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Recordará la OFCM a Schubert en su temporada de otoño

18/11/2011 06:10 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

En su temporada de Otoño 2011, este sábado y domingo, la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México (OFCM) recordará al compositor austriaco Franz Peter Schubert -considerado como el introductor del Romanticismo, quien murió el 19 de noviembre de 1828-, al interpretar la Sinfonía No.8, la cual está inconclusa. La OFCM estará bajo la batuta del director mexicano huésped, José Areán, quien fue premiado en el 39 Festival Internacional Cervantino, celebrado el octubre pasado. Areán ha dirigido varias orquestas, como la de Praga y en esa ocasión se realizó el soundtrack de “La virgen de la lujuria” Schubert nació el 31 de enero 1797 en Viena en el seno de una familia humilde. Fue el duodécimo de 13 hermanos, residían en el barrio de Liechtental y su padre era un profesor de escasos ingresos económicos. Su profesor de música se percató pronto de su talento y llegó a decirle que no tenía nada que enseñarle. A los 11 años entró como cantor a la Capilla Imperial, donde consiguió una beca que le sufragó los estudios en la escuela municipal de Stadkonvikt, donde fue alumno de Antonio Salieri. A los 14 años comenzó a crear sus primeros “lieder”, poemas musicalizados para voz y piano. Antes de los 18 ya había creado algunas obras maestras, como “Gretchenam Spinnrade”, el primero de los muchos “lieder” inspirados en poemas de Johann Goethe. A los 19 años había escrito ya más de 250 “lieder”. No obstante su talento, su padre pretendía que heredara su profesión, lo que motivó el enfrentamiento entre ambos y el abandono de la casa paterna. Fuera del hogar y habiendo decidido ganarse la vida con la música, Schubert se refugió en la casa de Franzvon Schober y así comenzó su peregrinaje. Nunca logró mantenerse sólo con sus composiciones y necesitó de la generosidad de amigos, que lo acogieron en sus respectivas casas. Schubert tampoco mantuvo una relación duradera, ni tuvo hijos, pero se inscribió en un círculo íntimo de amigos, que le brindó muchas satisfacciones personales, además de constituir un público fiel y sensible a su arte. Schubert no consiguió estrenar ni publicar ninguna de sus obras operísticas u orquestales. A lo sumo se interpretaron algunas composiciones vocales o pianísticas en las célebres “schubertiadas”. Habitualmente pasó estrechez económica. Se volvió inseparable de sus gafas, que conformaron parte indisoluble de su apariencia y acentuaron su fisonomía tímida. Durante sus últimos años escribió piezas magistrales, fruto y reflejo de sus experiencias personales y siempre con el sello inconfundible de una inagotable inspiración melódica. La más representativa es “Wanderer-Fantasie”, para piano solo o el ciclo del lieder “La bella molinera” (Die schöneMüllerin), inspirados en poemas de Wilhelm Müller En 1824 escribió “La muerte y la doncella”, uno de sus cuartetos más conocidos. Hacia el final de su vida, el intenso dolor y el aislamiento dejaron su impronta en el “Winterreise”, Op. 89, también con textos de Müller. Por aquel entonces, Schubert tenía solamente 31 años y acababa de matricularse para estudiar fuga. Pero una gonorrea, complicada finalmente con una fiebre tifoidea, lo condujo a la muerte.

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