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¡Perro mundo! Cifuentes en modo zombi y la familia revuelta

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07/04/2018 23:42 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Crónica 4: Higiene personal, escuchar detrás de la puerta, Rajoy con la niña asesina, regeneración naranja, caos podemita y el mayordomo Sánchez

 por Lope, el mejor amigo del hombre

Desde que mi nuevo amo me trajo a casa, hemos salido a pasear varias veces al día. Nada más llegar, me puso un collar y, antes de cada salida, me engancha a una correa. ¡No sé por qué! Estoy acostumbrado a andar por ahí sin que me atropelle un coche. Mi antiguo amo me enseñó a calcular la distancia del vehículo visualmente y a cruzar a 80 por hora —como decía él—. En cambio, el nuevo trata de convencerme para que lo haga por un paso de cebra o con el semáforo en verde. No se cansa de repetir que ya no soy un perro callejero. Lo contrario a lo que sostiene su madre, sustituyendo “perro” por “chucho”, claro.

Cada vez que salimos a pasear, mi amo se empeña en que tengo que hacer pis y caca, y no regresamos a casa hasta conseguirlo. Después de cada deposición, él recoge mis excrementos con una bolsa negra que deja luego en la papelera. Mi antiguo amo nunca hizo eso. ¡Cada uno tiene sus manías!

Desde que llegué a mi nueva vida, hemos hecho la misma operación a diario. Sin embargo, hoy solo hemos salido antes de desayunar. Después, nada. Así que, cuando me dio el apretón del medio día, me fui al cuarto de baño, donde había visto que mi amo lo hacía y me subí al inodoro, intentando mantenerme encima a cuatro patas y culete en medio, pero no paraba de caerme al suelo una y otra vez.  A punto estuve de resbalarme hacia dentro. Sin duda tenía que practicar con más tiempo. El apretón era incontenible y no me quedó otra que hacer cacotas junto a la taza del váter y la pared. A continuación, marqué el lado opuesto con un pisote largo levantando la patita, lo normal en un perro, vamos.

De inmediato comprobé que de nuevo había metido la pata a fondo. Entró en el baño la madre de mi amo, y se horrorizó. Me persiguió hasta el cuarto de estar, abrió la puerta y me dio una patada en el culo —literalmente—. Sin darme tiempo a reaccionar, me dejó encerrado en el jardín. De nada sirvió que lloriquease con la trufa pegada a la cristalera pidiendo perdón. Al contrario, dijo que si babeaba el cristal se me iba a caer el pelo. ¡Eso me preocupó! Aún hacía frío para ir por ahí en pelotas, como decía mi difunto amo cada vez que pasábamos por Caritas pidiendo ropa y le contestaban que volviera otro día.

Nunca había escuchado detrás de una puerta porque viviendo en la calle no hay puertas que cerrar. Cuando dormía en cajero automático, sí, pero… ¡¿qué iba a escuchar en mitad de la noche con un frío que pelaba?! Lo único audible era el ruido de las tripas de mi difunto, si me acurrucaba en su regazo. Aunque como él decía, para todo hay una primera vez.

El caso es que, después de ser arrojado de casa abruptamente, no me quedó otra que escuchar detrás de la puerta principal. Al ser de madera, la ama-madre no podía verme. Necesitaba saber si mi amo estaba dentro para pedirle ayuda. Y en efecto, estaba en alguna parte hablando por teléfono. Lo deduje porque no oía a nadie contestarle. Y si no hablaba por el móvil, entonces estaba hablando solo. Eso hubiera sido un mal síntoma, como decía mi difunto. Lo más razonable es que hablará por teléfono.

