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Jessica PiarpuezanMiembro desde: 28/07/17

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28/07/2017

“La única opción que tenemos es salir de nuestro país, hacer lo que sea por conseguir un poco de comida y plata para enviar a la familia que se quedó a sufrir en ese país revolucionario”, afirma Neida Contreras, migrante venezolana que reside en Ecuador hace 1 año y medio

Prostitutas colombianas en el sector El Recreo. Foto: J.P

Ecuador es un país en que los ciudadanos venezolanos, colombianos, cubanos y peruanos buscan estabilidad y oportunidades laborales, provocando que se convirtiera para los migrantes de países vecinos en el "Estados Unidos chiquito''. Lamentablemente las condiciones laborales de los foráneos son riesgosas en la mayoría de los casos.

En 2016, Ecuador recibió 1´544.463 extranjeros, 47, 5% más de lo registrado en 2010 cuando ingresaron 1’047.098, según los datos del Anuario de Estadísticas de Entradas y Salidas Internacionales 2016 publicado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), que utiliza la información obtenida en las Jefaturas de Migración.

De acuerdo a los datos, de los extranjeros que ingresaron al país el 57, 5% son hombres y el 42, 5% mujeres. El 37, 3% llegó de Venezuela, seguido por 28, 9% de Colombia y el 9, 41% de Perú, pero en las cifras no son considerados los sitios ilegales en las zonas fronterizas.

La impunidad de derechos humanos, la explotación laboral o las condiciones precarias de trabajo son las características que los migrantes enfrentan en países vecinos como Perú, por lo que, Ecuador es la primera opción para progresar.

Caso de cubanos

La llegada de los cubanos al país fue por el proyecto de apertura de fronteras y libre visado, concretado en 2008. Desde esa fecha hasta el 2016 más de 50.000 cubanos viven en Ecuador, afirmó el canciller Guillaume Long a Diario El Telégrafo. Pero, muchos de los residentes no tienen una visa de trabajo o de ciudadanía.

“Si mi esposa no trabajara no nos alcanzaría para pagar los gastos. Gano un poco arreglando computadoras o electrodomésticos, porque en Cuba yo me gradué de Ingeniero Informático”, cuenta Yuniet Ávila ciudadano cubano que reside en Ecuador desde 2014.

La Unidad de Gestión de Movilidad Humana del Gobierno de Pichincha afirma que los empleos a los que se dedican la mayoría de cubanos es en el campo de la electrónica e informática. La mayoría migra de su país porque el salario básico es de $25.

En el sector de La Florida, al norte de Quito más de un 50% de los negocios son puestos de comida de cubanos. Los Food Truck son su principal fuente de trabajo. Las carnicerías, tiendas de ropa y peluquerías también son atendidas por los isleños, además de locales de internet o en restaurantes como ayudantes de cocina o lavaplatos.

Esa es la realidad de más de 50.000 cubanos que viven en Ecuador. “Saben que eres cubano y te discriminan. Es difícil encontrar un trabajo”, afirma Abigail Pérez, quien trabaja de chofer para una distribuidora de abarrotes. Pero, la realidad de otro sector de los migrantes en el país no es la misma.

Electricista cubano en el sector de Chillogallo. Foto: J.P 

Caso de venezolanos

El Ministerio del Interior indica que cerca de 17 mil venezolanos se quedaron a residir en Ecuador durante los últimos tres años. El motivo es huir de la crisis política y económica que enfrenta el país 'llanero'. Hasta finales del 2016 ingresaron 39.244 y emigraron 35.181.

La entidad afirma que 17.074 venezolanos no justificaron la salida de su país. Pero, los empleos u oficios en los que están trabajando no son los de su profesión en el país natal. Más del 80% trabaja como vendedores ambulantes de productos de comida o dulces. 

Los migrantes viven en condiciones insalubres, pueden convivir en un cuarto cerca de 15 o 20 personas, según César Salvador, gerente del Proyecto de Fortalecimiento Institucional de las Unidades de Control Migratorio (Pfiucm). Además, de trabajar en puestos laborales informales más de un 80%.

“Lamentablemente vivimos en una época difícil en mi país (Venezuela). La verdad me fui por miedo, porque no se tiene nada que comer o caminar tranquilo como aquí”, afirma la venezolana Andriana Navas, quien vende arepas venezolanas en los exteriores del Centro Comercial Quicentro Shopping.

Los venezolanos se han convertido en vendedores de donas, pasteles, chaulafán, gomas de chocolate o bisutería para tener ingresos económicos. Solo en las estaciones del transporte público como Trolebús, Ecovia y Metrobús se aprecia a cerca de 10 o 15 venezolanos vendiendo los productos antes nombrados. En la página web de venezolanos en Ecuador, se escriben los siguientes tips para encontrar empleo en Quito (Ver gráfico 1).

(Gráfico 1) Autor: Jessica Piarpuezan

Sin embargo, la mayoría de migrantes del país vecino ingresaron al país ilegalmente. Según, la Organización de Venezolanos en el Ecuador menos del 20% tiene su situación regularizada. La mayoría de compatriotas están principalmente en Quito, Guayaquil, Manta y Cuenca.

