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Quadri: la parodia electoral

03/06/2012 05:59 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Quadri: la parodia electoral Gerardo Albarrán de Alba Las luces sobre el escenario del Auditorio Nacional enmarcan a una leyenda pop. Al hacerlo, desnudan el vacío de un partido y de su candidatura presidencial. La música se abre paso y rescata la atención del público luego de una hora de soporífera simulación política que ni siquiera pretende guardar las apariencias. “Bueno, no los quiero aburrir más, están ansiosos de oír a Gloria Trevi”, dice Gabriel Quadri, y le arranca a casi 8 mil personas el único aplauso sincero de la noche antes del concierto que convocó a la mayoría, el martes 29 de mayo. Antes, Luis Castro, el presidente de Nueva Alianza, usa el atril no para dirigir un discurso político ante la cúpula, candidatos y militancia de su partido, sino para conducir la premiación de los cuatro actores que durante los últimos dos meses han protagonizado la parodia de una campaña presidencial en spots de televisión. El más alto y apuesto de ellos, el que arranca suspiros de cientos y cientos de adolescentes, es el que personifica a Quadri, aunque no puede ocultar su resignación: “De todos los candidatos, es el que menos feo se siente representar”, confiesa desde el escenario. La secretaria general y candidata a una senaduría por Chiapas, Mónica Arriola, la hija de Elba Esther Gordillo, presidenta vitalicia del SNTE y patrona del partido, canta victoria y reclama “más política y menos retórica, corrupción y propaganda”. La secundan Rosario Guerra, la candidata al gobierno de la Ciudad de México, que avista la construcción de “un partido de a de veras” a fuerza de giras en chinampas, burros y bicicletas por todo el DF, y el propio Gabriel Quadri, el candidato a la Presidencia de la República, que condensa la oferta programática de Nueva Alianza como “la única versión moderna del siglo veintiuno del liberalismo mexicano”. (N. de la R. Este párrafo no es un sesudo resumen de sendas piezas oratorias por el que deba celebrarse al cronista, es todo lo que dijeron en los 25 minutos que duró su intervención.) * * * * * Me piden una crónica imposible. No se puede reseñar la campaña por él mismo, porque Quadri no es Quadri, es Elba Esther Gordillo, es el SNTE, es el canje de favores por canonjías, es la coerción como eje de la negociación, es el cálculo como ideología. El candidato lo sabe, aunque pocas veces lo acepta en público: una vez deshecha la coalición electoral entre el PRI y Nueva Alianza, Quadri entró como relleno, un mero trámite burocrático para que el partido de Elba Esther pudiera participar por su cuenta: “Nueva Alianza no me necesita a mí para conservar el registro”, se sincera ante el acoso de futuros reporteros en la Escuela de Periodismo “Carlos Septién García”. Luego lo repitió ante estudiantes de la Universidad Latinoamericana. Hay que darle crédito, eso es absolutamente cierto. Quadri no es una necesidad, es un pretexto que se traduce en 115 millones de pesos en financiamiento para gastos de campaña. Y tal vez porque lo sabe, ese es el tema que más le irrita, desde que fue cuestionado en la Universidad Iberoamericana por el derroche de recursos que representa una candidatura que no disputa el poder político institucional, pero sirve al poder fáctico detrás del magisterio. Él lo presenta como una suerte de matrimonio de conveniencia entre su candidatura y Elba Esther: “Nueva Alianza me ofreció la candidatura, yo la aproveché. Yo utilizo al partido para promover mis ideas que tengo y el partido me usa a mí para promover su desarrollo político en el país. Es una especie de transacción y es un pacto que tenemos entre el partido y yo.” (GQ ante estudiantes de la Universidad Latinoamericana, 29 de mayo.) * * * * * El 6 de mayo, durante el debate presidencial, Quadri vivió sus 15 minutos de fama y por algunos días alcanzó la categoría de fenómeno del marketing político, como si verdaderamente pudiera representar alguna amenaza para quienes sí se disputan la Presidencia de la República, que esa noche simplemente lo ignoraron. Pasado el golpe efectista, las encuestas lo regresan de nuevo al limbo del margen de error, aunque en los últimos días parece de nuevo repuntar. Los actos en universidades –su mayor apuesta– hace rato que dejaron de ser tersos, y es en el escenario de la realidad virtual que mejor le va al candidato de Nueva Alianza, el discurso reducido al microbloguin, el futuro en 140 caracteres. De algún modo eso le ha alcanzado para pegar un salto en las redes sociales, en las que ahora tiene más de 91 mil seguidores en Facebook y más de 187 mil en Twitter. Sin embargo, no deja de captar una intención de voto que no va más allá de lo suficiente para conservar el registro de Nueva Alianza. Tampoco hace falta más. * * * * * En las islas de Ciudad Universitaria, no es la congruencia, sino la vergüenza ante la pendejeada general, lo que hace guardar a un estudiante el antifaz de cartón que simula los lentes y bigote de