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La Plazuela 27 de Septiembre, 90 años de su bautizo

29/09/2011 02:09 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

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José Armando Infante

Cronista de Los Mochis

Mucho se ha discutido acerca del origen de la Plazuela 27 de Septiembre, espacio emblemático de la ciudad de Los Mochis. Los más, refieren que como tal subsiste desde 1922, año en que según afirman la familia Johnston donó a la ciudad y al municipio este espacio, junto con el terreno donde se construyó la parroquia del Sagrado Corazón.

Atractiva la versión, pero falsa, al menos imprecisa. Esta donación, que después se formalizaría por una simbólica venta en 50 pesos del terreno de la Plazuela, aunque al parecer nunca salieron los papeles respectivos, pero sí la referencia, se dio desde el año de 1919.

La plaza sin nombre

Ese año aún quedaba ecos de la Revolución, aunque esta zona estaba prácticamente pacificada, si bien aún pervivían en la mente de sus pobladores las expediciones de Bachomo que dejaron una estela de muertes, de saqueos y de terror.

No era nada del otro mundo. La parroquia todavía no iniciaba su construcción, pues las damas devotas se organizaban para hacer colectas por medio de rifas, kermeses y tómbolas. Don Agnes, la esposa de don Benjamin F. Johnston, había prometido poner por su parte una cantidad igual a la que recolectaran, a pesar de que ella no profesaba la religión católica.

En el terreno de la plaza se plantaron unos arbolitos, ceibas las primeras, y otras plantas de ornato. Apenas se dibujaba el trazo, pero la chiquillada tomaba el espacio como un parquecito que era el escenario para sus juegos.

El síndico de 1920, don Daniel Ascencio, se dice que tomó como suya la causa de la plazuela y se dedicó a ocupar su tiempo y esfuerzos en mejorar las condiciones del lugar y hasta un pequeño kiosco de madera lució en el centro de la plaza.

Pero nombre, nombre. No. No había tal.

El centenario de la consumación de la Independencia

Al llegar el año de 1921, o más bien en la víspera, el gobierno federal, encabezado por el Gral. Álvaro Obregón, tomó la fecha del centenario de la consumación de la Independencia y quiso emular el resplandor que logró Porfirio Díaz con las fiestas del Centenario en 1910. Se proyectaron obras, festejos, actos cívicos y, sobre todo, se buscaba recordar a los hombres que nos dieron patria.

No faltaron las polémicas: que si ahora que debían concentrarse los esfuerzos del país en su reconstrucción, se debía gastar la pólvora en los infiernitos de las celebraciones, sólo para competir con don Porfirio; que si no había duda con Hidalgo, Morelos, doña Josefa, Allende y Aldama, ¿a quiénes se debía vitorear con la consumación? ¿A Guerrero? ¿A Iturbide? ¿A ambos? ¿O a quién?

Por supuesto que la polémica se centró en Agustín de Iturbide, ese héroe proscrito que luego se proclamó emperador y que manipuló la ingenuidad política de los mexicanos. Iturbide, que parecía haber llegado a encabezar el ejército Trigarante más bien como una componenda política y no como la expresión culminante de un movimiento independentista triunfador, pues sus orígenes realistas daban más bien la pauta que con la Independencia de México se pretendía preservar una serie de intereses de los españoles y sus capitales, así como los de la iglesia, en tierras americanas.

El tema, desde siempre, ya era causa de escozor en las discusiones para interpretar la historia; pero en una celebración centenaria, no cabían tantos detalles, y a nivel nacional se lanzó una convocatoria para que todos se unieran a celebrar a nuestros héroes y, por supuesto, a la independencia que se consiguió, al menos de manera formal, aquel 27 de septiembre de 1921.

El nombre de la Plazuela

El municipio de Ahome, estrechamente ligado al presidente Álvaro Obregón, se sintió comprometidos a participar en esta celebración centenaria. Hay que recordar que, al año siguiente, en una visita de Obregón cuando iba de paso para hacer entrega de un reloj de obsequio para ciudad Cajeme, las autoridades encabezadas por don Ramón C. López le pidieron que el obsequio se quedara aquí, teniendo Cajeme sin duda otra oportunidad para un presente semejante. Obregón cedió ese reloj de cuatro caras, que finalmente fue instalado en el entonces palacio municipal, hoy el edificio de la sindicatura de Ahome, en el pueblo señorial de ese nombre.

¿Pero cómo participaría el municipio? La plazuela, entonces sin nombre, fue la respuesta. Así que se realizó la iniciativa correspondiente y se le impuso el nombre de "27 de Septiembre", para recordar así la fecha de la consumación de la Independencia. Y no sólo eso, pues al espacio que se utilizaba para encuentros deportivos, se le impuso el nombre de Estadio Iturbide, con el que se recordaba al discutido general realista que se cambió a la causa insurgente y proclamó la independencia e hizo su entrada en la ciudad de México con todo y ejército Trigarante, aunque después quiso y fue emperador de México para salir desterrado, regresar de su exilio para ser aprehendido y fusilado por traición y otros cargos a los que no se les buscó demasiado, pues el asunto era mandarlo al único lugar posible para los enemigos de la patria: la muerte.

¿Qué siguió con Iturbide? Fue tumbado del altar de los héroes y difícilmente tenemos calles, plazas y placas que lo recuerden. Pero los de Ahome, los de Los Mochis, poco sabían de sutilezas históricas y pusieron en paquete la celebración y el Estadio recibió el nombre del héroe negro de la historia de la Independencia.

De eso ya hace 90 años. El Estadio pasó a mejor vida. Se construyó el estadio Mochis, por la avenida Rendón y Zaragoza, mismo que después fue sustituido por el actual Emilio Ibarra Almada.

Esos espacios luego fueron detentados por particulares. ¿Cómo fue que siendo del municipio pasaron a manos privadas? Bueno, ésa es otra historia sobre la que sería bueno investigar.

Por lo pronto diremos que subsiste la Plazuela 27 de Septiembre, que este 27 de septiembre de 2011 cumplió 90 años de su bautizo. El Ayuntamiento, a través del IMAC realizó un festejo (por la consumación de la Independencia) que incluyó bailables regionales, mariachi, cantantes de música mexicana y juegos pirotécnicos, todo con la tradicional alegría de las fiestas patrias. ¡Felicidades, Plazuela!


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Autor:
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Fuente:
amanecersinaloa.com
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Tipo:
Reportaje
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