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Recuerdan en el mundo a Gustav Mahler a 100 años de su fallecimiento

17/05/2011 02:19 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Para conmemorar el centenario de la muerte del reconocido compositor austriaco Gustav Mahler, el 18 de mayo de 1911, la ciudad alemana de Leipzig organizó un festival internacional con el nombre del autor que dará inició mañana. En el festival, que contará con 14 días de actividades, participan directores como el finés Esa-Pekka Salonen, el ruso Valeri Guerguiev, el canadiense Yannick-Nézet-Séguin y los italianos Daniele Gatti y Fabio Luisi. Además de orquestas invitadas como la Filarmónica de Viena, la de Nueva York, la Sinfónica de Londres, la de la Radio Bávara, la Staatskapelle de Dresde, la Real del Concergebouw y la de Cámara de Mahler, que interpretarán todas sus sinfonías. Igualmente, Argentina se sumó a esta conmemoración a nivel mundial, con un concierto que ofrecerá la Orquesta Sinfónica Provincial de Santa Fe el 18 de junio. La agrupación orquestal, conducida una vez más por su director titular, el maestro Roberto Montenegro, gozará de la compañía de la soprano argentina Graciela Oddone como solista invitada, quien interpretará la parte de voz de la “Sinfonía No. 4” de Mahler. En su centenario, la música de Mahler, quien nació el 7 de julio de 1860 en Bohemia, actualmente República Checa, está ya plenamente integrada en las salas de conciertos. En las primeras décadas del siglo XX, era recordado como uno de los más importantes directores de orquesta y de ópera de su momento, pero fue hasta a mediados de ese siglo cuando se desató una creciente valoración por la interpretación de sus obras y el estudio de su vida, reconociéndolo como uno de los compositores más destacados en la historia de la música. En la actualidad, es considerado uno de los más grandes y originales sinfonistas que ha dado la historia del género, de acuerdo con la crítica es también uno de los músicos que anuncian y presagian en su obra de manera más lúcida y consecuente todas las contradicciones que definirán el desarrollo del arte musical a lo largo del siglo XX. Preveniente de una familia de limitados recursos, Mahler pertenecía a una minoría germanoparlante y también era judío, antecedentes con los cuales su futuro se desarrollaría desde un principio con un permanente sentimiento de exilio. Aunque como intérprete fue un director que sobresalió en el terreno operístico, como creador centró todos sus esfuerzos en la forma sinfónica y en el lied, e incluso en ocasiones conjugó en una partitura ambos géneros. Para él, componer una sinfonía era “construir un mundo con todos los medios posibles”, por lo que sus trabajos en este campo se caracterizaban por una manifiesta heterogeneidad, por introducir elementos de distinta procedencia en un marco formal heredado de la tradición clásica vienesa. Su revalorización, al igual que la de su admirado Anton Bruckner, fue lenta y se vio retrasada por la llegada del nazismo al poder en Alemania y Austria, debido a su doble condición de compositor judío y moderno; de hecho, la ejecución de la música de Mahler fue terminantemente prohibida durante esa época. Sólo al final de la Segunda Guerra Mundial (1939-45), y gracias a la labor de directores como Bruno Walter y Otto Klemperer, sus sinfonías empezaron a hacerse un hueco en el repertorio de las grandes orquestas. Formado en el Conservatorio de Viena, la carrera de Mahler como director de orquesta se inició al frente de pequeños teatros de provincias como Liubliana, Olomouc y Kassel. En 1886 fue asistente del prestigioso Arthur Nikisch en Leipzig, dos años después fue director de la Ópera de Budapest y en tres más de la de Hamburgo, puestos en los que tuvo la oportunidad de ir perfilando su personal técnica directoral. Para 1897 le fue ofrecida la dirección de la Ópera de Viena, con la única condición de que apostatara de su judaísmo y abrazara la fe católica. Así lo hizo, y durante 10 años estuvo al frente del teatro. Sin embargo, el diagnóstico de una afección cardíaca y la muerte de una de sus hijas lo impulsaron en 1907 a dimitir de su cargo y aceptar la titularidad del Metropolitan Opera House y de la Sociedad Filarmónica de Nueva York, ciudad en la que se estableció hasta 1911, año en que enfermó y decidió regresar a Viena. Entre su catalogo de composiciones figuran 10 sinfonías, de ellas las números dos, tres, cuatro y ocho incluyen la voz humana, según el modelo establecido por Beethoven en su “Novena Sinfonía”. Mientras que a partir de la quinta, su música empezó a teñirse de un halo trágico que alcanza en la sexta, la novena y en esa sinfonía vocal que es “La canción de la Tierra”, su más terrible expresión. Mahler, quien se definía como un compositor de verano, pues era la única estación del año en la que podía dedicarse íntegramente a la concepción de sus monumentales obras, murió el 18 de mayo de 1911.


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