Globedia.com

×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Estados Mexicanos escriba una noticia?

Plasma Orozco su esencia como hombre culto, sensible y justo

26/02/2011 04:02 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El muralista jalisciense, José Clemente Orozco, deja un impresionante legado al arte en el mundo, pero sobre todo su obra lo hace trascender como un hombre que cumple su propia pasión al mostrar su sensibilidad por las causas sociales. Orozco tenía claro cuál era su misión en la tierra y logró cumplirla en grande al convertirse en uno de los exponentes más importantes de la reflexión humana mediante el arte más puro, simbolizando al fuego para purificar el caos y elevar la conciencia. En entrevista con Notimex, la psicóloga y crítica de arte, Clarisa Orozco Farías, nieta del pintor, compartió que su abuelo fue un hombre muy dedicado al trabajo, organizado, tranquilo, metódico, austero y “con un bagaje cultural impresionante porque leía mucho”. Consideró que la riqueza del legado de Orozco es precisamente por esa combinación que hacía de su sensibilidad y el gran conocimiento que poseía. “Él tenía la capacidad de la realización plástica más un bagaje cultural para tener cosas que decir”, recalcó. Resaltó que el muralista trabajó muchísimo gracias a su disciplina, “no tuvo tiempo de andar en lo social, porque si se hubiera dedicado a la bohemia nos hubiéramos quedado con la mitad de la producción plástica que logró”. Manifestó que el pintor, quien nació en Zapotlán (ahora Ciudad Guzmán) en 1883, siempre plasmó lo que quiso en porque defendía a capa y espada la libertad de expresión. “Nunca perteneció a ningún partido político, porque sabía que podía comprometerse”, aseveró. Recordó que Orozco pintó a la justicia humana y divina, a la esencia de la mexicanidad. Plasmó murales en 17 recintos o edificios, con diferentes secciones, tanto en México como en Estados Unidos. “En ningún mural hay una narrativa, no hay un hecho histórico como narración, simplemente hay una idea de la justicia, la mexicanidad, la belleza, porque el lenguaje es estético en forma de colores, como decía mi abuelito se plasma lo que se tiene en mente”, dijo. Añadió que Orozco tenía una conceptualización y la podía bajar, como del internet pero plasmado, era la energía creando materia. “Soy psicóloga y sé que cuando todos entramos en un proceso creativo entramos en estados alterados de conciencia de manera natural”, acotó. Por ello, comentó, a Orozco le gustaba trabajar en silencio porque necesitaba la concentración, “tomaba su inspiración como algo sublime que viene de algo superior porque en ese estado el artista lo transforma, pierde la noción del tiempo”. Con respecto al fuego como característica peculiar de su obra, señaló que su madre Rosita Farías de Orozco, esposa del hijo mayor del destacado pintor, hizo un análisis perfecto de ese especial interés del maestro. “De acuerdo a anécdotas familiares dadas a conocer a mi madre, cuando mi abuelito estaba chiquito, menos de tres años, miraba con mucha atención al volcán de Colima, que en ese tiempo estaba demasiado activo y el resultado fue que se improntó”, mencionó. Refirió que su madre, esposa de Clemente Humberto (hijo), empezó la historia del niño Orozco titulada “El pequeño Prometeo”, ya que en la mitología Prometeo es quien roba el fuego a los dioses para dárselo a los hombres y es castigado por ese atrevimiento. “Orozco toma el fuego que lo improntó (lo marcó para toda la vida) para entregárselo a los hombres a través de sus murales, con el sentido de la justicia, como una crítica social muy fuerte”, agregó. Otro aspecto que destacó del muralista es que antes de cumplir los 20 años perdió una mano. “Perdió dos dedos un septiembre experimentando con pólvora y como no hay antibióticos tan potentes como ahora y tiene que perder la mano”, explicó. Indicó que lo sorprendente es que toda su obra la hizo con una mano y aún así subía andamios peligrosos para hacer sus murales. “Hace toda una superación de ese hecho, no se acomplejó por ello, pero tampoco lo usaba como arma para causar lástima”, aseguró. Orozco está considerado como uno de los más destacados muralistas desde los tiempos del renacimiento y siempre estuvo comprometido con las causas sociales y la penosa situación del indígena. Su obra se enmarca en el grupo de pintores mexicanos, junto a Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros. Estos muralistas expresionistas anticiparon las tendencias neo representativas o neo icónicas que se dieron hacia 1960. Sin embargo, a diferencia de Rivera y Siqueiros, Orozco retrata la condición humana de forma apolítica, ya que este ilustre jalisciense se interesa por valores universales y no insiste tanto en valores nacionales. De esta forma, sus imágenes más características comuniquen la capacidad del hombre de controlar su destino y su libertad ante los efectos determinantes de la historia, la religión y la tecnología. José Clemente Orozco (23 de noviembre de 1883-7 de septiembre de 1949), se graduó en la Escuela Nacional de Agricultura, estudió más tarde matemáticas y dibujo arquitectónico.

Más sobre

Sobre esta noticia

Autor:
Estados Mexicanos (36803 noticias)
Visitas:
299
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Copyright autor
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.