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Proponen introducción de nueva divisa en países fuertes de eurozona

02/12/2011 02:15 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La introducción de una nueva moneda entre las economías fuertes de la eurozona es una posibilidad planteada por un experto alemán de la Universidad Helmut Schmidt en el marco de las salidas de emergencia a la crisis en la mancomunidad. De acuerdo con Dirk Meyer, también miembro del Instituto de Economistas de Hamburgo, “hacen falta cuatro pasos para la introducción de una nueva moneda entre los países del norte de Europa”. En una entrevista con Notimex, Meyer explicó que fue contactado por parte de numerosos políticos acerca de sus estudios y aseguró que también en Alemania, a varios niveles, se están considerando soluciones alternativas al euro. Para la introducción de “un euro del norte”, primero se tendría que aprobar “un protocolo europeo” que permita la salida de uno o más países de la unión monetaria, sin que ésto implique la salida de la Unión Europea en su conjunto, algo que no es posible en la actualidad. En segundo lugar, “cada país que va a participar en la nueva moneda, en este caso Alemania, tiene que aprobar en su parlamento una ley que establece el abandono del euro a favor de la nueva moneda”. Estos dos pasos, serían según el economista “relativamente rápidos” y se podrían llevar al cabo en un total de cinco días. Una vez cumplidas estas acciones jurídicas, “los bancos, -en nuestro caso en Alemania-, deberían cerrar durante dos días en los que deberían traducir todas las cuentas en la nueva moneda”; este sería el tercer paso. Habría que superar el problema de que todas las personas poseen dinero en contado en euro, y que la producción y el diseño de una nueva moneda “necesita en su conjunto en total un año”. Después de que los bancos vuelvan a abrir, “todas las personas tendrían que acudir a sus bancos con su dinero en efectivo para dejarse poner en los billetes un sello”, aseguró. Según su investigación, ésto podría hacerse sin grandes problemas a través de una tecnología que permitiría poner sellos en una tinta magnética, que puede ser reconocida por los cajeros automáticos. Esta sería una solución intermedia hasta la completa substitución de moneda, y debería evitarse que personas de países que no pertenecen a la nueva unión intenten cambiar sus euros con los nuevos en esta fase. “Calculamos que la nueva moneda sería sobrevalorada con respecto al antiguo euro del 25 al 30 por ciento”, añadió. A esta nueva unión monetaria, Meyer estimó que podrían participar además de Alemania, Holanda, Austria, Luxemburgo, Finlandia y la República Checa, “pero no puedo imaginarme que también Francia tome parte, simplemente porque tiene una política monetaria demasiado distinta”. Según este economista en una nueva unión monetaria entre países económicamente “más homogéneos” no haría falta un ministerio de finanzas central para asegurar la moneda. “Habría la seguridad de que en Europa hay dos uniones monetarias entre países que son entre ellos homogéneos”, sólo así, los países de las dos uniones podrían “convivir bien entre sí”. Siempre se habla de que Alemania es el país que más se beneficia con el euro, y que sin la moneda única, sus exportaciones hacia los otros países serían demasiado caras. Según Meyer, el problema es relativo ya que al mismo tiempo para Alemania serían más baratas las importaciones: “cuando producimos autos en Alemania traemos entre el 30 y el 60 por ciento de los materiales y las autopartes desde Eslovaquia”. “En una palabra el volumen total de lo que se importa antes de la producción para luego poder exportar, sería automáticamente más barato. Los consumidores alemanes podrían aprovechar para obtener bienes importados a precios inferiores”. Para los países europeos que se quedan con el “euro viejo” podría, según este experto, tener sentido devaluar la moneda para volver a poner en marcha sus economías. Un problema podría ser el hecho de que los países del nuevo “euro del norte” y sus bancos, poseen bonos de estados de otros países que perderían parte de su valor. Para Alemania, el proceso entero de la introducción de una nueva moneda, es decir la impresión y emisión de billetes costaría alrededor de 20 mil millones de euros (27 mil millones de dólares), el 1.0 por ciento del PIB. Sin embargo “la pérdida de bienes” que implica la devaluación de sus bonos de otros países del viejo euro, sería mayor y se situaría alrededor de los 350 mil millones de euros, calculó. “Es mucho, pero hay que relativizar. La alternativa es seguir como ahora, en una especie de unión de transferencia, y he calculado que ésto nos cuesta cada año unos 80 mil millones de euros (107 mil 745 millones de dólares)”.


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