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Recuerda “Algarabía” vida y obra de Luis Barragán

21/11/2011 05:12 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El legado del arquitecto mexicano Luis Barragán, quien falleció el 22 de noviembre de 1988, es abordado por José Ignacio Nuño Morales, en su artículo “Luis Barragán y la arquitectura mexicana”, publicado en el más reciente número de la revista mexicana “Algarabía”. El texto lleva al lector por la vida y obra del jalisciense reconocido como un ícono del paisaje urbano. El nombre completo del arquitecto fue Luis Barragán Morfín y nació el 9 de marzo de 1902, en Guadalajara, Jalisco, en el seno de una familia de hacendados. Sus primeros años de vida los pasó en el barrio de Santa Mónica, donde solía vacacionar en la Hacienda de Corrales, Jalisco. Se sabe que este contacto con los ambientes rurales marcaron su creación, dando así surgimiento a lo que se considera “un estilo mexicano universal”. El interés de Barragán por la arquitectura, de acuerdo con él mismo, nació de la influencia de Agustín Basave, quien fue maestro suyo durante su estancia en la Escuela Libre de Ingenieros de Guadalajara, entre 1919 y 1923, fue ahí donde entabló amistad con figuras como Rafael Urzúa y Pedro Castellanos. En 1923 se graduó como ingeniero civil pero el haber realizado un viaje al extranjero y algunos cambios ocurridos en la escuela impidieron que recibiera el título de arquitecto, a pesar de haber cursado las materias suplementarias ofrecidas en la escuela para obtener dicho título. Entre 1924 y 1925, el arquitecto viajó a España y a Francia, donde visitó la exposición de las Artes Decorativas de París de donde surge el llamado Art Déco, estilo que recreó en su participación en la construcción del Parque Revolución de Guadalajara. En esa época, lo que mayor fascinación le produjo fue la fotografía de un jardín diseñado por Ferdinand Bac, llevándole a establecer una relación personal con este personaje. Asimismo, tuvo contacto con las culturas mediterráneas europeas y musulmanas que posteriormente influyeron en su estilo arquitectónico. A su regreso a México construyó algunas residencias en Guadalajara, para entonces ya se podía apreciar en ellas el estilo del arquitecto, entre estas construcciones se encuentran la casa de Efraín González Luna (1928), de Enrique Aguilar (1928) y de G. Cristo (1929). Entre 1931 y 1932 realizó un segundo viaje por Europa en el que también tuvo oportunidad de visitar África del Norte, donde la arquitectura mediterránea y árabe causaron impacto en él. De las construcciones que observó en Marruecos retomó los interiores con poca iluminación, los juegos de luz propiciados por las ventanas pequeñas y la integración de la construcción con el paisaje. La arquitectura de Barragán va orientada a proteger la calidad de vida del hombre frente a los inconvenientes de la sociedad moderna y las grandes ciudades. Para el una casa constituía un refugio, es por ello que se opuso en forma radical a los grandes ventanales que estuvieron en boga mientras él configuraba su estilo. A su traslado a la Ciudad de México el arquitecto se dedicó mayormente a lo que él mismo denominó su etapa “comercial”, para posteriormente retirarse a crear lo que serían las grandes obras de su madurez y desarrollar sus primeros jardines. En 1941, Barragán construyó su primer jardín en la Ciudad de México, en él aprovecho un terreno de desniveles para construir plataformas y compartimentos estilo “Genaralife”. En 1945, en asociación con José Bustamante, desarrolló el proyecto de planificación y urbanización del fraccionamiento Jardines del Pedregal de San Ángel, en el sur de la ciudad, donde le impresionó el paisaje volcánico y concibió jardines y espacios habitables que en combinación dieron como resultado una innovación en la arquitectura del paisaje. Se relacionó también con José Clemente Orozco mientras el muralista vivía en Nueva York, y con él pasó algunos meses gracias a los cuales conoció a arquitectos vanguardistas como Federico Keisler. Asimismo, el estilo de Barragán está influenciado por sus amigos Ignacio Díaz Morales, Jesús Reyes Ferreira, Mathias Goeritz, Ferdianad Bac y el propio Keisler. Además de estás importantes figuras de la arquitectura se relacionó también con personajes como Carlos Pellicer, Miguel Covarrubias y Rochard Neutra, con quien entabló amistad en 1951. Entre sus construcciones está la capilla de Tlalpan, que construyó como una donación a la orden de las Capuchinas Sacramentadas del Purísimo Corazón de María, donde utilizó el prisma triangular y el color naranja por primera vez en una iglesia. De los años 1955 a 1957 es el fraccionamiento Jardines del Bosque, en Guadalajara, y durante el último año recibió el encargo de diseñar el símbolo del fraccionamiento de Ciudad Satélite, en la Ciudad de México, donde en colaboración con Mathias Goeritz construyó unas torres inspiradas en el templo de San Gimignano, Italia. Barragán dejó como legado una importante producción en el campo del diseño y la construcción de intenso contenido humano, su obra posee características expresivas de un estilo personal inconfundible y de una regionalidad que hacen que se le considere como el máximo exponente de la arquitectura contemporánea mexicana. En 1980 recibió el Premio Pritzker establecido por la fundación Hyatt para honrar en vida al arquitecto cuyo trabajo demuestra visión, talento y compromiso, y haya contribuido de manera significativa a la humanidad, en la creación del entorno por medio de la arquitectura. Entre los premios que recibió están además el Nacional de Artes, e ingresó como miembro del American Institute of Arquitechts (1976), el doctorado Honoris Causa otorgado por la Universidad de Guadalajara (1984) y el Anual de Arquitectura Jalisco (1985). Asimismo, en 1984 fue nombrado miembro honorario de la American Academy and Institute of Arts and Letters. Luis Barragán terminó sus días el 22 de noviembre de 1988 en la Ciudad de México. Su ataúd fue cubierto con la bandera nacional para ofrecerle un homenaje en el Instituto Nacional de Bellas Artes.


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