El máster falso de Cifuentes era un búmeran —comentaba con su interlocutor—. Al principio les dio oxígeno, pero con la ocurrencia del PSOE de ponerle a Cifuentes una moción de censura, a Ciudadanos se le había convertido en una china en el zapato. Si se descuidaban, la comisión de investigación llegaba después de la moción. ¡Un pan con unas tortas! —como decía su madre, bromeó mi amo—. La cosa era que estaban más pillados que la leche y rayando en el ridículo por Twitter y en la calle. De ninguna manera podían apoyar la moción de censura de los socialistas con Podemos. ¡Solo faltaría que le entregaran Madrid a la izquierda! Sus votantes los apedreaban por no decir otra cosa más gruesa —dijo mi amo a su interlocutor—. Sin embargo, que la Universidad reconociera la falsificación de documentos daba un giro positivo a la situación. Al denunciar la Rey Juan Carlos indicios de delito ante la fiscalía, ellos tenían vía libre para forzar al PP a que cambiase a Cifuentes por un repuesto, amenazando con la comisión. De ese modo, Ciudadanos salvaba el culo. El PSOE se quedaba sin presidenta para su moción de censura y Podemos, ¡a dar por cuuulo a otra parte! —dijo con retintín.

Mi amo se las prometía muy felices, según apostilló su padre que también había oído la conversación —no sé si detrás de una puerta como yo, o qué—. La presidenta Cifuentes no va a dimitir ni en broma, hijo, y nosotros seguiremos adelante con la moción de censura. ¡Se siente! —bromeó—. Lo tenéis crudo en Ciudadanos. Esta vez no os queda otra que retrataros ante la ciudadanía. O estáis con nosotros en la moción, o seguís de muleta, como dice tu perro —el padre me citó partiéndose de risa.

¡Mira quién fue a hablar! —le faltó tiempo a mi amo para saltar—. Sois vosotros quienes lo tenéis peor en intención de voto, no solo en Madrid, sino en el resto del país. Os atrevéis con Cifuentes porque os sale gratis. Pero no hay huevos para ponerle una moción a Rajoy, a pesar de la mierda que lleva en la mochila. Claro que, para eeeso… —dijo mi amo con recochineo— tendríais que apoyaros en Podemos y en los independentistas, ¿no? Ya le gustaría a Sánchez, pero si pica, sabe que Iglesias se lo merienda en las próximas elecciones. Eso, y la que iban a montarle algunos barones con la niña Susana en primera fila —siguió mi amo en tono jocoso metiendo el dedo en la llaga de su padre—. ¡Así que no me cuentes milongas! Lo de ponerle una moción a Cifuentes es postureo, padre. Con Gabilondo tenéis poco recorrido, ¡y lo sabes!

Sí, hijo, por supuesto, ya sé que no apoyaréis la moción para no enfadar a vuestros votantes de derechas que, hoy están con vosotros en intención de voto, y mañana volverán al PP para salvar a España del PSOE y Podemos. Ya sabes… lo de “yo o el caos” que se le da tan bien a Rajoy.

Mi amo apenas le dejó terminar, echándole en cara que el PSOE solo quería desgastar a Ciudadanos con la moción de censura a Cifuentes y, de paso, convertir en actor de reparto a Pablo Iglesias, intentando comerle la tostada. ¡De ilusión también se vive, padre! Y no digamos vuestro candidato y la colección de cerebros que lo acompañan en Ferraz —ironizó mi amo dándole un repaso a la totalidad—. Igual quedáis los cuartos en las próximas Generales. ¿Cómo lo ves?

Hay que darle la razón a Cifuentes —intervino la hermana de mi amo con sorna—. No se ha cortado un pelo diciendo en Sevilla que “si Ciudadanos se atreve, que se sume a PSOE y a Podemos en la moción de censura”. ¡No tenéis huevos de ir a por la zombi, hermanittto!

Rajoy respalda a Cifuentes en la foto —aseguró la madre—. Después de apuñalarla con el máster, la mantendrá en la UCI hasta que le convenga

¿Tú crees, hemanittta? Te adelantó que vamos a poner al PP en un brete. O en 48 horas apoyan una comisión de investigación en la Asamblea o…

¿O qué? —intervino de repente la madre—. A ver qué vais a hacer, si el PP se pasa vuestro ultimátum por donde yo te diga.

