Globedia.com

×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Cultura escriba una noticia?

Reconocerá Medalla de Oro “Justo Sierra Méndez” a Hernán Lara Zavala

25/01/2011 03:31 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Como un reconocimiento a su trayectoria en el campo de la literatura, el escritor y académico mexicano Hernán Lara Zavala recibirá la Medalla de Oro 2011, que entrega el gobierno de Campeche con el nombre de Justo Sierra Méndez, personaje nacido el 26 de enero de 1848. El catedrático de la Facultad de Filosofía y Letras, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), será galardonado este miércoles en la ciudad de Campeche, de acuerdo con información de la Máxima casa de estudios del país. El premio estatal “Justo Sierra Méndez, Maestro de América” es la más alta distinción que otorga el gobierno de Campeche a quienes, por sus méritos, se han distinguido en las ciencias, las artes, la tecnología u otras tareas sociales o manifestaciones culturales. El escritor, historiador, periodista, poeta y político mexicano Justo Sierra Méndez nació en la ciudad de Campeche el 26 de enero de 1848; fue un decidido promotor de la fundación de la Universidad Nacional de México, hoy UNAM. Justo Sierra es conocido como el "Maestro de América" por el título que le otorgaron varias universidades de América Latina. Fue hijo de Justo Sierra O´Reilly, eminente novelista e historiador, y de Concepción Méndez Echazarreta, hija de Santiago Méndez Ibarra, quien jugó un papel importante en la política yucateca del siglo XIX. A la muerte de su padre, acaecida en 1861, siendo casi un niño, Sierra Méndez se trasladó a la Ciudad de México donde, después de sus brillantes estudios, se relacionó con los mejores poetas y literatos de ese tiempo, entre otros Ignacio Manuel Altamirano, Manuel Acuña, Guillermo Prieto y Luis G. Urbina, poetas de la “Revista azul” y de la “Revista moderna”. Contó en alguna ocasión el propio Justo Sierra que Ignacio Manuel Altamirano, de quien era ya admirador, lo invitó a una reunión en la que estaban algunos de los más consagrados escritores de aquel tiempo. La velada tuvo lugar en casa de Manuel Payno; estaban ahí, entre otros, Guillermo Prieto, Ignacio Ramírez y Vicente Riva Palacio. Dice Agustín Yáñez: "desde aquella velada, Sierra ocupó un sitio de preferencia en los cenáculos, conmemoraciones y redacciones literarias; fue la sensación del momento en la tribuna en los días clásicos de la patria; en una juventud que se consagró a la literatura, Sierra incursionó en el relato, en el cuento, la novela y el teatro”. Algunos de sus poemas de juventud se publicaron en el periódico “El globo” y se dio a conocer con su famosa "Playera"; a partir de 1868 publicó sus primeros ensayos literarios. En el “Monitor republicano” inició sus "Conversaciones del domingo", artículos de actualidad y cuentos que después serían recogidos en el libro “Cuentos románticos”. Publicó también en la revista “El Renacimiento” su obra “El ángel del porvenir”, novela de folletín que no tuvo mayor impacto. Escribió también en "El domingo", en "El siglo XIX", "La tribuna", La libertad", de la que fue su director, y en "El federalista". Asimismo, publicó en "El mundo" su libro "En tierra yankee". Abordó además el género dramático en su obra "Piedad". En 1871 se recibió de abogado. Fue varias veces diputado al Congreso de la Unión, lanzó un proyecto que sería aprobado en 1881 y que daba a la educación primaria el carácter de obligatoria. En ese mismo año fue aprobado el proyecto de Justo Sierra para fundar la Universidad Nacional de México. Tardaría sin embargo 30 años para ver ese proyecto convertido en realidad. Desde 1892 expuso su teoría política sobre la “dictadura ilustrada”, pugnando por un Estado que habría de progresar por medio de una sistematización científica de la administración pública. En 1893 declaró un célebre discurso en el que declaró que "México es un pueblo con hambre y sed. El hambre y la sed que tiene, no es de pan; México tiene hambre y sed de justicia". En 1901 se trasladó a Madrid con el objeto de participar en el Congreso Social y Económico Hispanoamericano; fue en esta ocasión que conoció al aclamado poeta nicaragüense Rubén Darío en París. Presidió la Academia Mexicana, correspondiente de la Española. Influyó también en los escritores Luis González Obregón y Jesús Urueta. Justo Sierra, siendo Secretario de Instrucción Pública y Bellas Artes, escribió también varios libros de historia para la educación primaria. Dirigió la publicación de "México, su evolución social", (1900-1902) y de la "Antología del Centenario", (1910). En colaboración con Gutiérrez Nájera, Francisco Sosa y Jesús E. Valenzuela creó la "Revista nacional de letras y ciencias", donde se publicó su libro "La evolución política del pueblo mexicano". Otra de sus más importantes obras fue "Juárez, su obra y su tiempo". En materia educativa propugnó por la autonomía de los Jardines de Niños, el progreso del magisterio y a nivel superior, la reorganización de las carreras de Medicina, Jurisprudencia, Ingeniería, Bellas Artes y Música, así como la promoción de la Arqueología. De un sistema de universidades en provincia, de una universidad para maestros, el otorgamiento de desayunos escolares y un sistema de becas para los alumnos destacados. Se esforzó porque el método educativo a aplicar, enseñara a pensar y no a memorizar. "Es la educación la que genera mejores condiciones de justicia, educar evita la necesidad de castigar", decía. Justo Sierra fue también Ministro de la Suprema Corte de Justicia en 1894, de la que llegó a ser Presidente. Ocupó posteriormente importantes cargos en el gabinete porfirista, como Subsecretario de Justicia e Instrucción Pública y Ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes, entre los años de 1901 y 1911. Contando con la cartera de este ministerio, puso en práctica hacia 1905 su anhelado proyecto: dar a la educación primaria el carácter de nacional, integral, laica y gratuita. En lo político supo ser amigo de Porfirio Díaz sin ser su adulador y Díaz lo respetó siempre como a un hombre superior. Poesías, cuentos, novela, narraciones, discursos, doctrinas políticas y educativas, viajes, ensayos críticos, artículos periodísticos, epístolas, libros históricos y biográficos, forman el valioso legado que dejó Justo Sierra Méndez, quien falleció en Madrid, España, el 13 de septiembre de 1912.


Sobre esta noticia

Autor:
Cultura (17131 noticias)
Visitas:
92
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Copyright autor
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Empresas
Organizaciones

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.