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Presentan en exposición, en Asturias, dos obras de Joaquín Sorolla

09/08/2010 02:57 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Un par de óleos del artista plástico Joaquín Sorolla, fallecido el 10 de agosto de 1923, fueron expuestos en “Arte español recuperado por la Colección Masaveu”, exhibición inaugurada recientemente en Asturias, España. Esto fue en el pabellón que la Sociedad Tudela Veguín presentó en la Feria Internacional de Muestras, realizada en ese lugar, en donde se mostraron 17 piezas de pinturas adquiridas en el extranjero y que ya forman parte del acervo artístico nacional, lo que ha permitido su estudio, restauración y conservación. En esta colección sobresalen obras de El Greco, Joan Miró, Eliseo Meifrén y Roig, Santiago Rusiñol y Prats, Laureano Barrau y Antonio López, lo mismo que de Joaquín Sorolla, de quien se exponen: “Ciudado, no le despiertes” y “Playa de Valencia”. El pintor español Joaquín Sorolla y Bastida fue un fiel representante del luminismo, afamado porque en su obra logró reproducir de forma única la belleza de los muchos paisajes del Mediterráneo. Nacido en el seno de una familia modesta el 27 de febrero de 1863, en Valencia, España, quedó huérfano a causa de una epidemia de cólera que atacó la región. Su tía Isabel y su esposo se hicieron cargo del pequeño Joaquín y de su hermana Concha. Pasados los años, intentaron en vano enseñarle el oficio de la cerrajería, pero pronto advirtieron que su verdadera vocación era la pintura. Entonces lo inscribieron a clases con el escultor Cayetano Capuz y el pintor José Estruché, en la Escuela de Artesanos. En esta escuela permaneció tres años, tiempo durante el cual realizó varios progresos, dada la facilidad que tenía para dibujar y pintar. En 1879 ingresó a la Escuela Superior de Bellas Artes de San Carlos, a la par que trabajaba en el taller de su tío. Una visita al Museo del Prado provocó su admiración por Velázquez, Ribera y El Greco, a quienes se encargó de estudiar a profundidad. Fue en la Academia de San Carlos donde conoció a otro alumno, Juan Antonio García, hermano de quien más tarde acabaría siendo su esposa, Clotilde García. En 1880 consiguió una Medalla de Plata por su obra “Moro acechando la ocasión de su venganza”, en la exposición de la sociedad El Iris. Comenzó a enviar sus obras a concursos provinciales y exposiciones nacionales de bellas artes como la de Madrid, en mayo de 1881, donde presentó tres marinas valencianas que no obtuvieron reconocimientos, a pesar de su belleza, pues no encajaban con la temática oficial del concurso. Fue en 1881, en la Exposición Nacional que obtuvo la segunda medalla con la pintura “El dos de mayo”, obra melodramática y oscura hecha expresamente para la exposición. Otro logro en su carrera ocurrió en 1885, cuando obtuvo una pensión para estudiar en Roma, gracias a su obra “El crit del Pelleter”. De esta manera viajó a aquella ciudad donde, a la vez que trabajaba, conoció el arte clásico y renacentista, así como los grandes museos y a otros artistas. En ese mismo año viajó a París con su amigo, el pintor Pedro Gil. Vivió de cerca la pintura impresionista que posteriormente influiría tanto en su obra, ya de regreso a Roma pintó el cuadro religioso “El entierro de Cristo”, con el que fracasó rotundamente. Contrajo matrimonio en 1888 con Clotilde García, con quien procreó tres hijos. Vivieron un año más en Italia y un año después se instalaron en Madrid, donde logró fama con sus retratos. En 1894 regresó a París donde conoció el luminismo, que marcaría su obra posterior. Comenzó a pintar al aire libre, dominando con maestría la luz y combinándola con escenas cotidianas y paisajísticas de la vida mediterránea. La fama internacional llegó con las exposiciones de París (1906) y Nueva York (1909), en las que alcanzó un importante éxito de ventas y de crítica. Por aquel entonces, Valencia lo nombró Hijo Predilecto y Meritorio. Su estilo luminista es admirado por todos. La luz valenciana, la gente del pueblo y sus actividades protagonizan sus cuadros, en los que la luz y el color son los elementos principales, como bien se aprecia en “Niños en la playa”. Entre 1912 y 1919 realizó la obra más importante de su carrera, decoró las paredes de la Hispanic Society de Nueva York con 14 paneles de temática regional española, por los que recibió 150 mil dólares. Sorolla supo dotar a su pintura de unas transparencias más propias de la acuarela que del óleo y supo realizar un tipo de impresionismo muy personal que entroncaba con la pintura española tradicional. En 1920, mientras pintaba el retrato de la señora Pérez de Ayala en el jardín de su casa en Madrid, sufrió un ataque de hemiplejía que mermó sus facultades físicas y mentales. Falleció en su casa de Cercedilla, el 10 de agosto de 1923. Entre sus obras destacan: “La vuelta a la pesca”, “La playa de Valencia”, “Triste herencia”, “Madre e hija”, “Pescadora valenciana” y los retratos de Juan Ramón Jiménez, el rey Alfonso XIII, Vicente Blasco Ibáñez y José Ortega y Gasset.


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