Tranqui, madre, —se anticipó la hermana partiéndose de risa—. Se pillarán una pataleta mediática y luego seguirán de muleta del PP.

Sin que sirva de precedente —dijo la madre desconcertando a todos—, coincido con tu hermana en que no tenéis lo que hay que tener para dejar caer a Cifuentes. Si el PP pasa de vosotros, seguiréis lloriqueando como nenazas con lo de la comisión de investigación que, con suerte, la apoyará Podemos solo.

¡No lo dudes, madre! —salió al paso la hermana—. Todo lo que haga falta para echar al PP de las instituciones.

Rajoy respalda a Cifuentes en la foto —aseguró la madre—. Después de apuñalarla con el máster, la mantendrá en la UCI hasta que le convenga. Pero Cifuentes no será candidata en las próximas. Rajoy sabe lo que se hace. Ahora no la dejarán caer, en cambio, a vosotros sí intentarán despeñaros por las encuestas —sentenció la madre en tono irónico.

Pues te equivocas, madre, el PP ya ha contestado que sí apoyará nuestra comisión de investigación —le espetó mi amo que parecía tener información de última hora.

Seguro que han llegado a un acuerdo con vosotros para jugárosla luego —intervino el padre, recuperando el buen humor con la noticia—. ¿Qué, si no? ¡Ya hay que ser panolis para creerse al PP!

Hermanito, se os puede atragantar tanto blablablá regenerativo —ironizó la hermana—. En cuanto a los tuyos, papá, tengo que darle la razón a mi hermano. Con Geyperman, quizá en otra vida lleguéis a la Moncloa. Y con Nosferatu Gabilondo presentando la moción de censura, ¡ni te cuento el exitazo! Con un poco de suerte, Cifuentes dimite antes de que Gabilondo nos duerma con su discurso de censura. Y bien mirado… —reflexionó la hija sobre la marcha— esa dimisión sería un balón de oxígeno para los naranjas, ¿no, papá?

¡Cría cuervos…! —exclamó el padre.

¡Quien ríe úuultimo…! —respondió mi amo.

Ni de coña imagines que vais a llegar a la Moncloa —apostilló la madre, imitando el estilo de su hija—. Por malo que sea Mariano es más inteligente que el saco de vanidad de vuestro líder, ¡hijo mío! Es cierto que no me gustan ni Rajoy ni su niña “asesina”, pero no me cabe duda de que son preferibles al caos podemita con su mayordomo Sánchez. Y en cuanto a ti, niña, a ver si ordenas tu cuarto, que es una leonera, y te dejas de activismo en Twitter. Tú, mucho predicamento reivindicativo-progre y poca colaboración con la asistenta.

Solo te falta llamarme “pija-progre”, como dice tu periodista de cabecera, madre —soltó la hija con ironía.

Pues… ya que lo dicesss… —le rebotó la madre.

De repente, se abrió la puerta de la casa y yo casi me caigo porque estaba con la oreja del todo pegada a la cerradura. Mi amo me preguntó qué hacía allí escuchando. ¡Solo le faltaba que yo fuera un infiltrado de Podemos! —bromeó.

De inmediato su madre lo puso al día sobre mi asunto de higiene personal.

Mi amo se lo tomó bien y me acarició la cabeza —obviamente no tenía ni idea de lo mucho que me molestaba eso—. Restó importancia a mi desliz higiénico y admitió que era culpa suya por no haberme sacado. Mi amo es un buen tipo, ¿no?

Su hermana me estrechó la patita y dijo que yo era un perro de flipe. Seguro que acababa usando el váter sin mear fuera, bajando la tapa después y tirando de la cadena. ¡No como otros! —exclamó mirando a su padre y a mi amo.

Mi colega mimado estaba tan celoso que se hizo un pis en la alfombra, sin que nadie lo viera —salvo yo—, y a continuación empezó a ladrar estrepitosamente junto al pisote, llamando la atención de la ama-madre y luego mirándome de forma acusadora. Por si acaso, me senté para proteger mi trasero de una posible agresión materna.


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Lope Lopez (7 noticias)
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