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Recuerdan a Salvador Allende a 39 años de su muerte

07/09/2012 02:07 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Como un hombre fuerte, un demócrata, un héroe y hasta un Don Quijote, recordaron los escritores Mónica Lavín y Rafael Pérez Gay, al ex presidente de Chile Salvador Allende (1908-1973), la víspera durante la presentación del libro “El último tango de Salvador Allende”, en el Centro Cultural Casa Lamm, en esta ciudad. Ante poco más de 50 personas, ambos autores analizaron esta novela, un trabajo del escritor y embajador de Chile en México, Roberto Ampuero, quien en cerca de 400 páginas explora no la parte política, sino íntima, de carne y hueso, de quien fuera considerado uno de los más grandes demócratas del siglo XX. A 39 años de la muerte de Allende (efeméride que se cumple este 11 de septiembre), Lavín y Pérez Gay centraron su discurso en esta novela en la que se aborda lo que pudieran haber sido las últimas semanas de la vida del presidente de Chile de 1970 a 1973. Al tomar la palabra, Lavín calificó de interesante el que Ampuero aborde la figura de Allende en un Chile visto en dos tiempos, a través de dos personajes antagónicos como el agente de la CIA de nombre David y Rufino, cocinero y amigo cercano de Allende. En esta novela, dijo, los personajes se transforman, pues por un lado, David tiene la oportunidad de reflexionar sobre su participación en el derrocamiento de Allende como agente de la CIA. Por otro lado, se encuentra un ficticio personaje que usa Ampuero para poder acercarnos a Allende: el panadero Rufino, su ex compañero de ajedrez. “Son dos voces en primera persona, en la que Ampuero nos acerca a un Salvador Allende que desde su aspecto físico, su relación con las mujeres y su gusto por el tango”, comentó. Para Lavín, en la novela “vemos a un Allende como un Quijote y a un Rufino como su Sancho Panza, y que tiene la visión del pueblo, del día a día, del hoy no hay para comer, un Allende que tiene esa particularidad del ingenioso Hidalgo, una ideología e ilusión de ser un demócrata y cumplir los designios de la elección, sin que exista violencia y que al final, es víctima de su propia manera de enfrentarlo”. “Lo veo como un Quijote, veo que Ampuero lo retrata así, que el autor ha elegido con el panadero Rufino un hombre del pueblo, un hombre que incluso le dice a Allende que como se atreve a hablar del pueblo cuando no ha tenido privilegios”, señaló. En estas discusiones, abundó, “veo como ambos se transforman, uno tocado por aquellos tangos, porque no ha permitido que la melancolía amorosa toque su corazón y el otro, tocado por esas visiones políticas de un Allende ilustrado”. De acuerdo con la también ganadora del Premio Nacional de Literatura Gilberto Owen, “El último tango de Salvador Allende”, es un aparato de ficción, un trabajo donde el autor asume una posición cuando cuenta lo que quiere contar. Lavín pidió revalorar la figura de Allende, y sobre todo, “hacer un ajuste con la historia y a la justicia, pues en la década en que murió, eran tiempos en los que se proponía un cambio, mismo que no se concretó”. Por su parte, Roberto Ampuero celebró el lanzamiento de la segunda edición de esta novela, la cual dijo, es la primera que se escribe sobre Allende. En su intervención, habló de su admiración por Allende y mencionó que la idea no fue mostrar la parte política del ex presidente, sino su parte intima, a través de un cuaderno de Rufino, amigo de Allende, y en el que describe al entonces presidente de manera intima. “Es una exploración del Salvador Allende doméstico, privado, no es el Allende que conocemos como el político que fue. Es una invitación a los lectores mexicanos a conocer mi visión, imaginación y ficción en una novela sobre lo que pudieron haber sido los últimos meses de Allende como presidente de Chile”, destacó. A partir de la ficción, el autor describe el último día del mandatario que se suicidó en el Palacio de la Moneda, mientras era cercado por los militares comandados por el dictador Augusto Pinochet. En su oportunidad, Rafael Pérez Gay elogió el trabajo de Ampuero, el cual calificó como un trabajo envolvente, que con una prosa ágil, clara y no poco inspirada, ofrece una reconstrucción de época. Y a la vez, continuó, presenta una documento que nos recuerda que ficción y realidad son cosas distintas por una sola razón: la ficción suele ser más precisa que la realidad por los estudios de esa realidad pérdida y melancólica. En esta obra, aseguró, el lector va descubriendo poco a poco que Rufino es un alter ego de Allende: su otro yo, el que baila con vergüenza y dificultad un tango, el que lo acompaña en sus viajes a la Unión Sovieta, Cuba, México, etcétera. Comentó que la prosa de este trabajo se expande entre las sofisticación histórica: la misma historia desdichada del amor, el asesinato, el crimen político y el conocimiento del tango. Ampuero, dijo Pérez Gay, diseño una buena trama que desemboca en el “thriller”, incluso, en la novela política. “El último tango de Salvador Allende, trata de la memoria perdida, del bien y el mal, del amor, de la estupidez de la violencia”, afirmó el escritor al tiempo que concluyó que Ampuero destituye en esta novela un trozo de historia, creando una vez más, ese mundo que parecía para siempre perdido en los libros de historia.


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