorista.
Poemario publicado: El Carnaval de las Almas
Marca de ropa Goreme (moda-man) -marca textil en construcciòn-.
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Miembro desde: 24/06/09 |
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25-06-2009 20:10
El Ùltimo Poeta
Categoría:Cultura
| Tipo: Opinión | Tags:consciencia
poesía
poetas
vida
| 0 Comentarios¿Por què ha descendido considerablemente la lectura de poesìa? ¿Es a causa de la baja creatividad de los nuevos poetas, o de los editores, quienes se obcecan en publicar añejas poesìas de autores muertos, o cuanto menos, de autores con un par de certàmenes ganados? Y, en fin ¿Èstos ùltimos han ganado por mèritos propios, o con ayuda del jurado?... A medida que concurso en los certàmenes poèticos, estas tres preguntas se van aclarando en mi incertidumbre, cuando leo la baja calidad literaria de los ganadores. Me da que pensar que el arte se comercializa màs por intereses socio-econòmicos que culturales, por no decir que estoy seguro de ello a pesar de que me lo confirman editores con los que he tratado. Por mi parte, os podrìa relatar mil y un piropos que he recibido de mi poemario "El Carnaval de las Almas", pero màs vale una imagen que mil palabras:
Aquì os dejo algunos poemas para corroborar mi certeza. Juzguen ustedes mìsmos si hablo por despecho, por orgullo o por conciencia...
(fragmentos de) La Vida Siempre que nacemos
Dios da a luz
en este mundo donde la materia
de nuestro cuerpo nos ciega,
completamente, la espiritualidad.
Donde la mente
nos manipula como el Diablo
que te aliena de poder y de riqueza,
si adietando a tu alma
te mantienes superficial.
El libre albedrìo
es un recreo que prolongamos
en nuestra forma de obrar,
y donde hay abuso vemos comida
que alimenta una obsesiòn de felicidad.
XI Yo soy la estatua a quien todos observan
como algo inerte, con fugaz y mera atenciòn,
¿Acaso no es la voz del sentimiento la vida ahogada en el silencio?
que pasado el tiempo a travès de la naturaleza
envejece, màs no el aura del genio creador.
Yo soy la sombra que siempre a la vuelta
del sonriente, camina a un lado inferior,
del que mira de reojo la ondulante silueta
que crece, en el suelo al compàs del sol.
Yo soy el agua estancada que queda
en la fuente, la que siempre se rehusò,
que da valor y plenitud a la piedra
nutriente, sin que se incruste el moho.
Yo soy el dìa que siempre entre las estrellas
oscurece, y a la brillante contemplaciòn,
se ignora mi profundo contraste que enseña
a la gente, sobre la oscuridad la iluminaciòn.
Yo soy las gotas en los cristales que despiertan
al durmiente, evocando el frìo en el albor,
y por el vaho del rocìo vuestra piel en primavera
se resiente, cuando se abren los pètalos de la flor.
Yo soy la fruta podrida que del àrbol cuelga
y a la vista adolece, negando mi sabor,
que a los pàjaros que atraigo se alimentan,
Arde el fuego luciendo mi llaga, fenece el tormentoso veneno de la amargura, la dolencia es solo una herida, que no hay muerte sin vida
y èstos embellecen, la recolecta con su canciòn.
Yo soy la palabra que sin ninguna fuerza
sale breve, mortecina por una reflexiòn,
dirigida a esa persona que su alma ciega
la tiene, y estima su talante sobre mi valor.
Por Desamor (fragmentos).
Què amplia es la soledad que padezco
donde se pierde mi razòn y loca vuelve,
balbuceando por la tristeza que tengo
en cada rincòn de mi alma y mente.
En ninguna parte hay algo de renacimiento
en mì, que nada a mi alrededor hay alegre,
¡es una maldiciòn sentir que te quiero
que sin tì vivo como si nada en mì existiese!
III
Es la semilla,
por nacimiento enterrada,
el silencio de la flor,
la expresiòn de mi alma.
Es mi estrella,
en la noche iluminada,
quien vela mis sueños,
sin luz al alba.
Es el beso,
el arte del quien ama,
y el labio que lo deforma,
mi amor que calla.
Es la moneda,
la creaciòn mundana,
el oro que rezo,
mi libertad encarcelada.
Es este camino,
el destino que pasa,
las huellas que deja,
mi vida sin nada.
Llegados a este punto, solo me queda decir que la poesìa contemporànea (moderna) puede ser tan bella como la clàsica. Pero los poetas, asì como los filòsofos, se extinguen en una sociedad cada vez màs superficial donde el declive del mundo nos refleja el resultado inevitable de la tragedia material. Dicho èsto, cuando los miembros del jurado de los certàmenes poèticos, o gran parte de los editores, miran a las estrellas, no contemplan su luz; cuando ven las flores, no huelen su esencia; cuando se bañan en el rio, no lo oyen murmurar el enigma de la vida; cuando se miran al espejo, no ven màs allà de su decrèpito fìsico natural... Porque, de estar yo equivocado ¿no es el ciclo del mundo perecedero en nuestras manos, injusto como lo es no galardonar a cualquier poeta que se lo merezca de verdad, regido el editor por intereses meramente materiales, negando la conciencia existencial de un poeta asì como el hombre quiebra la naturaleza de la tierra?...
El devenir del hombre impera las leyes terrenales,
el planeta su norma està castigado a cumplir,
cada animal adoptarà el dogma que va a sufrir.
(....)



