Globedia.com

×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Cronicasrevista escriba una noticia?

Real Madrid 7-Sevilla 3

02/11/2013 06:40 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

imageMIGUEL A. HERGUEDAS

Vive y deja vivir, juega y no mires atrás. Abajo las caretas en el Bernabéu, testigo de 10 goles y del mejor Madrid en mucho tiempo, comandado por Isco, Cristiano y Benzema. Tipos de mucho cuidado cuando se complementan con Bale, verdugo también de un Sevilla que dio la cara, aunque siempre un par de peldaños por debajo. Alguien debía servir de víctima en el primer gran banquete blanco.

Hubo de todo en Chamartín, así que vaya por delante lo esencial. El hat-trick de Cristiano, con saludo marcial a Blatter incluido, más el refrendo de un estadio ya sí roto de veras con un líder. El doblete de Benzema, autor de un partido portentoso, que casi lo necesitaba tanto como ese abrazo con Zidane. Y los dos primeros goles ante su afición de un tal Bale, uno bellísimo y otro fortuito de falta que vale igual. De más a menos el galés, al fin con 90 minutos completos en las piernas.

En siete líneas apenas caben tantos goles y aún más difícil exponer lo del Sevilla, un equipo tan capaz de levantarse ante un 3-0 adverso como de tirarlo todo al traste un instante después. De un mes sin perder venía Emery. Y ante este Madrid era difícil mantenerlo. Aun así, nada más volver del descanso, los pies de Diego López negaron el 3-3 de Jairo. En la contra nació el 4-2 de Benzema, asistido por Bale. Quizá el único rescoldo del pasado reciente. Porque este Madrid tan alocado hubiera puesto de los nervios a Mourinho.

El verdadero orgullo de Ancelotti debe reducirse al tramo inicial, donde su equipo reunió orden y majestad. Con dos meses de retraso, pero al fin el Madrid. Un prototipo de lo que se espera, que es mucho, claro. El preludio de lo que se supone una sinfonía blanca. Un fútbol que convence por aplastante unanimidad. Sencillo, vertical, fantasioso… Isco, Bale, Benzema…

Media hora para ilusionar a los escépticos, que ya formaban legión. Illarramendi iniciando desde atrás, limpiando la primera línea de presión, para que todo se ejecutara con tres o cuatro toques, no más, casi siempre de primeras. Ausente Modric, se venía Isco y parecía magia. Al primer acelerón de Bale por la derecha, el madridismo fue consciente de que aquello ya era otra cosa.

Emery, por si acaso, dibujó en la pizarra tres centrales, para cerrar con cinco y proyectarse arriba con Moreno y Figueiras, como complemento a los de ya por sí diabólicos Jairo y Vitolo. Si el Sevilla mordía poco, al menos que cada bocado llevara cianuro. No se equivocó demasiado un técnico que sumaba un mes sin perder. El problema es que cuando te expones a tanto trajín, luego hay que sujetar a cuatro purasangres blancos al galope. Y a ver quién es el guapo que lo consigue.

Aun así lo intentó el Sevilla, que replicó con carácter en el tramo final del primer acto. Teixeira Vitienes la pifió en la entrada de Navarro sobre Isco, fuera del área, y devolvió la gentileza con otro penalti más que dudoso de Ramos sobre Figueiras. Antes del descanso, Vitolo se dio un paseíto por la izquierda y Bacca estrechó aún más el margen. La gente pagó sus nervios contra Arbeloa con una de esas pitadas que hacen mella.

Debía cuidarse el Madrid y la lógica de los hechos imponía un mediocentro de refresco. Arreciaba el Sevilla con convicción, incluso tras el 5-2 de Cristiano, cortesía también de Bale. Salió Perotti y Rakitic colocó un zurdazo parabólico en la escuadra. Sólo ahí se concedió una tregua el Madrid. Cinco meses y medio después, Xabi Alonso volvía a ese césped en lugar de Illarramendi, que parece su calco, aunque aún no llega.

Metió algo de pausa el ’14′ y mira que era difícil en semejante tobogán. El 6-3 llevó la firma de Cristiano y Nico Pareja, al alimón. No conforme, el árbitro se sumó al espectáculo e inventó un penalti de CR ante Figueiras en una esquinita del área. Incluso así todo parecía en balde para el Sevilla, así que Rakitic la puso en la tribuna. En la siguiente M’Bia se fue a la calle con doble amarilla por manotazo a Modric. Que nada faltara en esa orgía.

Marcelo, autor de prodigios sin igual, fue el último en apuntarse. Sirvió desde la izquierda, se elevó Benzema para redondear una cifra mágica. Idéntico 7-3 al de aquella final de la Copa de Europa ante el Eintracht. La misma que durante tantos años repitió la BBC por Navidad como homenaje a ese espectáculo inigualable que de vez en cuando llamamos fútbol.


Sobre esta noticia

Autor:
Cronicasrevista (4993 noticias)
Fuente:
grupocronicasrevista.org
Visitas:
16
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Creative Commons License
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Etiquetas

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.