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Reforma Energética: La escasa credibilidad priísta, puesta a prueba

13/08/2013 07:07 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La mañana del lunes 12 de agosto, más que Presidente, Enrique Peña Nieto parecía candidato en campaña, ofreciendo a priori, cientos de miles de empleos y mejores salarios para los mexicanos, además de disminución sustancial en los costos de energía eléctrica, gas y gasolina

La mañana del lunes 12 de agosto, más que Presidente, Enrique Peña Nieto parecía candidato en campaña, ofreciendo a priori, cientos de miles de empleos y mejores salarios para los mexicanos, además de disminución sustancial en los costos de energía eléctrica, gas y gasolina, siempre y cuando el Congreso de la Unión apruebe su propuesta de Reforma Energética.

Chantaje verbal de por medio, ahora resulta que el futuro de México a corto, mediano y largo plazo, está anclado a la iniciativa federal, mediante la cual se pretende “modernizar” Pemex y darle una sacudida a la CFE, pero solamente en los puntos que la administración federal considere necesarios, obvio que sin tocar la corrupción sindical, como parte de su reforma de gran calado, con la cual ofrecen reactivar la economía nacional.

El problema con la argumentación presidencial, radica en que solamente son palabras lanzadas al viento, que no tienen mayor sustento que un castillo de naipes, por la simple y sencilla razón de que el discurso de Peña Nieto, no hace sino evocar al pasado salinista, cuando desde Los Pinos se promovía la privatización bancaria, misma que se concretó casi una década después de que los bancos fueran nacionalizados por López Portillo. Y luego naufragó.

Si el saldo del affair bancario con el que Carlos Salinas de Gortari sedujo a los mexicanos durante su accidentado sexenio, no fuera la multimillonaria deuda contraída por el pueblo, vía el Fobaproa, hoy IPAB, entonces quizás la argumentación oficial podría brindar algo de esperanza en torno a la eventual modernización del sector energético, modernidad que luce tan necesaria como sinuosa y llena de espejismos.

El principal escollo con el que carga la reforma energética de EPN, se llama credibilidad, ya que a ocho meses y dos semanas de iniciada, ese es el pasivo más abundante con el que cuenta la actual administración federal, dado que los buenos resultados prometidos durante la campaña presidencial, en materia de seguridad y empleo, no se ven por ningún lado, siendo Michoacán el mejor ejemplo de esto, por ser un estado sitiado por la delincuencia organizada.

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Así las cosas, cuando Peña Nieto señaló que sólo si se aprueba su iniciativa de reforma energética, México se convertirá en una potencia económica, pródiga en bienestar humano y económico para sus 117 millones de habitantes, su argumentación causó risa y la casi certeza de que la propuesta presentada la mañana del 12 de agosto, incluye fuegos de artificio, ya que si bien traerá bienestar, éste será para los que sean bendecidos por la clase política que hoy goza de las mieles del poder.

Lamentablemente, esa es la lectura que de momento se le puede dar a los argumentos con los que la Presidencia busca calmar los ánimos de quienes no están de acuerdo con el camino por el que se pretende llevar la propiedad de los recursos naturales de la nación, específicamente en lo que se refiere a la producción petrolera y la generación de gas y energía eléctrica, hoy a cargo de Pemex y de la CFE, y próximamente, de prosperar la propuesta, en manos de la iniciativa privada internacional.

Difícil creerle al PRI que habrá futuro después de la eventual aprobación de la reforma energética, cuando ya tienen el sable listo para ser desenvainado, con el fin de castigar al pueblo con una tasa de IVA que rondaría el 20%, aplicable a alimentos y medicinas también, un despropósito que raya en el descaro y que necesariamente afectará el de por sí ya paupérrimo nivel de vida de los mexicanos, bastante golpeado por una escuálida tasa de crecimiento que en el 2013 andará entre el 2 y el 3%, no más, lo que prácticamente equivale a cero.

Por eso, la retahíla de promesas utilizadas por Peña Nieto como argumento a favor para que el Congreso Federal apruebe sin respingar ni analizar la reforma energética, obliga al carcajeo sarcástico, en el entendido de que, al menos a los ciudadanos que sí tienen memoria histórica, será difícil dorarles la píldora del reformismo salvador del futuro, porque esta película ya la pasaron antes, en los viejos tiempos del priato neoliberal salinista y los resultados, aún hoy, son desalentadores.


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Autor:
Roberto Díaz Ramírez (122 noticias)
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