Quadri que creyó divertido llevar a la asamblea de una juventud harta de la simulación. “¡Ya vas, Quadri!” La imagen de la candidatura presidencial de Nueva Alianza es motivo de mofa entre los participantes de la primera asamblea universitaria #YoSoy132. La cantaleta se le oye a varios estudiantes ante algunas propuestas tan irreales como las posibilidades electorales de Quadri, o ante la intolerancia que se le escapa a uno que otro despistado. El rechazo a Nueva Alianza y su candidato es general, así como la demanda de juicio político contra Elba Esther Gordillo por corrupción y daños a la educación nacional. Para los estudiantes de 54 universidades públicas y privadas, reunidos en la UNAM para una deliberación que les toma casi 12 horas, Quadri es un involuntario inoculador de la autocrítica, porque después de mirar lo que representa Nueva Alianza lo menos que pueden pensar es ¿a quién representan los gobiernos del PRI, del PAN, del PRD? * * * * * Flashback. Auditorio Nacional. Exterior. Tarde. Muchas adolescentes, casi púberes, corren detrás de algunos caritas con pose de telenovela mientras exclaman “¿quién es, quién es?”. En la explanada, resultan más llamativos el par de recortes de acrílico que simulan la combi de campaña. Muchos las aprovechan para hacerse una foto de feria, el torso asomado desde las falsas ventanillas. Deambulando entre todo eso, Julia Orayen pasa casi desapercibida. Casi, porque posa para quien se lo pida con un corto y entallado vestido que resalta su cadera y sus nalgas, esas que perturbaron a Quadri la noche del debate, tanto que la han contratado para perturbar a otros. Y lo consiguen. La edecán concentra miradas, aunque muy pocos la reconocen sin escote. Algunos se quedan con la duda. “¿Será?” * * * * * Gabriel Quadri es el candidato ciudadano que se niega a ser identificado como político, hasta que no le queda de otra: “Sí soy político, pero lo soy desde hace un mes y medio, no soy un político de siempre, soy un político nuevo”, se rinde ante estudiantes de periodismo que poco antes lo sorprenden en plena simulación, bajando de su Jetta blindado para treparse a la combi de campaña y manejar una cuadra, como si lo hiciera así todos los días. No, Quadri no es Rosario Ibarra de Piedra, Cecilia Soto, Gilberto Rincón Gallardo o Patricia Mercado, candidaturas testimoniales a la Presidencia de la República que en su momento atrajeron votos de quienes ya no se sintieron representados por los grandes partidos políticos, pero que por sí mismas eran un intento de dignificar la política. En cambio, votar por Quadri es transferir decisión ciudadana a las arcas de la negociación política de Elba Esther Gordillo. Para Josefina Vázquez Mota y para Andrés Manuel López Obrador, los votos para Quadri son, en realidad, votos para Enrique Peña Nieto, no porque el priísta los sume a su causa, sino porque se los resta a las de ellos. Quadri es el candidato pretendidamente ciudadano que juega a ambicionar el cargo político más importante de la nación, deslindándose a regañadientes del grupo de poder que le apadrina y de su corrupción: “Que hay parientes de Elba Esther Gordillo en el partido, bueno sí los hay, es gente que ha militado ahí desde hace mucho (…) Bueno sí, probablemente sí lo sea, tiene razón, pero yo no soy un político de siempre. Todos los partidos tienen cosas aborrecibles, que no nos gustan. Todos, eh… O alguien que me diga uno que no la tenga, todos la tienen. Entonces, lo que hay son estos partidos, no hay otros. Y para hacer una candidatura presidencial hay que hacerla a través de un partido político. Entonces, si yo soy liberal y un partido liberal me abre la puerta, yo la acepto. Reconozco que hay una serie de cosas que a la mejor no nos pueden gustar o que no le gustan a mucha gente, pero insisto: en todos los partidos hay esas cosas, unos peores que otros, eh”. * * * * * Quadri, el candidato de Nueva Alianza que hace propuestas para tener sindicatos democráticos, pasando por la elección de dirigencias a través del “voto directo, secreto y universal” y “suprimir la afiliación forzada a partidos políticos”. (Comunicado con motivo del Día del Trabajo, el 1 de mayo.) Quadri y el cinismo, la nueva ideología. Ahí, todo se vale: la negación, la mentira, la simulación. Lo mismo ensalza al SNTE que condena a la disidencia magisterial agrupada en la CNTE, a cuyos maestros ha calificado de “radicales que están haciendo mucho daño al país”. (GQ ante la Asociación Nacional de Empresarios Jurídicos y Financieros, 29 de mayo) A principios de la campaña, cuando se le exhibía como “¡Títere!”, o “¡Hijo de Elba Esther!”, como le ocurrió a mediados del mes pasado en la Universidad Autónoma de Querétaro, la soberbia era la respuesta automática de Quadri: Esas son “prácticas fascistoides”, retobó. Con el paso de las comparecencias ante estudiantes de ya más de 25 universidades, parece haberse acostumbrado a que exhiban la subordinación de su candidatura y del partido que lo postula a los designios de Elba Esther Gordillo. Aun así, Quadri ha negado a La Maestra más de tres