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Recuerda el mundo el 35 aniversario luctuoso de André Malraux

22/11/2011 03:03 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Con una recopilación de su ideario y de sus acciones, diversos medios del mundo recuerdan el 35 aniversario del fallecimiento del escritor, filósofo, intelectual y político francés André Malraux, sucedido el 23 de noviembre de 1976. Así, la página en Internet de “La gaceta”, de España, recuerda que Malraux fue un idealista del comunista que se volvió ferviente nacionalista francés desde 1946, ministro de Cultura de la Quinta República, con Charles De Gaulle. Antes había sido un compañero de viaje de los comunistas en la Guerra Civil Española, aunque siempre se destacó por ser un hombre consecuente, en el que coincidieron pensamiento y acción: conoció la guerra civil china, la de España o la resistencia francesa contra el nazismo. Mientras que en “El imparcial”, también de España, se rememora su sentencia “el siglo XXI será religioso, o no será”, y el articulista autor del texto hace un recuento de esta idea a partir de los sucesos de los últimos años en Medio Oriente y otras tierras musulmanas. A saber, la disyuntiva que pareciera presentarse en esos pueblos entre optar por las opciones pacíficas para renovar sus formas de gobierno y convivencia social, como las que viven Siria o Egipto, por ejemplo, o las radicales, de grupos como Al Qaeda. En “Cambio”, de Michoacán, México, se recuerda la frase universal de que “los pueblos tienen los gobiernos que se merecen”, de la autoría del italiano José de Maistre pero atribuida a su compatriota Maquiavelo y que Malraux matizó. El gran pensador francés reflexionó para indicar que no es que los pueblos tengan los gobiernos que se merecen, sino que la gente tiene los gobernantes que se le parecen. En América, añade el comentario aparecido en el medio michoacano, José Martí acotó: "Pueblo que soporta a un tirano, lo merece". André Malraux, nacido en París, el 3 de noviembre de 1901, fue un narrador y ensayista francés, historiador y hombre de Estado, que encarnó el prototipo del escritor comprometido. Hijo único de padres separados, pasó su infancia en los suburbios de París. A los 17 años abandonó los estudios secundarios, pero pronto adquirió una vasta cultura autodidacta y se integró en los medios literarios y artísticos parisinos. Participó en las tendencias de vanguardia de la inmediata posguerra, en especial el cubismo. Colaboró en “Action”, revista de este movimiento, y en 1921 fue contratado como editor de la Galería de Arte Simon; allí apareció su primer trabajo, “Lunes en papel”, ilustrado por Fernand Léger y dedicado a M. Jacob. En 1922 comenzó su colaboración en la “Nouvelle Revue Française”, además de que viajó por Europa y visitó numerosos museos. Su pasión por el arte jemer lo llevó a emprender, a finales de 1923, una expedición arqueológica a la selva camboyana. Allí descubrió, en un templo abandonado, bajorrelieves que extrajo con la intención de venderlos en Europa. La aventura le costó la cárcel, pero finalmente fue absuelto. Regresó a Francia pero volvió pronto a Saigón, en enero de 1925, para fundar el periódico “L´Indochine”, que desapareció al año siguiente a instancias de las autoridades coloniales. La doble experiencia de la sociedad colonial y del periodismo de opinión desempeñó un papel decisivo en la vida de Malraux, toda vez que paralelamente a su descubrimiento de Oriente, tomó conciencia de las realidades políticas y sociales y adquirió la reputación de escritor comprometido que orientó su vida y su obra. A su regreso a Francia, publicó “La tentación de Occidente” (1926), un "ensayo-novela" que confrontaba un Oriente de sabiduría y al mundo europeizante en crisis. A esta obra le siguieron tres novelas, igualmente inspiradas por sus contactos con Asia, en las que abordó los grandes problemas éticos del siglo XX: “Los conquistadores” (1928), “La vía real” (1930) y “La condición humana” (1933), la cual se convertiría en su libro más célebre. Con la llegada al poder de Adolf Hitler, se hizo "compañero de ruta" del partido comunista. “El tiempo del desprecio” (1935), dedicado a las víctimas del nazismo, abrió un nuevo ciclo novelesco, ligado a la lucha contra los fascismos. Participó en la Guerra Civil Española (1936-39) junto a los republicanos e intervino en combates aéreos con las brigadas internacionales. Fruto de esa experiencia fue la novela épica “La esperanza! (1937), de la que al año siguiente hizo una adaptación cinematográfica. En 1939 abandonó el partido comunista y poco después fue movilizado como voluntario en Francia. Capturado y luego liberado, rehusó comprometerse contra la ocupación por desconfianza en la influencia de los comunistas dentro del movimiento de la Resistencia y se consagró a la escritura. Incorporado finalmente a la Resistencia en la primavera de 1944, fue detenido por la Gestapo en julio, pero un mes después fue liberado por la precipitada retirada de los alemanes de su país. Al año siguiente tuvo un encuentro con Charles de Gaulle, de cuyo gobierno provisional (1945-46) fue ministro de Información y al que benefició con su talento de orador, denunciando públicamente la influencia del comunismo y la propaganda estalinista en el Epílogo a “Los conquistadores” (1948). En 1951 publicó “Las voces del silencio”, el más importante de sus escritos sobre arte, donde defendió la libertad del artista contra los determinismos, tanto del marxismo como del psicoanálisis. Dedicó igualmente tres volúmenes a “Los museos imaginarios de la escultura mundial” (1952 a 1955) y publicó la primera parte de lo que sería una gran epopeya de las artes: “La metamorfosis de los dioses” (1957). Después del regreso al poder de De Gaulle, en 1958, se convirtió en ministro de Cultura, entre 1959 y 1969. En 1967 apareció “Antimemorias”; en 1971, “Les Chênes quon abat”, relato de su última entrevista con De Gaulle; en 1974, “La cabeza de obsidiana”, luego “Lázaro” (1974) y “Hôtes de passage” (1975). Además de sus ensayos autobiográficos, publicó una segunda parte de “La metamorfosis de los dioses”, titulada “Lo irreal” (1974) y luego una tercera, “Lo intemporal” (1976). En 1977 apareció, póstumamente, su único trabajo consagrado a la creación literaria, síntesis de innumerables prólogos y artículos dispersos: “L´Homme précaire et la Littérature”. André Malraux murió el 23 de noviembre de 1976 en, Créteil, Francia.


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