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Problema de la ciencia ficción es que no la toman en serio: Serrano

08/07/2010 08:55 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El literato Gerardo Serrano Ramírez (Ciudad de México, 1973) opina que a pesar de su riqueza y aportaciones a las letras universales, a la Ciencia Ficción, al menos en México, “no se le toma en serio”. Pese a ello, escribió “El último edén”, libro inscrito en ese género. En su obra, el periodista egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), lleva los problemas de la actualidad al extremo y con una fina narrativa, crea una novela que hoy promueve con la idea de que sea leída por lectores liberales y de criterio amplio, no por personas conservadoras. Entrevistado por Notimex, Serrano apuntó que “el título resuena más al final, cuando la lectura llega a término y se comprende todo”. De carácter serio e introvertido, el escritor dijo que “como tantas cosas en este país, se trata de un eufemismo”. Mencionó que al escribir “El último edén”, es decir, al crear un último paraíso, pensó en el último hombre sobre la Tierra. “Está solo, encerrado en una cueva y su última diversión es él mismo. Si tuviera una televisión y películas, tal vez estaría mirando pornografía; lo último que hacemos es darnos placer egoísta”. Sobre los personajes, el autor fantástico aseveró que todos le vienen de una realidad exacerbada, llevada a niveles de exageración superlativos, “de llevar los problemas al extremo, de imaginarse qué pasaría si nadie arregla nada, si todo empeorara… de pensar qué haría la humanidad para sobrevivir”. Al reflexionar en torno a la evolución social y los problemas que ello conlleva, tema medular de su libro, recordó que desde la época de los romanos, hasta nuestros días, el ser humano ha ganado derechos. “Antes, si se rebelaba, lo mataban, pero hoy tiene derecho a protestar en la calle aunque nadie lo oiga”. Lector fascinado por autores nacionales e internacionales, Serrano piensa que si la población sigue creciendo y los recursos son cada vez más escasos, si todos contaran con coche, casa, televisor, refrigerador, comida y servicios, el producto mundial bruto no sería suficiente y muchos quedarían excluidos. “Eso generaría mucha frustración, descontento y estallidos sociales; para evitar eso, los derechos que hemos ganado durante tanto tiempo los iríamos perdiendo uno tras otro, porque el Estado tendría que ser frío e inclemente y castigar duramente. Así es en el mundo del que habla mi libro”, abundó. En el año 2050, fecha en que se desarrolla la historia de “El último edén”, el Estado es rígido y castiga brutalmente. “Hay dos clases de gente, los que tienen empleo y los que no. Para evitar problemas, pierden todos sus derechos civiles y el Estado tiene derecho a exterminarlos en aras del progreso”. Es decir, el exterminio como fórmula para que el Estado siga progresando ciegamente hacia delante, a pesar de que, obviamente, no es capaz de resolver los problemas a los que se enfrenta la sociedad, donde cada individuo tiene necesidades que cada vez se convierten en carencias y lucha por sobrevivir. Reiteró que una persona joven, liberal en el sentido de que está a favor del aborto, del Estado de Beneficencia, de que el Estado cumpla su trabajo, y de que el Estado, aunque cobra impuestos, da lo que el ciudadano merece, es quien debe leer su libro, publicado por Ediciones B, porqie una persona conservadora odiaría un Estado así. Gerardo Serrano Ramírez fue sincero al poner de relieve que empezó a escribir el libro en 1995, “el año de la crisis”, cuando su papá y su economía se vinieron abajo, razón por la cual tuvo que recurrir al subempleo. “De una vida privilegiada y colegios privados, tuve que ingresar a la UNAM”. En ese ambiente, agregó, “dejé de ver el mundo como burgués y me puse en contacto con gente de todos los estratos sociales inferiores al mío, personas con puntos de vista de izquierda y pensamientos que me abrieron los ojos. Por eso escribí el libro, para sanar una herida que me causaba mucha frustración”. Juicioso, místico, claro en su hablar y de fluidas reflexiones que emite sin pausa, el entrevistado concluyó al subrayar tajantemente que “El último edén”, libro que retrata un futuro inminente, el de un mundo que combina lo excelso y lo terrible de la tecnología, no es más que “el producto de una frustración”.


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