veces. De hecho, lo hace cada vez que lo acorralan: una estudiante lo cuestiona sobre el papel de Gordillo al frente del SNTE, y él responde que la vitalicia líder sindical “no representa la educación” en México. Más todavía: “los líderes sindicales no nos representan” a los mexicanos. (GQ ante estudiantes de la Escuela Bancaria y Comercial, 31 de mayo.) * * * * * Bajo el disfraz ciudadano, Gabriel Quadri fortalece los intereses de uno de los pilares del corporativismo mexicano, el SNTE, un ente político de lo más alejado de todo lo que tenga que ver con el concepto de ciudadanía. Sus llamados al voto son desviaciones oníricas, quebrantamientos de la realidad mediante fantasías democratizantes. Ilusionismo de carpa. Nadie mejor que el poeta Javier Sicilia ha descrito la esencia de una candidatura farisaica: “Para muchos, usted, señor Quadri, significa la usurpación de las candidaturas ciudadanas (que nos negaron junto con la reforma política), la arrogancia y una doble moral que pretende reivindicar el liberalismo y criticar los monopolios mientras usted sostiene su campaña apoyado en la mafia de una cacique que representa lo peor de nuestra clase política, y en el poder de un sindicato corrupto que tiene secuestrada la educación de la patria, que usa a nuestros niños para el chantaje de más canonjías y posee una fortuna que, fruto de la corrupción, nos ofende y nos indigna a todos.” Quadri apela al exabrupto para tratar de igualarse a una sociedad harta, y Sicilia, indulgente, no se desgasta más en él, como sí lo hizo y con dureza en los que sí contienden por el poder político, al recibirlos a todos el lunes 28 de mayo en el foro por la paz que organizó desde el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad. Si acaso, le reprocha ignorar las acusaciones contra Elba Esther Gordillo por el asesinato del maestro Misael Núñez Acosta, hace 31 años. Quadri acepta “que se persiga judicialmente cualquier conducta ilícita en el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación” y remeda al candidato priista Enrique Peña Nieto para comprometerse a que se investigue el crimen del profesor disidente: “¡Te lo firmo!”. Sicilia sella: la bronca no es con Quadri, es con Nueva Alianza y lo que representa: “la corrupción, las riquezas mal habidas, la represión que sigue habiendo contra los maestros”. * * * * * Flashback. Auditorio Nacional. Interior. Noche. “¡Amigooooos! ¡Aquí está ya, el fenómeno, el hombre que sorprende a los mexicanos y a los propios aliancistas que nos enorgullecemos de él! ¡Gabriel Quaaadriiiiii!” Aplausos. El maestro de ceremonias presenta a su estrella. Es el discurso político de la noche, es lo que reúne a la cúpula de Nueva Alianza. Gabriel Quadri dedica 15 minutos a hacer un infomercial sobre el valor icónico de la combi, aun por sobre sus antiecológicos rezagos tecnológicos. Quien no haya viajado todo apretujado en una de ellas no es pueblo, reta el candidato a la supuesta militancia aliancista que casi colma el Auditorio Nacional el martes pasado, casi 8 mil personas, aunque al menos 5 mil son adolescentes, púberes y niños. Si a ellos no le quedó claro por qué tendrían que votar por sus candidatos, a mí sí me dieron ganas de buscar en los avisos clasificados alguna vieja combi en venta. Sentimental que es uno. Esto por fin acaba. El mitin político más concurrido de la campaña de Quadri es telonero de Gloria Trevi, un concierto de casi dos horas. La diva salta al escenario y pone las cosas en su justa dimensión: “Esta es una noche importante para el país… esta es una noche de Gloria”. *Gerardo Albarrán de Alba es miembro del Consejo Directivo de la Organization of News Ombudsmen (ONO) y ha sido miembro del Consejo Editorial de la edición mexicana de Le Monde Diplomatique y de los consejos directivos o asesores del Centro de Periodismo y Ética Pública, de la Fundación Información y Democracia, de la Fundación Libertad de Información, del Centro de Periodistas de Investigación, de México Abierto, del consejo regional del Instituto Prensa y Sociedad (IPYS, con sede en Lima, Perú) y del Committee to Protect Journalists (CPJ, con sede en Nueva York). Ha publicado capítulos en los libros: Croniques de la Gouvernance, Explorando el ciberperiodismo iberoamericano, Internet, el medio inteligente, Los Presidentes en su Tinta, Crónica de una campaña, Hasta siempre, Heberto, y La Muerte del Cardenal. NOTA: Las crónicas presentadas en esta sección corresponden a la visión de los cronistas. Como toda crónica, constituyen una descripción periodística en la que tienen lugar apreciaciones personales. Notimex ofrece aquí los trabajos de cronistas invitados de reconocida trayectoria, en igualdad de condiciones frente a los distintos candidatos y ofertas políticas en campaña, reconociendo la importancia de que los medios de servicio público, que tienen como parte de su función social garantizar el acceso a la información plural y propiciar el ejercicio de la libertad de expresión, deben explorar mecanismos para dar cabida


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