Los puestos de trabajo a los que acceden son como vendedores de comida en los exteriores de centros comerciales, vendedores ambulantes en el transporte público, limpia parabrisas y muchos de los casos la prostitución, porque en su país se necesitan cerca de 17 salarios básicos para cubrir el precio de la canasta básica familiar.

Por esa razón, prefieren residir en Ecuador que en su país, donde el sueldo básico es de 65.021 bolívares, es decir $90 y el precio de la canasta básica es cerca de $143, según el Instituto Nacional de Estadísticas de Venezuela, que hasta marzo de 2017, la canasta básica se encuentra en 1.426.363, 38 bolívares.

“Estoy bien en la calidad de vida, la tranquilidad, la paz, pero en la economía no la he tenido fácil”, afirma José Cedeño, vendedor de empanadas y tequeños (dedos de queso envueltos en masa de trigo) en los exteriores de la Estación del Trole El Recreo.

Vendedor venezolano en el transporte público. Foto: J.P

El caso de colombianos.

Según datos del Viceministerio de Movilidad Humana difundidos en febrero pasado, en territorio nacional hay 60.253 refugiados, de los cuales, el 95, 14% son colombianos; es decir, un total de 57.325. Además, el país ha recibido 233.049 solicitudes de estatus de refugiados.

La preocupación por el aumento de colombianos en el país es por sus posibles vínculos con las guerrillas del país vecino, además del aumento de la delincuencia.

Significa que alrededor de 500 colombianos llega al país cada mes. “Un día mi hija de 12 años se extravió. La policía cuando la encontró me dijo que los guerrilleros la estaban reclutando. Imagínese!”, exclamó Carlos Quintero, vendedor de empanadas en el sector de El Ejido, pero vive en Ibarra con su familia.

“Cuando entraba me preguntaban de dónde era y yo les decía que venía de Colombia, entonces me decían que ya no necesitaban gente”, afirma Carlos. Él se compró un horno para cocinar pan de yuca, buñuelos y panes hojaldradros y venderlos en los parques de Quito, porque nadie le quería ofrecer trabajo.

La mayoría de colombianos se asentaron en Quito, Guayaquil, Santo Domingo de los Colorados y Manta. A pesar de los prejuicios que discriminan a los compatriotas los colombianos son preferidos por los empleadores por sus condiciones de comerciantes y su sentido de la atención al cliente. Estos migrantes trabajan en áreas como impulsadores, vendedores ambulantes de bisutería y cosméticos, artistas callejeros como cantantes y acróbatas. Pero, el sector culinario es el que ejerce más plazas de trabajo, especialmente en los Food Truck o vendedores de pinchos, arepas, hamburguesas y menestras en los exteriores de centros comerciales.  

“Antes yo decía que venía a Ecuador a buscar empleo en lo que sea. Eso sí, menos vender el cuerpo, cónchale. A eso no he venido”, dice Ana (nombre protegido)

"Se ha creado un concepto del colombiano, como matón, guerrillero, narco y se lo generaliza, en parte es comprensible, pero no todos somos lo mismo", afirma Lina Rodríguez, vendedora de cosméticos en los exteriores del Centro Comercial Iñaquito, que junto a su Camilo Zúñiga también venden pinchos.

Puestos de venta de comida de venezolanos y colombianos en el parque La Carolina. Foto: J.P

Explotación laboral

La prostitución es una zona de trabajo donde la mayoría de migrantes mujeres colombianas, venezolanas y cubanas acceden para tener ingresos económicos. En el caso de los hombres es a través de redes de trabajadoras sexuales y en el caso de los hombres son empleos ficticios.

“Antes yo decía que venía a Ecuador a buscar empleo en lo que sea. Eso sí, menos vender el cuerpo, cónchale. A eso no he venido”, dice Ana (nombre protegido). Caraqueña de piel trigueña, pelo zambo y figura delgada, que vive en un cuarto con dos compañeras más en el Sector de La Marín, en el centro de Quito.

Según cifras del Ministerio del Interior un 15% de colombianos participan en  formas delictivas de crimen organizado, como secuestros, sicariato y narcolavado. Por lo que, los prejuicios para contratarlos laboralmente cierras plazas de trabajo. Y el ingreso de ventas como vendedores ambulantes no les alcanza.

Ellos se prostituyen, pero en redes sociales o páginas web figuran como masajistas eróticos profesionales. La cuota por cliente es de $40, sin importar si son mujeres u hombres. “No tengo visa de trabajo, aunque en Venezuela era enfermero. Tengo solo la visa de turista. Fui a buscar trabajo en hospitales, pero nadie me quiso ayudar, entonces ingresé a los masajes”, afirma Ricardo (nombre protegido).

A pesar de eso, la mayoría de extranjeros ilegales en el país prefieren ser vendedores informales, porque sufren de explotación laboran el puestos de trabajo formales. “Era ayudante en un local de venta de shawarma más arribita de aquí (Av. Colón), pero me pagaba $30 semanal por más de 6 horas”, explica Rosa Martínez, ciudadana cubana.

