Globedia.com

×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Cultura escriba una noticia?

Recibieron vivos y muertos homenajes literarios durante el 2010

27/12/2010 05:36 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

* Margo Glantz fue reconocida por llevar al lector a mundos fantásticos * María Luisa “La China” Mendoza gozó durante su emotiva distinción * Carlos Montemayor, Carlos Monsiváis y Alí Chumacero, post mortem Por Juan Carlos Castellanos C. México, 27 Dic. (Notimex).- Durante el año que está por terminar se realizaron diversos homenajes a personalidades del mundo de las letras; igual espacio ocuparon los autores vivos que los muertos, pues este año se fueron Carlos Montemayor, Carlos Monsiváis y Alí Chumacero, por mencionar algunos. Al inicio del 2010, Margo Glantz, escritora que lleva al lector con su poesía a mundos fantásticos, también dedicada a la docencia y la investigación, fue objeto de un homenaje y la entrega de la “Medalla de Oro” del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) por sus 80 años de edad y 50 de literata. “Es una escritora talentosa que nos ha sabido llevar a través de sus poemas por sus mundos fantásticos”, dijo René Avilés Fabila en torno al homenaje, quien señaló que el reconocimiento a esta fructífera autora “es muy merecido por la gran calidad que tiene en sus textos, fascinantes para todos los públicos”. La escritora, ensayista, crítica literaria y académica nació en la Ciudad de México el 28 de enero de 1930. En 1953 viajó a Europa, para realizar el doctorado en letras hispánicas en la Universidad de La Sorbona, presentando su tesis “El exotismo francés en México (1847-1867)”. Entre los libros más destacados de Margo Glantz Shapiro se encuentran “Las mil y una calorías”, “Doscientas ballenas azules”, “No pronunciarás”, “Las genealogías”, “Síndrome de naufragios”, “Borrones y borradores. Ensayos sobre literatura colonial”, “Sor Juana Inés de la Cruz: Saberes y placeres”, “José Gorostiza y Juan Rulfo”, “La Malinche, sus padres y sus hijos”, y “El rastro”. Otra mujer homenajeada fue la inagotable escritora María Luisa “La China” Mendoza (1930), quien rodeada de amigos y colegas recibió los honores por parte del INBA, dentro del ciclo “Protagonistas de la literatura mexicana”, que se realizó en la sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes. Entre oros atributos que le valieron el homenaje, se destacó que es una mujer generosa, leal a su escritura y defensora de autores como Juan José Gurrola, y porque se ha caracterizado por incluir en sus relatos personajes femeninos, mujeres de novela, compuestas de pasiones y memorias. En su intervención, “La China”', para quien escribir es algo tan natural como hacer su cama, resumió brevemente lo que han sido sus más de 50 años en las letras mexicanas, sus logros, sus fracasos, su incursión en la literatura mexicana, así como el haber sido diputada del PRI en la 53 Legislatura. La escritora, cuyo apodo se lo debe a su padre, quien la rebautizó así por sus rizos, aseguró a sus 80 años que ya no necesita nada. “Ni lo deseo. El tiempo de pedir la beca en Guggenheim pasó a la historia, las ganas de casarme también, ni siquiera ser otra de las ancianas coronadas, como las que he visto”. María Luisa Mendoza es una de las narradoras mexicanas más importantes del siglo XX. Entre las escritoras de su generación se encuentran Luisa Josefina Hernández, Julieta Campos, Elena Poniatowska y Amparo Dávila. Siempre se ha preocupado por la historia, la sociedad y el entramado cotidiano de México. Otro homenajeado este 2010 fue el poeta Sergio Mondragón, quien al ser agasajado recordó que todos sus poemas los siente muy cercanos. “Yo escribo poco, tengo el don muy poquito de escribir poemas, a comparación de otros hermanos poetas de ambos sexos que tiene una facilidad para hacerlo”. El es autor de “Yo soy el otro” (1965), “El aprendiz de brujo” (1969), “Pasión por el oxígeno y la Luna” (1982), “El ocre de los lodos” (1991) y “Hojarasca” (2006). “La poesía alimenta el cerebro y lo evoluciona, mejora el pensamiento, el sentimiento y el corazón”, aseguró Mondragón en su homenaje. El poeta mexicano fue festejado por el INBA, en el Centro de Lectura Condesa, con motivo de su 75 aniversario. Ahí, colegas y lectores celebraron al vate, quien sorprendido, pero lleno de júbilo, agradeció el homenaje que se le rindió y agregó que dicha conmemoración fue un acto muy inesperado. El INBA también rindió homenaje póstumo al periodista, narrador y catedrático Fernando Benítez, por ser uno de los más grandes impulsores del periodismo cultural de México. En el Palacio de Bellas Artes se recordó a quien murió hace 10 años, el 21 de febrero de 2000. Se recordó que Fernando Benítez destacó como divulgador de la cultura mexicana, a través de los suplementos que dirigió. El también antropólogo apasionado de la historia de México, nació en la Ciudad de México el 16 de enero de 1910, aunque hay biografías que lo ubican en el año 1912. Creció en el seno de una familia aristócrata integrada por su padre, Fernando Benítez; su madre, Guadalupe Gutiérrez Zamora, y sus hermanos, Carmen, Ana y Alfonso. Pese a que hay pocos datos sobre su infancia, se sabe que su pasión por el periodismo y su destreza por la historia mexicana inició en 1934. Ese año se inició como colaborador de “Revista de revistas”, para la que escribió artículos que reflejaban su destreza narrativa y su pasión por la historia mexicana. Su interés por difundir la cultura mexicana surgió a partir de