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Plegaria de Michoacán / Hugo Rangel Vargas

03/11/2013 13:45 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

imagePor Hugo Rangel Vargas*

Urbi et orbi, bendición solemne que el pontífice católico proclama a la ciudad y al mundo cada 25 de diciembre, es la herencia de las proclamas de los antiguos emperadores romanos; hoy, sin embargo devenida, al parecer, en un patético émulo protagonizado por el gobernador de Michoacán apenas el pasado domingo 27 de octubre. Apostado en el centro de su principado recién recuperado, el gobernador Vallejo acató asistir a la misa dominical oficiada en Catedral de Morelia, mientras la población de regiones enteras padecía calamidades.

Las letanías que fueron parte de las horas de angustia que vivieron los michoacanos en la noche de aquel sábado y el amanecer del domingo, estaban distantes de la sobriedad de un gobernador que acudía a la reafirmación de la fe y la moral privada de su religión, mientras los ciudadanos a quienes gobierna reclamaban de él, manifestaciones efectivas e inmediatas de acción pública.

La inmortal letra de Antonio Machado, en su poema "Cantares", bien pudo retumbar como eco silente en los oídos de un gobernador que se negó a dar declaraciones públicas a su salida de Catedral, quizá sabiendo que "de nada le sirve rezar", si es que sólo pretende llenar con plegarias el vacío de decisiones y mensajes claros y de certidumbre a los michoacanos. "Estado fallido" no es la letanía del rezo de un misal, pero sí es la consigna de una opinión pública que no avizora ni el más mínimo intento de autocrítica o cambio de rumbo en un Michoacán lacerado por diversos males.

No se ha sabido si Fausto Vallejo acudió al confesionario, y de ser así, no se sabrán las revelaciones que manifestó ante el sacerdote, quien está obligado a guardar el voto del secreto de confesión; sin embargo, ante la sociedad michoacana ha sido evidente la obcecada negativa a la contrición del gobernante pese a tener frente a sí una administración pública inoperante y rebasada desde muchas aristas de la realidad cotidiana.

Las plegarias de Vallejo, desarticuladas de su actuar en el gobierno, no han evitado que Michoacán sea el limbo descrito por Dante Alighieri. Y es que esta tierra que ha dado pródigos hijos y preclaros mexicanos en la vida social, cultural y política del país, está condenada a la separación con Dios y no tiene esperanza alguna de reconciliarse con él. Al menos éste parece ser el largo castigo de algún pecado que es reconocido por el propio Episcopado Mexicano en cuyo comunicado de fecha 15 de octubre señala: "¿Hasta cuándo, Señor, pediré auxilio, sin que me escuches, y denunciaré a gritos la violencia que reina, sin que vengas a salvarme?".

En esta tierra de abundante violencia también proliferan las ironías, y al César no ha sido lo del César, ni a Dios ha sido lo de Dios; ya que mientras el gobernador acude a la iglesia cuando los habitantes de su estado sufren su ausencia, el obispo de Apatzingán hace el reclamo airado de la falta de autoridad en toda una región de Michoacán abandonada a su suerte.

Otra ironía resulta de la distancia que padece Fausto de parte del Dios al que se ha postrado histriónicamente el cuatro veces alcalde de Morelia y al que ha acudido con sus mejores galas en cada proceso electoral al que se ha presentado como candidato. La deidad del flash, de la placa magnética, de la pluma y del audio; hoy sólo le retratan desdibujado, invitando con ello incluso al morbo de la prensa europea que ha dado cuenta de la caricatura de su desgobierno. Así, el pretendido uso mediático de su fe, parece revertido en reclamo; muy a pesar de que la mayoría de los michoacanos profesan el mismo credo que Vallejo.

El corolario de las plegarias de Michoacán parece acercarse a la celebración del Día de Muertos. Es probable que a esta fecha se aproximen también las exequias del poder público como factor de gobernabilidad y que esta ceremonia acuda el uso retórico de lugares comunes como el multi invocado ‘vandalismo’, que acude como calavera hueca a minimizar el correr de lágrimas y sangre de los michoacanos.

Orar por Michoacán será un consuelo de fe para los ciudadanos que profesan alguna religión. Para los laicos sólo ha sido la confesión lastimosa de una incapacidad declarada de un gobernante y de un Estado que han olvidado lo que diría Víctor Jara en la hermosa canción "Preguntitas" sobre Dios: "Hay un asunto en la Tierra más importante que Dios, y es que nadie escupa sangre pa' que otro viva mejor".

*Columna también publicada en el Cambio de Michoacán


Sobre esta noticia

Autor:
Cronicasrevista (4993 noticias)
Fuente:
grupocronicasrevista.org
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1183
Tipo:
Reportaje
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