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Pídala Cantando/LVI

06/07/2013 10:16 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El lector habitual Christian Guisa me pidió que rescatara este texto, publicado en el fenecido sitio de cinevertigo.com, para prepararse ahora que vaya a ver otro gran western: El Llanero Solitario ... Servido.

El sheriff John T. Chance (John Wayne) tiene que evitar que Joe Burdette (Claude Akins), quien ha asesinado a mansalva a un pacífico ciudadano, sea liberado por los esbirros de su poderoso hermanito Nathan (John Russell). Chance es ayudado solamente por un anciano cojo (Walter Brennan), un alguacil alcohólico (Dean Martin) y un joven e impetuoso pistolero (Ricki Nelson). Además, Chance tendrá que resolver sus problemas sentimentales con una guapa y sexi tahúra (Angie Dickinson). Río Bravo (Ídem, EU, 1959) es, ni dudarlo, una de las películas del oeste más memorables de todos los tiempos. Dirigido por el maestro Howard Hawks, estamos ante un formidable western lleno de acción, buen humor y riquísimos personajes típicamente hawksianos. Es notable, por ejemplo, cómo Hawks maneja al viejo Duke, quien recibe varias lecciones de buen comportamiento por parte del jovencito Nelson. Por si fuera poco, el Duke se ve obligado a enfrentarse por primera vez a una mujer activa e independiente encarnada por la Dickinson, la futura mujer policía. En la película abundan las grandes escenas pero, entre todos ellas, destaca el prólogo, una pequeña obra maestra de lenguaje fílmico en estado puro. En éste, Hawks narra sólo con imágenes, acompañadas por la excelente música de Dimitri Tiomkin, el momento en el que Joe asesina a su indefensa victima para luego ser capturado por Chance con la ayuda de su inesperado aliado, el paria borrachín Dude (es decir, Martin). Esta secuencia es una perfecta coreografía de movimientos, miradas, balazos y golpes. Todo el reparto esta a la altura del mito que cada uno de los actores personifica. Brillan un Dean Martin maduro e irreconocible, un anciano Walter Brennan inolvidable y, por supuesto, el Duke encarnando a uno de sus personajes emblemáticos. Ver a John Wayne caminar por las calles del pueblo con una carabina en la mano y las pistolas colgando en sus caderas es un espectáculo cinefílico imposible de olvidar. Y es que el Duke nació para esto precisamente, para encarnar al duro sheriff de los violentos pueblos del lejano oeste y en esta cinta, dirigida por el especialista Hawks, el viejo vaquero alcanza un nivel mítico apenas comparable con algún otro filme del mismo Hawks ( Río Rojo , 1948) o del otro gran maestro Ford ( Más Corazón que Odio /1956).

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A estas alturas del juego, Hawks ya era un maestro reconocido y experimentado, y aquí -en las escasas pero explosivas escenas de acción, en los vivaces diálogos, en el manejo de las típicas rivalidades de su héroes y villanos- demuestra toda la dimensión de su talento. Río Bravo es el punto más alto de muchos de los involucrados en la cinta y una pieza maestra del género. Un filme excepcional que hay que volver a ver de vez en cuando, para recordar de qué se trata el buen cine.


Sobre esta noticia

Autor:
Cinevertigo (1061 noticias)
Fuente:
cinevertigo.blogspot.com
Visitas:
307
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Distribución gratuita
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