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Plasmó Mariano Azuela ideales de justicia social en su obra

28/02/2011 06:18 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Considerado el iniciador de la novela de la Revolución por obras como "Los de abajo", "Nueva burguesa" y "Los caciques", el escritor mexicano Mariano Azuela murió el 1 de marzo de 1952 y sus restos descansan en la Rotonda de las Personas Ilustres, de esta capital. El autor de “Los fracasados” nació el 1 de enero de 1873, en Lagos de Moreno, Jalisco. Hijo de un modesto comerciante, Mariano realizó sus estudios en su ciudad natal y obtuvo el título de médico en 1849, profesión que no abandonó a lo largo de su vida. Ligado a los episodios político-sociales de la Revolución Mexicana, Mariano fue nombrado Jefe Político de Lagos de Moreno durante el gobierno de Francisco I Madero. Posteriormente se adhirió a los ideales de Francisco Villa. Sin embargo, la derrota del llamado “Centauro del Norte”, lo obligó a marchar a Texas, Estados Unidos, país del que regresó en 1916. En esos años se retiró de la política y dedicarse a otra de sus grandes pasiones: la novela. Azuela surgió en la literatura a la sombra del naturalismo francés. En 1893 publicó "Impresiones de un estudiante", cuentos en los que reveló su simpatía por las víctimas de una sociedad injusta, tema constante en todas sus obras. Su primera novela "María Luisa" (1907) es una historia trágica de amor, en "Los fracasados" (1908), muestra la impotencia de los idealistas ante la sordidez de los que manejan el mundo político. En 1911 comenzó a escribir la que sería la primera novela de la Revolución: "Los de abajo", la cual fue publicada hasta 1915. Catalogada como antiepopéyica, en esta obra Azuela retrató momentos trágicos, en los que los ideales de justicia se transforman en un inercia de lucha e incluso transmite su propia decepción y la protesta del intelectual frente a la masificación que se identifica con la barbarie. "Los caciques", "Las moscas", "Domitilo quiere ser diputado" y "Las tribulaciones de una familia decente", son otras obras con las que el escritor contribuye a la novela de la Revolución. En un movimiento que atrajo la atención de la crítica, Mariano renovó su técnica novelística con "La malhora" (1923), que según los expertos abrió nuevos cauces a la narrativa de su época. La vida de una mujer, que rueda víctima de un destino fatal, le sirvió para crear una obra típicamente nacionalista, en la que la vida de México y la crítica de la sociedad capitalista son paralelas. En "La luciérnaga" (1932), Azuela retrató psicologías y costumbres de diversos estratos sociales. También escribió novelas históricas y políticas, como "Pedro Moreno el insurgente" (1933), "San Gabriel de Valdivia" (1938), "La marchanta" (1944), "La mujer domada" (1949) y "Nueva burguesa". Las diversas conferencias que el escritor impartió en el Colegio Nacional fueron publicadas en "Cien años de novela mexicana" (1947). Liberal y cristiano, Azuela mostró siempre en su obra un ideal de justicia social, un sentido de piedad por los humildes y odio a los poderosos y advenedizos; supo captar la esencia mexicana y pintar, a grandes pinceladas, el cuadro política-social de su tiempo. En reconocimiento a su prolífica e innovadora obra el Ateneo Nacional de Ciencias y Artes le otorgó el Premio Literatura en 1941 y dos años después fue nombrado miembro fundador del Colegio Nacional. Mariano Azuela, quien con su estilo sobrio creó la novela de la revolución, fue el auténtico precursor de la generación de 1940.


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