Rosa ahora es vendedora de pinchos en la Av. 10 de agosto. Afirma que la prostitución fue una de sus opciones, también la ejerció hasta comprarse un asadero de pinchos para vender. El problema explica es que no tienen visa o documentos legales para estar en Ecuador entonces los empleadores se abusan y los explotan.

“Me sale más conveniente pasar escondido en un camión cargadores de celulares, audífonos, cosméticos, estuches, y otras cosas que trabajar como vendedora en una vitrina. Me ven la cara, no me daban pasajes, ni para la comida, me pagaban cerca de $150 mensuales”, cuenta Lorena González, ciudadana colombiana.

Vendedores colombianos de bisutería y dispositivos de celular. Foto: J.P 

Pero, la forma más visible de explotación laboral de los migrantes es en las zonas rosa. En los exteriores de los bares de La Mariscal, en Quito venezolanos, cubanos, colombianos y peruanos entregan flyers publicitarios de los centros de diversión o tratan de convencer a los visitantes por más de ocho horas diarias.

“No me pagan el salario básico. Solo me alcanza para la renta y la comida. Pero es mejor a no tener nada”, afirma Roberto (nombre protegido), ciudadano cubano de 32 años que trabaja como promotor de bares de la zona, además hace la limpieza, entre otras cosas.

 Las fuentes no quisieron revelar cuanto es la comisión por llevar clientes en los bares que trabajan, porque temen a los espías de migración.

Plaza Foch, zona rosa de Quito, lugar  de trabajo para colombianos, cubanos y venezolanos como impulsadores. Foto: J.P 

Derechos ausentes

El sueño de la mayoría de migrantes extranjeros ilegales en el país fue el cambio de profesionales a vendedores informales, porque por sus irregularidades en los papeles sufren de explotación laboral. Sin embargo, son un problema para los Municipios que mediante ordenanzas prohíben los puestos de comida ambulantes o el comercio informal.

“El único documento habilitante para el ejercicio de la actividad económica de los trabajadores autónomos en los espacio de uso público será el destinado por el Municipio del Distrito Metropolitano de Quito, en el caso de ser vendedores ambulantes se le otorgará la Agencia de Coordinación Distrital del Comercio”, estipula la Ordenanza Municipal No. 0280 para las actividades de servicio de los trabajadores informales.

Sin embargo, los migrantes no cuentan con los recursos  necesarios para pagar el valor mínimo establecido por los municipios para el ejercicio de su actividad comercial o de servicio. Pero, se exponen a la multa del pago desde 3% a 20% de una remuneración básica unificada, según el tipo de sanción leve, grave o muy grave.

El ex canciller Patiño aseveró en septiembre del 2016 que los esfuerzos del Gobierno se han concentrado en estructurar mecanismos legales y operativos para garantizar la vigencia efectiva de los derechos humanos de los ciudadanos extranjeros que residen en el país, incluida la inserción plena en la sociedad ecuatoriana y la prestación de servicios públicos sin distinción.

La Ley de Movilidad, aprobada hace apenas cuatro meses, garantiza el derecho al trabajo y a la seguridad social de los extranjeros que residen en Ecuador de forma regular. “Era ingeniero en informática, pero ahora vendo chaulafán con cola a $1. Es esto o nada”, afirma Álvaro Peña, venezolano de 28 años, que vende en el Sector de la Shyris.

Por consiguiente, Ecuador se convirtió en el sueño de empleo para migrantes colombianos, venezolanos y cubanos en su mayoría, pero además residen peruanos, haitianos, chilenos, entre otros. Esto ha generado el aumento de empleos emergentes como vendedores de comida, electrónica, aparatos de celulares, bisutería, cosméticos, y prostitución en su mayoría.

Pablo José Iturralde, gerente del Centro de Derechos Económicos y Sociales en Quito, afirma que más del 60% de la población migrante tiene estudios universitarios, pero no tienen dinero para avalar su título y si lo hacen, sufren discriminación laboral. Entonces, prefieren ser vendedores de comida, panaderos, choferes, limpia parabrisas o empleados domésticos.

Pablo especialista en Derecho Laboral, indicó que la ley prohíbe contratar extranjeros que no estén legalmente en el país, por temor a sufrir alguna sanción por parte de migración. Además, que los empleadores saben que no pueden denunciarlos porque si no les deportan.

Explica que según una investigación de empleos inadecuados para extranjeros a los guardias les pagan usualmente $20 diarios, a un extranjero ilegal $10. Como jornaleros ganan $8 diarios. $150 en bares o restaurantes, pero ganan $250 como vendedores ambulantes.   

Tarifas de la Ordenanza Municipio Quito No. 0280 

NOTA: Hasta la edición de este reportaje no se pudo conseguir entrevistas con los limpia parabrisas, porque no aceptaron ser grabados o dar declaraciones. Pero, según un sondeo la mayoría son colombianos y cubanos.

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