su ingreso al periódico “El nacional”, donde realizó una importante labor. Escribió las novelas “Agua envenenada” y “El rey viejo”; los ensayos “Los hongos alucinantes”, “En la tierra mágica del peyote”, “Las memorias en el convento” y “Qué celebramos, qué lamentamos?”, así como el libro de cuentos “Caballo y Dios”, como historiador, “Los indios de México” es su obra cumbre. El Instituto Nacional de Bellas Artes también rindió homenaje póstumo al maestro Alí Chumacero, quien perdió la vida a los 92 años de edad, el viernes 22 de octubre de 2010, por la noche, víctima de neumonía. El homenaje tuvo lugar en el Palacio de Bellas Artes, tras ser velado en una funeraria de la calle Sullivan. El poeta, crítico literario y editor Alí Chumacero Lora (Acaponeta, Nayarit, 9 de julio de 1918) tuvo una vida prolífica, en la que se dedicó a la poesía y a la edición de libros de escritores como Octavio Paz, Alfonso Reyes, Juan José Arreola, Carlos Fuentes y Juan Rulfo, por citar algunos. La obra poética del maestro egresado de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, incluye los libros “Páramo de sueños” (UNAM, 1944); “Imágenes desterradas” (Editorial Stylo, 1948), y “Palabras en reposo” (FCE, Letras Mexicanas, 1956). Entre los galardones que recibió se encuentran el Premio Xavier Villaurrutia de Literatura (1984); el Premio Alfonso Reyes (1986); el Premio Nacional de Ciencias y Artes en el área de Lingüística y Literatura (1987); la Medalla Belisario Domínguez del Senado de la República (1996) y la Medalla de Oro de Bellas Artes (2008) en un homenaje por sus 90 años. Poseedor de una poesía fina y litúrgica, desde 1936 Chumacero escribía reseñas bibliográficas y trataba de hilvanar sus primeros poemas. Ingresó en 1937 a la facultad de Filosofía y Letras de la UNAM y a los 19 años de edad junto con José Luís Martínez, Leopoldo Zea y Jorge González Durán fundó “Tierra Nueva”, revista que codirigió hasta 1942. Por su parte, las cenizas de Carlos Montemayor, quien falleció el 28 de febrero pasado, llegaron esa misma noche a la sede de la Academia Mexicana de la Lengua (AML), donde eran esperadas por académicos, familiares y parte de la comunidad literaria e intelectual del país para darle homenaje póstumo. El literato falleció la madrugada de ese domingo en esta ciudad, a los 62 años de edad, víctima de un cáncer de estómago que lo aquejaba desde hacía cuatro meses y por el cual tuvo que ser hospitalizado en el Instituto Nacional de Cancerología; Montemayor no tuvo velorio por decisión propia. La urna que contenía los restos del escritor llegó en brazos de su esposa, Susana de la Garza, quien tras una guardia de honor, junto con sus hijos Emilio, Alejandra, Jimena y Victoria, informó que los restos mortales del poeta, novelista y traductor serían llevados a su natal Parral, Chihuahua. “Una parte de sus cenizas serán depositadas en algún sitio de su tierra, y otra, la esparciremos en los lugares que él tomó como escenarios para sus novelas”, explicó en su momento De la Garza, quien se refirió luego a los pueblos, comunidades y ciudades que ocuparon la atención del escritor. Carlos Montemayor nació un 13 de junio de 1947. Era escritor, traductor, activista social defensor de los pueblos indígenas y un destacado cantante de ópera. Fue miembro de la Academia Mexicana de la Lengua, la Real Academia Española y la Asociación de Escritores en Lenguas indígenas. Dominó el inglés, italiano, francés, griego arcaico, clásico y vulgar, y el latín en todas sus formas. Se caracterizó por su activismo social, sobre todo en favor de los grupos vulnerables. Uno de sus libros más recordados es “Guerra en el paraíso”, relato de los hechos que se vivieron en México en los años 70. Carlos Monsiváis, ensayista, cronista, coleccionista, activista e irónico crítico del gobierno mexicano, falleció el 19 de junio, debido a una insuficiencia respiratoria. Había sido internado el 1 de abril de 2010 en el área de terapia intensiva del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición “Salvador Zubirán”, debido a una fibrosis pulmonar. A las 21:20 horas de ese mismo día, iniciaron en el Museo de la Ciudad de México las exequias del cronista urbano, quien recibió también un homenaje póstumo el lunes siguiente en el Teatro de la Ciudad. A su funeral asistieron el rector de la UNAM, José Narro Robles, la escritora y amiga de Monsiváis, Elena Poniatowska, además de otros amigos y familiares del escritor. Monsiváis, nacido el 4 de mayo de 1938, fue conocido por una carrera de más de 50 años dedicada a hacer la crónica de los cambios históricos, las tendencias sociales, la cultura popular y la literatura mexicana. Fue también un activista de causas de izquierda. Algunos criticaron su “ubicuidad”. Eso, al considerar que aparecía en demasiados medios, incluidos sus comentarios frecuentes para la radio y televisión, hablando de prácticamente cualquier tema. Quizás fue esa versatilidad y ese deseo constante de aparecer en diversos foros el que volvió a Monsiváis un escritor sumamente conocido. El poeta José Emilio Pacheco dijo alguna vez que Monsiváis era el único escritor a quien “la gente reconoce en la calle”'. Monsiváis murió un día después del fallecimiento del Nobel de Literatura 1998, José Saramago, con quien recorrió en 1998 algunas comunidades indígenas del estado de Chiapas.


Sobre esta noticia

Autor:
Cultura (17131 noticias)
Visitas:
222
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Copyright autor
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.