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Recuerdan a Henri Rousseau por su arte espontáneo y brillante

20/05/2011 03:57 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

De formación autodidacta y con una tardía incursión en el mundo del arte pictórico, pues su primera exposición la realizó cuando tenía 41 años, el pintor francés Henri Rousseau es recordado a 167 años de su nacimiento, como el máximo representante del “arte naíf”. Dicha corriente artística se caracteriza por la ingenuidad y espontaneidad, el autodidactismo de los artistas, los colores brillantes y contrastados, además de la perspectiva acientífica captada por intuición. Ejemplo de lo anterior es su autorretrato titulado “Moi même” (1890), que en español significa “Yo mismo”, en el que se observa a un Rousseau con una barba muy cuidada y rodeado de símbolos de modernidad, un puente de metal, un barco con las banderas del mundo y de pie en la recién inaugurada Torre Eiffel. Henri Rousseau nació el 21 de mayo de 1844 en Laval, ciudad del valle del Loira, en el norte de Francia; su padre era un pequeño fabricante de lámparas de aceite y hojalatero y su madre nieta de un oficial de infantería de Napoleón. La casa natal de Henri era una romántica torre medieval que formaba parte de las antiguas murallas de Laval, conocida como “la Porte Beucheresse”. En 1855 el negocio del padre quebró y la familia se vio forzada a abandonar la casa, quedando prácticamente en la indigencia. A raíz de esta nueva situación, Rousseau empezó a trabajar y estudiar, sin embargo intentó estudiar Derecho, pero las circunstancias eran precarias y no logró graduarse. Trabajó como pasante en un bufete de la ciudad de Angers, un trabajo mal pagado del que fue despedido por hurtar estampillas, etapa en la que se despertó en él un gran interés por la poesía y la música. Tras la pérdida de su trabajo, buscó refugio en el ejército y, en 1863, se enroló en la infantería durante cuatro años. En 1868 contrajo matrimonio con Clémence Boitard, con la que tuvo siete hijos, de los que solo una niña llegó a la edad adulta. La desgracia que había vivido hasta entonces continuó con el fallecimiento de su padre, lo que llevaría Henri a trasladarse a París para estar alado de su madre viuda. Ahí consiguió un puesto de funcionario, agente de aduanas de segunda clase, en la Oficina de Recaudación de Arbitrios de París. Tres años después en 1871 fue promovido a recaudador. Rousseau comenzó a pintar a la avanzada edad de 40 años, y nueve años después se retiró de su puesto en la administración para dedicarse de lleno a la pintura. Su obra relativamente escasa provocó gran admiración en la crítica, ya que estaba marcada por el tono poético, la búsqueda de lo exótico y, sobre todo, por su estilo “naíf”, reflejo de una aparente sensibilidad infantil propia de los artistas con poca o nula formación académica. Ésta ingenuidad otorga con frecuencia a sus trabajos un aspecto involuntario de caricatura, a partir de 1890 se observa una maduración en el lenguaje pictórico de Roosseau. Durante toda su carrera artística pintó obras de corte realista pero con frecuencia también dejó que su fantasía se potenciara hasta casi el surrealismo. Por ejemplo, en “La gitana dormida” (1897) se ve a una mujer durmiendo plácidamente en medio de un exótico desierto mientras un león la observa muy de cerca. Otra de su obras que cumple con estas características es “El Sueño” (1910) que potencializa lo superrealista. Según informes de Rooseau su inspiración provenía de libros con ilustraciones, sobre los jardines botánicos y el zoológico de París, así como de dibujos de animales salvajes disecados. De a cuerdo con el crítico Arséne Alexandre, el pintor describía sus visitas frecuentes al Jardín de las Plantas de esta manera: “Cuando me introduzco en los invernaderos de cristal y veo las extrañas plantas de tierras exóticas, tengo la sensación de entrar en un sueño”. En 1888 falleció su esposa Clémence, y el artista, nuevamente en situación de penuria económica, fue acogido por el escritor Alfred Jarry. Un año después contrajo nupcias con una viuda llamada Joséphine Noury. De acuerdo con el pintor él creó un nuevo género pictórico al que denominó “retrato-paisaje”, que consistía en comenzar el cuadro con una vista general de, por ejemplo, uno de sus lugares favoritos en París, y luego añadiendo una persona en primer plano. En 1908 Picasso encuentra a Rousseau intentando vender sus cuadros en las calles de París, reconoce el genio de Rousseau y le ofrece un banquete de homenaje en el atelier que el español poseía en el Bateau-Lavoir. Henri Rousseau murió el 2 de septiembre de 1910 en el hospital Necker de París, y aunque a menudo su obra se incluye dentro del post-impresionismo francés, se le reconoce un estilo naíf original y muy intuitivo que le otorga un lugar destacado en la pintura francesa de finales del XIX y principios del XX.


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