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Preserva Museo de El Carmen culto a la Virgen Dolorosa

20/04/2011 08:40 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La corona de espinas, los clavos y el puñal que atraviesa el corazón de la Virgen Dolorosa son algunos de los elementos característicos del Altar de Dolores que, desde hace 82 años, el Museo de El Carmen monta con la intención de preservar y dar a conocer una tradición de más de 400 años en México. Su origen se remonta a la llegada de la orden franciscana, que introdujo la devoción a la Virgen María, como parte de la evangelización de los indígenas. Esta costumbre continúa hasta nuestros días para rememorar los siete dolores o sufrimientos que la Virgen María padeció desde el nacimiento hasta la muerte de su hijo. Es por ello que ocho días previos al Viernes Santo, este museo del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta), ubicado en la colonia capitalina de San Ángel, elabora el montaje del altar, el cual podrá visitarse hasta el 24 de abril. La figura central, solicitada en préstamo a la contigua iglesia de El Carmen, es la Virgen Dolorosa, escultura en madera tallada y policromada del siglo XVIII, de aproximadamente 1.60 metros, la cual viste una túnica negra y lleva en sus brazos un corazón de plata atravesado por un puñal que representa uno de los siete dolores de María. Este sufrimiento se refiere a la profecía de Simeón a María, la cual menciona: “Este Niño está puesto para ruina y resurrección de muchos de Israel, y una espada traspasará tu alma”. Los otros seis son: La persecución de Herodes y la huida a Egipto; Jesús perdido en el Templo por tres días; María encuentra a Jesús cargado con la Cruz; La Crucifixión y Muerte de Nuestro Señor; María recibe a Jesús bajado de la Cruz; y La sepultura de Jesús. Además, se representan los signos de la Pasión de Cristo: la corona de espinas, los clavos, el martillo, la escalera, la bolsa con 30 monedas que simbolizan el pago que recibió Judas por entregar a Jesús a los fariseos, y los dados con los cuales los soldados se jugaron a suerte la túnica de Cristo. Se incluyen también macetas de barro en forma de muñecos o borregos donde se siembran, previamente, granos de chía, alpiste, trigo, cebada o amaranto que representan, por un lado, la Eucaristía —la cual fue instituida por Jesús durante la Última Cena— además de simbolizar la tristeza de la Virgen ante la muerte de su hijo, pues dichas plantas en algún momento morirán. Éstas últimas también están relacionadas con los ritos de fertilidad de la tierra, sincretismo que se dio durante la evangelización debido a la coincidencia entre el periodo de siembra y las actividades de la Semana Santa. Por esta razón, una vez consumada la conquista e introducida la veneración a imágenes dolientes, los nativos integraron al Altar de Dolores semillas de trigo, alpiste, linaza, entre otras. De igual forma se incluyen flores blancas o azucenas que son colocadas en el altar que significan la renovación de la vida, por el ciclo de temporada de siembra y la resurrección, y la pureza de la Virgen María. También se colocan toronjas con banderitas doradas y aguas teñidas de colores que simbolizan las lágrimas de la Virgen María, además de las aguas de sabores que se ofrecen a quienes visitan el altar. Cada una de éstas tiene un significado propio: la de horchata simboliza la pureza de María, la de chía sus lágrimas, la de limón la esperanza de la Virgen por la resurrección de su hijo, la de tamarindo su amargura, la de melón o naranja el atardecer del Calvario durante la Crucifixión y la de jamaica hace referencia a la sangre de Cristo. Es característico del altar del Museo de El Carmen, la colocación de esferas de cristal de colores púrpura, dorado o plateado, así como cirios, candeleros y lámparas con aceite cuya intención es que el calor de la flama mueva el papel picado generando un sonido similar al crepitar de la leña. El altar se localiza en la Capilla Doméstica -ubicada en la planta alta del museo- donde se encuentra el único altar barroco original que sobrevivió del Ex Colegio de San Ángelo Mártir, edificado por la Orden de los Carmelitas Descalzos, el cual data del siglo XVIII. Desde 1929, el Museo de El Carmen presenta el Altar de Dolores, con sus significaciones históricas e iconográficas. El montaje es realizado por el área de Museografía y por la gente de la comunidad, bajo la coordinación del director del museo, Alfredo Marín Gutiérrez, y con las aportaciones de la señora Carmelita Mendoza, habitante de la colonia San Ángel desde hace 92 años. Algunos investigadores consideran que los Altares de Dolores comenzaron a colocarse en 1423 en el Sínodo Provincial en Colonia, Alemania, para venerar a la Virgen de los Dolores o Dolorosa. Sin embargo, otros piensan que la devoción a la madre de Dios, bajo las advocaciones de nuestra Señora de la Soledad, de la Piedad, la Dolorosa, Nuestra Señora de las Angustias, la Virgen de la Esperanza y la Virgen de los Dolores, surgió en el siglo XIII en Italia, al fundarse la orden de los Siervos de María o Servitas. La tradición del Altar de Dolores en México se remonta al siglo XVI, con el arribo de los primeros evangelizadores durante la Conquista, pero fue hasta el XVIII cuando aparecieron crónicas y relatos con alusiones concretas a la celebración, para esa época el culto a la Virgen Dolorosa se extendió a las casas, ya que originalmente sólo se practicaba en iglesias y conventos. El Altar de Dolores en el Museo de El Carmen permanecerá hasta el domingo 24 de abril y se podrá observar de 10:00 a las 17:00 horas.


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