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Provocó Béla Bartók una gran revolución en la música del S. XX

25/09/2012 02:39 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Dueño de un lenguaje que los críticos consideran atrevido, el compositor húngaro Béla Bartók murió el 26 de septiembre de 1945, dejando como legado su estilo radicalmente moderno, basado en la canción popular folclórica de su patria, muy lejana de la música romántica europea. De acuerdo con sus biógrafos, una de sus mayores cualidades fue arrancar del nacionalismo para llegar a la abstracción musical. Su música, cita la enciclopedia electrónica “Kalipedia”, recogió ritmos exóticos y desconocidos, así como escalas primitivas como la pentatónica (de cinco tonos), lo que aunado a su excelente formación técnica, le hizo componer con el lenguaje que constituyó una de las grandes revoluciones de la música en el siglo XX. Entre las obras que compuso destacan el ballet “El mandarín maravilloso”, “Música para cuerda, percusión y celesta”, “Concierto para orquesta”, “El príncipe de madera”, muchos cuartetos y una colección pedagógica de 156 piezas, denominada “Microcosmos”, que es una introducción al lenguaje de la música moderna. Bartók nació el 25 de marzo de 1881 en la ciudad de Sînnicolau Mare, Rumania, estudió piano con los compositores László Erkel y Antón Hyrtl, hasta que en 1898 fue aceptado en el conservatorio de Viena. De acuerdo con el portal “pianored”, asistió a la Academia de Budapest entre los años 1899 y 1903. Para 1904, su obra “Kossuth” fue interpretada en Budapest y Manchester, al mismo tiempo que empezó una carrera como pianista, luego escribió un Quinteto para Piano y dos virtuosas piezas al estilo de Franz Liszt “La Rapsodia opus 1” y “El Scherzo opus 2”. En esa época, cuentan, la música de Béla Bartók empezó a ser influenciada por las composiciones de Claude Debussy, con ello ambos compositores se abrieron camino al estilo moderno, incluyendo en su música distintos modos de armonía. Su pieza orquestal “El castillo de Bluebeard”, fue dedicada a su esposa, influenciado por Musorgsky y Debussy pero aún más por la música campesina húngara. Durante los ocho años siguientes, Béla Bartók sufrió una de sus peores experiencias musicales, su música fue rechazada por el público de Budapest. Desde aquel momento no hubo más conciertos en el extranjero, hizo una promesa, para terminar completamente su carrera pública y dedicarse solamente a sus estudios folclóricos, que en sus propias palabras expresó “Yo solo escribiré para mi escritorio”. Con la composición de su obra “El mandarín” demostró en él una disminución de la influencia de los compositores Stravinsky y Schönberg, que como resultado compuso uno de sus trabajos más complejos en la “Sonata para dos violines” de 1921 y 1922. Durante aquella época empezó a ser más querido por el público internacional, sus trabajos fueron publicados bajo el sello Universal Edition y también fue invitado a realizar una gira por Europa, con el “Concierto de Piano número 2”, de 1931, y en el “Cuarteto de Cuerdas número 5”, de 1934. Su último trabajo en Europa fue el “Cuarteto de Cuerdas número 6”, de 1939, considerada por sus biógrafos como su composición más pesimista, pero que llevó a su segunda esposa, a abandonar el continente europeo en 1940, para residir en Nueva York, Estados Unidos. El “Concierto para piano número 3”, fue diseñado por el compositor Bela Bartók, con la intención de incrementar sus ingresos monetarios, con un concierto sin terminar, él falleció un 26 de septiembre de 1945, en Nueva York.


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