Globedia.com

×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Gabrieli escriba una noticia?

Recuerdos de México, y, de la H1N1, latente

17/08/2009 02:31 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Recuerdos de un viaje a Ciudad de México, su relación con la influenza H1N1, que llegó para quedarse, y sus consecuencias en la ciudad y alrededores

Amanecía sobre ciudad de México. Las luces encendidas aún, se divisaban desde arriba, como un gran joyero brillante y colorido, entre el ámbar del amanecer; todas las piedras preciosas a tu alcance y el reverbero cinético de los colores impresionaban tu retina. Esa maravilla lentamente se iba opacando.

Vuelves a la realidad y mides la distancia, y te das cuenta que el avión se posará, de un momento a otro, sobre ese enorme joyero.

Hace unos meses que México se paralizó. La influenza porcina, aterrizó sin permiso, en las vías respiratorias de sus habitantes, llamada luego, H1N1.

Viste en ese momento, y escuchaste los noticieros desde miles de kilómetros en la distancia, a través de la pantalla, la enorme ciudad desierta, y se te encogió el corazón. Sus calles desoladas. Sus comercios cerrados. Su bullente actividad paralizada. Ahora, sólo máscaras andantes, por sus calles.

El año anterior, tú habías bajado del avión ese amanecer y paseaste por esas calles: la Avenida de la Reforma, amplia y arbolada, cercana a tu hotel, marcada por sus monumentos, que orientan al viajero; el Ángel dorado de la Independencia, vigilante, que no pudo librarla de esa fiebre real o inventada. Allí innumerables parejas de novios, vestidos para la ceremonia, van a sellar su amor eterno. Tú, recorriste la avenida en medio de árboles llenos de pájaros, y entre miles de personas alegres y amables que gozaban de la vida. Ahora, Nadie, por Reforma.

Su Museo Antropológico, con sus veintitrés salas llenas de turistas, admirados por el pasado esplendor. Recuerdo e historia de este grandioso país. Ahora, lo imaginas vacío y frío.

El Bosque de Chapultepec, con su hermoso castillo versallesco. Vivido y gozado por los conquistadores y luego por los primeros presidentes mexicanos. Recorriste, acompañada por cientos como tú, sus salones, sus galerías, sus terrazas y en el horizonte del bosque viste la ciudad, que limita con el parque. Con sus torres más altas que sobresalen de los árboles que custodian el Castillo. Quién, como tú esa vez, subirá la cuesta del cerro que te llevó al castillo con cientos a tu alrededor, ahora.

Cómo no recordar a Xochimilco, con sus Trajineras, embarcaciones, que navegan por sus canales, como góndolas venecianas agrestes; pero éstas, orgullosas, coloridas y alegres, con sabor mexicano. Bogando por sus límpidas aguas saneadas. Algunas cargadas con flores, artesanías o frutos del país, con mariachis que alegran el paseo con sus rancheras, a los turistas de todo el mundo. ¡Ahora, no surcan tus aguas las trajineras, Xochimilco!

De repente se escucha una tregua en las noticias, hasta el próximo invierno, por lo que queda una incertidumbre

Visitaste con emoción y gente alrededor, otros museos: el castillo de Dolores Olmedo que guarda colecciones de Diego Rivera y Frida Kahlo. Varias salas, rodeadas de jardines, avenidas limitadas por árboles añosos, obras de arte y pavos reales. Ahora, la Katrina hace fiesta en su sala llena de calaveras y esqueletos y se escapó a la calle, riendo, bailando y cantando.

La Casa azul, donde nació Frida y en la que convivió con Diego Rivera en el sur de la ciudad, sola y vacía.

La UNAM, principal universidad, llena de miles de estudiantes, ayer; como la UAM, donde ejerce tu amiga Beatriz. Ahora, sus alumnos ausentes.

El Zócalo con su Catedral, Casa de Gobierno y Parlamento, con los murales de Rivera en sus espacios. La vieja Basílica de la Guadalupe, hundida tres metros en el inestable suelo de la ciudad, que era un lago. La Nueva Basílica, en donde la virgen vigila el espacio en un lugar especial y sagrado. La hermosa arquitectura del Palacios de Bellas Artes, forrado en mármol de Carrara. La Torre Latinoamericana, el hermoso edificio del Correo Central. El centro financiero, y más, que dejarás para una próxima oportunidad, porque;

evocas, cercana a México, a Tenochtitlán, con sus Pirámides de El Sol y La Luna y el Valle de los Muertos. Avenida que conociste entre muchos vivos y fantasmas del pasado. Allí, en ese enorme espacio pensaste en el alma de los que en Época Precolombina caminaron por ese valle y vivieron alegrías y tristezas. Sentiste un enorme estremecimiento, perdida entre calaveras que se asomaban por los resquicios de las rocosas Pirámides, y te hacían señas invitándote a no sé qué lugar del pasado, y el viento que ululaba en tus oídos, que se llevó tu sombrero. Y con dificultad dejaste de soñar y encontraste al fin, el bendito estacionamiento. Por ahora, sólo hay fantasmas en medio de esa soledad.

De repente, se escucha una tregua en las noticias: Ciudad de México está recuperando su normalidad poco a poco. La influenza H1N1, está retrocediendo. La Katrina está volviendo a su museo. La pandemia se podrá controlar.

Y ya, en estos momentos se habla poco del tema, hasta el invierno próximo, aseguran.

La incertidumbre que te queda acerca de que todo es verdad o todo es mentira, también retrocede. Sólo permanece un sabor agridulce en la boca, en nuestro destino, y en lo que dice un poeta: “no sabemos de dónde venimos, ni hacia dónde vamos”.

Hace unos meses que México se paralizó. La influenza H1N1, aterrizó en las vías respiratorias de sus habitantes. Sólo máscaras andantes por sus calles

Pero, tú sí sabes hacia dónde quieres volver, a recorrer sus calles y soñar.

Ruth Ferraresi.


Sobre esta noticia

Autor:
Gabrieli (22 noticias)
Visitas:
2608
Tipo:
Suceso
Licencia:
Copyright autor
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.