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Recobran originalidad frescos del siglo XVI

06/07/2009 12:06 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La restauración de frisos con escenas de la "Pasión de Cristo", del templo de San Francisco de Asís, en Tlahuelilpan, Hidalgo, concluyó luego de que especialistas y alumnos del INAH, trabajaron sobre manchas de suciedad de éstos, aplanado y reintegración cromática (2007-2009). Así lo informó el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), que explicó que parte del trabajo consistió en quitar grandes manchas de suciedad que habían ocultado imágenes completas y detalles que subsistían desde el siglo XVI, sobre los murales coloniales del templo. También detalló que gracias a la intervención de especialistas y alumnos de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía (ENCRyM), quienes realizaron tres temporadas de campo en la iglesia -parte del pequeño conjunto conventual-, el "Viacrucis de Jesucristo", reflejado en dos frisos de dos metros de alto por 12 de ancho, ha recobrado su dramatismo original. A cargo de las profesoras del Taller de Obra Mural de esa instancia académica del (INAH), los trabajos emprendidos en 2007 y que concluyeron hace un par de semanas, abarcaron el registro de la obra, la consolidación de aplanados, una ardua limpieza con base en distintos métodos y la reintegración cromática. Custodiado por el Cerro del Xicuco, el ex convento del municipio de Tlahuelilpan, formó parte de las visitas franciscanas en el Valle de Tula, es decir, los frailes acudían desde Tula para cumplir con la evangelización de los otomíes en regiones cercanas y pernoctaban allí uno o dos días, razón por la que las dimensiones arquitectónicas de estos conjuntos son pequeñas. Otra de sus particularidades de los frescos, que se ubican a seis metros de distancia del piso, es que no están pintados en grisalla, como era común en las obras franciscanas de este tipo, sino que son polícromos e incluye dos tonos de azul, blanco, verde, negro, rojo y dos tonalidades de café, quizá una influencia de la paleta propia de los agustinos. Las especialistas en pintura mural Margarita López, Roxana Govea e Irlanda Fragoso, apoyadas por la restauradora Haydeé Orea y la historiadora Guadalupe de la Torre, encabezaron el proyecto de intervención que, a su vez, partió del interés del párroco de la nueva iglesia de Tlahuelilpan, Rigoberto Pintor, y un comité de la propia comunidad. De acuerdo con Margarita López Fernández, los frisos ubicados en los muros norte y sur del templo de San Francisco de Asís, retratan la Pasión, pero en ocho escenas (contenidas en medallones) y no en 14 como suele representarse. Explicó que las escenas parten con "La oración en el huerto de Getsemaní -una representación muy deteriorada, cuya iconografía se infirió a partir de los pocos restos de pintura mural y su relación con los demás medallones- y terminan en el momento en que Jesús espera su crucifixión. Asimismo que el proyecto de restauración de estos murales coloniales es de carácter pedagógico y se inserta en el Seminario-Taller de Restauración de Obra Mural, en el que convergen las áreas de historia, química, geología y arquitectura, entre otras, lo que ha permitido entender las proporciones del edificio, deducir las fuentes de los problemas de conservación y ubicar alteraciones. Detalló que luego del registro a partir de fotografías, dibujos, descripciones, esquemas y planos arquitectónicos, fue posible determinar que los problemas estructurales del ex convento, desde el siglo XVI al XX, provocaron la pérdida desigual de la pintura mural, toda vez que las tres primeras escenas son las más afectadas. Por ejemplo, explicó a su vez López Fernández, en la pasada centuria se techó el templo de San Francisco de Asís con una losa de concreto, ocasionando al mismo tiempo que una cubierta de madera presionara los aplanados en donde yacen los murales, lo que provocó abombamientos y oquedades, aparte de facilitar la existencia de humedad. Para contrarrestar los problemas ocasionados, se realizaron diferentes procesos de restauración. Fueron consolidados los aplanados mediante inyecciones de cal y sus derivados, se fijó la capa pictórica con el uso de sustancias adhesivas, y se hicieron resanes utilizando morteros (mezclas) con pastas y cargas inorgánicas que permitieron recuperar faltantes y dar estabilidad a la obra. Agregó que en lo que fue la última temporada de campo en la que participaron 20 alumnos de la escuela de restauradores del INAH, se realizaron trabajos de limpieza específica y de reintegración cromática con base en la técnica de "rigattino". Explicó que ésta consiste en la colocación de líneas verticales de color, separadas de uno a tres milímetros entre sí, de modo que unifican el color del faltante al alejarse a cierta distancia, pero distinguiéndose de cerca. También se utilizó la técnica pictórica de acuarela para llevar a cabo la reintegración cromática, a fin de no dañar ni al alterar el original hecho con un método mixto, finalizó.


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